
18 años después del escándalo de adopciones ilegales de niños africanos que involucró a la ONG francesa El Arca de Zoé, muchas víctimas chadianas siguen luchando por una reparación. Informe de Harold Girard y Fadile Bhayat para France 24.
En 2007, miembros de la ONG francesa El Arca de Zoé anunciaron su intención de “rescatar a 10.000 niños de Darfur”, región del oeste de Sudán, marcada por el conflicto, y ubicarlos con familias de acogida en Francia.
Unos meses después, seis de sus integrantes —entre ellos el fundador, Éric Breteau, y su socia, Émilie Lelouch— fueron arrestados en la pista de un aeropuerto de Chad cuando se disponían a abordar un avión con 103 niños a bordo. La organización fue acusada de intento de secuestro, ya que la mayoría de los niños eran ese país africano y tenían padres vivos.
Los seis miembros fueron condenados en Chad a ocho años de trabajos forzados. Tras ser repatriados a Francia, fueron indultados por el entonces presidente Idriss Déby.
Paralelamente, la Justicia francesa abrió una investigación y, en 2013, Breteau y Lelouch fueron condenados a dos años de prisión, pese a declararse inocentes. Un año después, estas sentencias fueron suspendidas en apelación.
En 2007, los tribunales chadianos también ordenaron el pago de indemnizaciones a las víctimas al alcanzar la mayoría de edad. Sin embargo, según informan los reporteros Harold Girard y Fadile Bhayat para France 24, muchas de ellas siguen luchando por obtener una reparación efectiva.
