EE. UU. elimina límites a las emisiones: ¿el precio de la carrera por la IA?

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Estados Unidos ha eliminado los límites federales a las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas que funcionan con carbón y gas natural, una decisión que busca facilitar la expansión de la producción energética en plena carrera por la inteligencia artificial. Pero la medida despierta críticas por sus posibles consecuencias ambientales y sanitarias. La Environmental Protection Network, una organización integrada por más de 800 exempleados de la EPA, advierte que la contaminación asociada a los centros de datos podría aumentar los riesgos para la salud pública. ¿Está Estados Unidos sacrificando la protección ambiental para alimentar el auge de la IA?

Las centrales eléctricas en Estados Unidos podrán contaminar sin límite. La Autoridad de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) eliminó el tope de emisiones de gases de efecto invernadero que tenían las compañías al quemar carbón y gas natural para producir energía. Una promesa que ya habían hecho desde el 2025, pero que ahora se hace realidad. 

Siguiendo la línea de negación del cambio climático de la Administración Trump, el líder de la entidad señaló que esos gases contaminantes “no tienen un impacto significativo” en el calentamiento del planeta, a pesar de que la misma EPA advierte que la energía es el segundo sector que más contamina en Estados Unidos. Pero el organismo afirma que no tener un límite de contaminación, beneficiará económicamente a los estadounidenses.

“Las normas autoritarias y, a menudo, ilegales de los gobiernos anteriores para acabar con la energía de base confiable provocaron que los precios se dispararan y amenazaron a muchas comunidades y estados. Hoy estamos eliminando los trámites burocráticos para ejecutar la mayor desregulación del sector energético en la historia, y que le ahorrará 310.000 millones de dólares a las familias estadounidenses”, afirmó Lee Zeldin, administrador de la Agencia de Protección Ambiental, durante una reunión de ministros de Energía del G20 en Houston.

Concretamente, la EPA derogó una regulación que impuso el gobierno de Joe Biden en 2024. La norma obligaba a las centrales eléctricas basadas en carbón a que capturaran el 90% del dióxido de carbono que emitían o, de lo contrario, tendrían que cerrar. 

Lee Zeldin, administrador de la Agencia de Protección Ambiental, escucha durante un acto sobre la flexibilización de una norma federal relativa a los refrigerantes, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el 21 de mayo de 2026, en Washington.
Lee Zeldin, administrador de la Agencia de Protección Ambiental, escucha durante un acto sobre la flexibilización de una norma federal relativa a los refrigerantes, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el 21 de mayo de 2026, en Washington. AP Photo/Jacquelyn Martin – Jacquelyn Martin

Además, la autoridad ambiental alega que los gases contaminantes de las centrales eléctricas no son un peligro para la salud humana y que, por ende, no necesitan ser regulados con la Ley de Aire Limpio. Esa es la norma que históricamente ha usado la EPA para controlar la contaminación atmosférica en todo Estados Unidos. De paso, ese argumento sirve para evitar que cualquier gobierno futuro regule los gases de efecto invernadero que emiten los centros de datos.

Exempleados de la EPA advierten que la desregulación está provocando más contaminación y riesgos en salud

Pero hay estudios que muestran lo contrario. Más de 800 científicos y expertos que trabajaron en la EPA están ahora en la ONG Environmental Protection Network. Publicaron un reporte que señala que hay pruebas suficientes de que esa contaminación que proviene de los centros de datos que nutren a la inteligencia artificial sí es un “grave problema de salud”. Citan el informe de las universidades UC Riverside, Caltech y el Instituto de Tecnología de Rochester que apunta que puede haber 600.000 casos de síntomas de asma y 1.300 muertes prematuras solo por la contaminación atmosférica que producen los centros de datos. 

Environmental Protection Network advierte que no existe un análisis del gobierno federal al respecto y que el organismo competente tampoco hace lo suficiente.

