La Unión Europea presentará una propuesta legislativa para regular el uso de las redes sociales y otras plataformas digitales por parte de menores de edad “después de este verano”. Así lo confirmó Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, tras analizar las conclusiones del informe final del Grupo Especial sobre Seguridad Infantil en Línea (Special Group on Child Online Safety), constituido por el Ejecutivo comunitario en septiembre del año pasado.
El documento reveló que, en toda Europa, los jóvenes pasan entre cuatro y seis horas diarias frente a una pantalla, lo que equivale a casi 20 años de su vida. Además, estima que el 60% de los menores ha experimentado problemas emocionales o psicosociales en línea, lo que los convierte en una población más vulnerable a trastornos del sueño, depresión, ansiedad, ciberacoso y exposición a contenidos perjudiciales.
Von der Leyen advirtió que “todo esto ocurre mientras el cerebro de nuestros hijos aún se está desarrollando. No podemos esperar que los niños tengan éxito en un sistema que nunca se diseñó pensando en su bienestar, precisamente cuando son más vulnerables”. Añadió que el informe aporta “la evidencia que estábamos esperando” y que “ahora necesitamos actuar a nivel europeo”.
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El reporte, elaborado por Jörg M. Fegert, director del Departamento de Psiquiatría Infantil y Adolescente, Psicosomática y Psicoterapia del Centro Médico Universitario de Ulm, y Maria Melchior, directora del Instituto Nacional Francés de Salud e Investigación Médica, reúne una serie de recomendaciones que serán consideradas para elaborar el marco regulatorio anticipado por Von der Leyen.
Entre las principales propuestas figura establecer una restricción generalizada en todos los países de la Unión Europea que impida el acceso de los menores de 13 años a redes sociales y otros servicios digitales considerados potencialmente riesgosos, salvo cuando su utilización tenga fines educativos o se realice con autorización y supervisión de los padres o tutores. A partir de esa edad, los adolescentes podrían acceder de manera gradual, mediante distintas etapas, a servicios diseñados específicamente para su grupo de edad y con mecanismos de protección adecuados.
En este sentido, Ursula von der Leyen subrayó que “debemos fijar la edad a partir de la cual pueden [los menores de edad] acceder legalmente a las redes sociales”. No obstante, reconoció que esta medida “no será infalible” y que su implementación requerirá un cambio cultural que llevará tiempo.
El estudio también plantea que las empresas incorporen medidas de seguridad desde el diseño de sus plataformas, incluidos sistemas eficaces de verificación o estimación de edad que respeten la privacidad de los usuarios y eviten recurrir a documentos de identidad o datos biométricos para determinar la edad. Asimismo, propone eliminar funciones que incentivan el uso compulsivo, como el desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones constantes y los algoritmos de recomendación altamente personalizados.
Otra de las recomendaciones consiste en invertir la carga de la prueba. Esto significa que, en lugar de que los reguladores o los propios usuarios deban demostrar que una plataforma puede resultar perjudicial, serían las empresas las obligadas a acreditar la seguridad de sus productos antes de permitir el acceso a menores de edad.


