El coste oculto de la hiperproductividad: así afecta el estrés al cerebro y al cuerpo

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La hiperproductividad afecta a la salud

VALENCIA, ESPAÑA / DIARIO DE SALUD.— El ritmo laboral extremo y la cultura de la hiperproductividad están dejando huellas en la salud de las personas. Especialistas de Affidea en Valencia han advertido sobre los efectos del estrés prolongado en la memoria, la concentración y la musculatura, y recuerdan la importancia de escuchar las señales del cuerpo antes de que se conviertan en problemas crónicos.

La doctora Gloria Juan, neuróloga en Affidea Clínica Atenea, ha explicado que “sentirse mentalmente agotado no es una señal de debilidad, sino una consecuencia del llamado microestrés cognitivo, provocado por factores como la sobrecarga laboral, la multitarea o el uso intensivo de pantallas”.

Según ha detallado, el estrés sostenido provoca una libración prolongada de hormonas como el cortisol o el glutamato, lo que puede afectar tanto a la estructura como al funcionamiento del cerebro: “Esto impacta especialmente en áreas como el hipocampo, clave para la memoria y el aprendizaje, y la corteza prefrontal, relacionada con la toma de decisiones, la concentración y el control emocional”, ha señalado.

A largo plazo, esta situación puede derivar en síntomas como apatía, ansiedad, irritabilidad o desmotivación, e incluso en trastornos como el síndrome de bournout. Además, ha advertido de que “el estrés crónico puede reducir la generación de nuevas neuronas y aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares”.

A pesar de ello, la especialista ha subrayado que existen estrategias eficaces para mitigar estos efectos, como establecer límites, mejorar la organización del tiempo para evitar la multitarea, fomentar la desconexión digital y priorizar el autocuidado mediante ejercicio físico, descanso adecuado y técnicas de relajación.

Por su parte, el doctor el doctor Pablo Jover, traumatólogo en Affidea Clínica Tecma y en Affidea Clínica Atenea, ha advertido la hiperproductividad actual "favorece hábitos que impactan negativamente en el aparato musculoesquelético”. En estes sentido, ha explicado que “el aumento de jornadas prolongadas, el uso intensivo de pantallas y el sedentarismo se asocian con mayor prevalencia de dolor cervical y lumbar, rigidez articular y debilidad muscular”. 

Además, la falta de pausas y la ergonomía deficiente contribuyen “a sobrecargas mecánicas repetidas, especialmente en columna, hombros y muñecas”. A esto se suma, tal y como explica el especialista, "el fenómeno opuesto en personas muy activas: el sobreentrenamiento sin una adecuada recuperación, que incrementa el riesgo de tendinopatías, lesiones por estrés y fatiga muscular crónica”.

En el ámbito cardiovascular, el doctor Víctor Girbés, cardiólogo en Affidea Clínica Sermesa Mislata, ha añadido que “el estrés crónico y las jornadas laborales prolongadas no sólo afectan al cerebro y a la musculatura, sino que también pueden provocar aumentos sostenidos de la presión arterial, palpitaciones o alteraciones del ritmo cardíaco que muchas veces pasan desapercibidas hasta que generan síntomas clínicos”.

El especialista ha destacado, además, el inpacto de determinados hábitos asociados al ritmo de vida actual, como el consumo de sustancias estimulantes: “El exceso de café o bebidas energéticas puede elevar la tensión arterial, y una dieta con alto contenido en sodio, también favorece la hipertensión”, ha señalado. Asimismo, ha advertido de que estos factores pueden interferir en el descanso y dificultar la calidad del sueño.

Ante este escenario, los especialistas de Affidea recomiendan incorporar pausas activas durante la jornada laboral; mantener una buena higiene postural, especialmente frente al ordenador; dormir entre 7 y 8 horas y respetar los ciclos de descanso, y consultar a un especialista ante dolor persistente, migrañas recurrentes o alteraciones cognitivas. Así, consideran fundamental incorporar chequeos preventivos y hábitos de descanso adecuados, incluso en personas aparentemente sanas. 

La doctora Gloria Juan ha concluido asegurando que “el mensaje no es alarmista, pues no todo síntoma indica una enfermedad grave. Pero aprender a escuchar al cuerpo y actuar a tiempo es clave para mantener la productividad sin comprometer la salud”.