
Durante las últimas dos décadas, Turquía se ha convertido en un actor clave en África. Aunque con mayor discreción que China o Rusia, Ankara ha logrado expandir con éxito su influencia en el continente. Desde drones y programas de becas hasta contratos de construcción y ONG humanitarias islámicas, Karina Chabour investigó esta ofensiva, que combina la cooperación económica y militar con la influencia religiosa.
Desde Senegal hasta Mali, pasando por Guinea y Etiopía, este reportaje revela cómo Turquía ejerce su política de influencia en África.
A través de entrevistas con funcionarios turcos, empresarios, los hermanos Bayraktar (propietarios de los drones TB2) e incluso con el director de la controvertida empresa militar privada SADAT, se exploran las dinámicas de poder en la región.
La investigación incluye entrevistas exclusivas, documentos inéditos y material inédito y evidencia cómo se combinan el poder duro tecnológico y el poder blando religioso y humanitario, impulsado por un discurso antiimperialista.
Este trabajo retrata a una África cortejada, seducida e influenciada, donde Ankara desafía a París, Beijing y Moscú en su propio terreno.
