
El clima acaba de someterse a su revisión anual, y los resultados no pintan nada bien. "Si la Tierra fuera un paciente que acudiera a su revisión médica anual, diría que su estado es grave y que está empeorando", afirma Bill Ripple, investigador de la Universidad Estatal de Oregón.
Ripple es el autor principal de un nuevo artículo que describe el estado del clima, publicado en BioScience. Los resultados muestran que siete de los dieciséis "signos vitales" del planeta han alcanzado un estado extremo nunca antes visto.
Entre ellos se incluye la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera, que es un 50% superior a los niveles preindustriales debido a la quema de combustibles fósiles, así como los efectos derivados de la quema de todo ese petróleo, carbón y gas. Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida se han reducido hasta mínimos históricos, mientras que la temperatura de los océanos se ha disparado hasta máximos históricos.
El cambio climático ha acelerado el ritmo del calentamiento, que ha pasado de unos 0.05°C por década entre 1880 y 1970 a 0.36°C por década desde 2010, según el análisis. Aunque la temperatura media global, incluyendo la tierra, no se encuentra en un nivel extremo sin precedentes, esto podría cambiar a finales de año a medida que El Niño se intensifique. Este fenómeno climático natural se caracteriza por un océano Pacífico más cálido de lo normal, pero también aumenta los niveles de calor a escala mundial al liberar más energía a la atmósfera.
El Niño 2026 se perfila como uno de los más intensos de la historia
"Un fenómeno de El Niño intenso podría elevar temporalmente aún más las temperaturas globales, al tiempo que traería más calor y sequía a las regiones vulnerables", afirma Ripple. Añade que El Niño es un fenómeno natural, pero ahora se produce en un planeta mucho más cálido. Eso hace que sus efectos sean potencialmente más peligrosos.
Lo que más preocupa a los especialistas son los arrecifes de coral y los bosques tropicales. Es probable que la propagación del calor oceánico provoque una muerte masiva de corales, conocida como blanqueamiento de corales. Con cada oleada sucesiva de blanqueamiento, los arrecifes pierden resiliencia. Los corales se encuentran entre los ecosistemas más amenazados por el cambio climático; si el planeta se calienta más de 1.5°C, es poco probable que la mayor parte de los corales del mundo sobreviva.
Los bosques tropicales también se enfrentan a la presión de El Niño. Tal es el caso de la Amazonía, que suele sufrir un clima seco durante este fenómeno climático. El momento no podría ser más crítico: la región, conocida como "los pulmones del mundo", ya se encuentra sometida a una intensa presión por parte de los intereses madereros y mineros, así como por el posible regreso de un gobierno de derecha en Brasil que prioriza la extracción y el desbroce de tierras por encima de la conservación.
El nuevo informe también advierte que la Amazonía se encuentra entre los ecosistemas en riesgo de alcanzar un punto de inflexión, es decir, un umbral a partir del cual podría pasar de ser una selva tropical a un ecosistema más parecido a la sabana. Es muy poco probable que ese cambio sea inminente, y mucho menos que ocurra este año. Sin embargo, las condiciones climáticas asociadas con El Niño podrían acercar aún más a la región a ese límite.
"El calentamiento, la sequía y la deforestación podrían empujar a la Amazonía hacia una degradación forestal generalizada. Mi preocupación es que estos cambios puedan interactuar, lo que haría cada vez más difícil detenerlos", afirma Ripple.
El informe es una avalancha de malas noticias para el clima
No obstante, el documento señala que las formas de energía sin emisiones de carbono están desempeñando un papel cada vez más importante en la red eléctrica. El informe lo califica como una señal de que nos encontramos en la "Era de la Electricidad". A pesar de ello, las emisiones anuales de gases de efecto invernadero se sitúan en máximos históricos. Es como si el mundo fumara un paquete de cigarrillos al día, incluso cuando sabe que perderá un pulmón.
"Hay algunos indicios alentadores, especialmente el crecimiento de las energías renovables, pero aún no son suficientes para revertir el deterioro general. La emergencia climática no es algo que nos espere en el futuro. Ya la estamos viviendo", concluye Ripple.
Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Alondra Flores.