Lynn Goldman, quien dirigió la Oficina de Pesticidas y Sustancias Químicas Tóxicas en la EPA, le explicó a France 24 en Español que existe tecnología que puede contribuir a que el consumo de energía sea menos contaminante:

“El verdadero problema es que está ocurriendo justo lo contrario: no solo se está pasando a formas más contaminantes de generación de energía; sino que también se está desregulando el carbón, las turbinas de gas y las turbinas diésel, lo que reduce la capacidad de utilizar la energía eólica y afectando la energía solar y otras formas más ecológicas”, señaló. 

El reporte señala que desde que Donald Trump regresó a la Presidencia, ha habido por lo menos 30 acciones federales que incrementan los riesgos para la salud debido a la contaminación que producen los centros de datos de inteligencia artificial. Y agrega que esa afectación es desigual en las comunidades. 

“Si analizamos la dinámica, los contaminantes en forma de partículas son perjudiciales para la salud incluso a niveles muy bajos. Por tanto, no es necesario estar justo al lado de una central eléctrica para verse afectado por ella. Sin embargo, las personas que viven cerca de esas instalaciones sufren un impacto mucho mayor. Y, con mucha frecuencia, dichas centrales se ubican en las inmediaciones de otras instalaciones que también emiten esos contaminantes”, precisó Goldman. 

Autoridad ambiental de EE. UU. tiene menos personal y ha relajado controles ambientales

Además, enfatiza que anteriormente, la EPA sí consideraba la carga contaminante acumulada para evaluar si se otorgaba un permiso, pero pensando en las repercusiones en salud que pudiera tener la población. Ahora, en cambio, la doctora afirma que las autoridades están otorgando permisos para construir estas instalaciones incluso antes de que se emitan los permisos de calidad de aire y atribuye esto a que han debilitado a la autoridad ambiental.

“Esta es una EPA como nunca antes la había visto en mi vida. Es una EPA que ha olvidado su misión de proteger la salud pública y el medio ambiente”, afirmó. Goldman advierte que se ha recortado al menos un tercio de los empleados que estaban en la institución. “El personal encargado del cumplimiento también se recortó. Y al que quedó en la EPA, se le ordenó realizar inspecciones de menor envergadura porque están contando cada céntimo y no pueden hacer casi nada. Todavía pueden hacer algunas inspecciones, pero si todas son pequeñas e insignificantes, no es lo mismo. Y estos centros de datos suponen un gran esfuerzo. Y se necesita gente capaz de llevar a cabo una inspección a gran escala, no gente a la que se le diga que solo haga las pequeñas”, agregó. 

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Se ve el complejo de fabricación Shell Norco con varias bengalas encendidas, el 31 de agosto de 2021 en Norco, Louisiana, Estados Unidos.
Imagen de portada: Se ve el complejo de fabricación Shell Norco con varias bengalas encendidas, el 31 de agosto de 2021 en Norco, Louisiana, Estados Unidos. AP – Gerald Herbert

Además, la autoridad ambiental ha relajado múltiples de las normas ambientales que existían. Durante la Administración Trump, la EPA revocó el llamado hallazgo de peligro, que determinaba que seis gases de efecto invernadero amenazaban la salud de las generaciones del país. Y sin esa base científica que sirvió durante décadas, quedaron sin efecto las regulaciones que debían cumplir los vehículos para emitir menos gases contaminantes. Ahora se suma la eliminación del límite de gases de efecto invernadero para las compañías energéticas. 

A pesar de ello, desde Environmental Protection Network proponen una solución: que el Congreso estudie una medida para evitar que las familias estadounidenses tengan que pagar el aumento de la inteligencia artificial con su salud y que los legisladores incluyan esta idea en el proyecto de ley ‘Compromiso de protección a los usuarios del servicio’ que evitaría que el aumento del costo energético recaiga en los ciudadanos. 

“Están intentando darle una garantía a la gente de que el precio de la energía no subirá por los centros de datos. Y estoy de acuerdo. Pero tampoco deberíamos pagarlo con nuestra salud. Es costoso ir al médico, enfermarse, morir prematuramente. Eso también supone un impacto económico profundo, además de ser inmoral”, concluyó la doctora Goldman.