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Todos los meses, el equipo de Billboard Español destaca a un ejecutivo de la industria detrás de un gran éxito de las últimas cuatro semanas, sea un sencillo, un álbum, una gira o un evento musical. Esta es nuestra Ejecutiva del Mes para octubre de 2026.
Nombre: Isabel Villanueva-Benito
Título: Directora general de BIME
País de origen: España
Sede: Barcelona y Bilbao
Campo de acción: Como directora general de BIME, uno de los eventos más importantes de la industria que conecta a profesionales de la música de Europa y Latinoamérica, Villanueva-Benito — quien asumió el puesto en 2024 — está a cargo de la dirección estratégica del proyecto, el plan de crecimiento de la marca internacional BIME, la gestión de sus equipos internacionales (además de Bilbao, BIME celebra desde hace cinco años una edición en Bogotá, Colombia) y la cooperación internacional a través de administraciones públicas, gobiernos, delegaciones y todo el sector de la industria musical a nivel global.
Por qué es nuestra Ejecutiva del Mes: En su 14ª edición, BIME Bilbao, que se celebró del 27 al 30 de octubre en la ciudad del País Vasco, en el norte de España, vio su consolidación como un puente entre Europa y Latinoamérica, con 40 países involucrados, más de 15 delegaciones con showcases y programas de circulación internacional integrados en Europa, además de convenios educativos con múltiples universidades dentro y fuera de España. “Para mí, la cooperación internacional es la principal misión que tiene BIME. La diferenciación de esta edición ha sido apostar por la investigación, la formación y la innovación, las tres bases que van a cambiar el futuro de los profesionales de la industria musical a nivel global”, dice Villanueva-Benito.
Asumiste la dirección de BIME en 2024. ¿Cuáles son los cambios más importantes que has implementado?
Hemos puesto a los artistas en el centro de la ecuación. No las celebrities, sino el artista que necesita profesionalizarse, porque nos dimos cuenta que de los 4.000 profesionales que vienen a BIME cada edición en Bilbao, casi 1.000 eran artistas, pero no se registraban como artistas porque también son sus propios managers, son sus propios editores, porque no tienen equipo; se están profesionalizando. Y eso es un síntoma muy grande de los mercados latinos, la falta de equipos. Entonces estamos haciendo mucho hincapié ahí, y es importantísimo poner el valor en el artista.
¿Cuáles han sido los mayores retos de liderar dos eventos a ambos lados del Atlántico?
A pesar de ser BIME, tenemos dos ediciones muy distintas entre sí, muy complementarias, así que el reto ha sido aprender a respetar la naturaleza de los territorios y de la identidad que tiene cada una de las ediciones en su territorio. Por ejemplo, en Latinoamérica, la edición colombiana en Bogotá es muchísimo más fresca, orgánica, los agentes tienen muchas más ganas de cooperar… Es más de cooperación internacional, de intercambio cultural, porque realmente representa a todos los países de Latinoamérica — tenemos procedencia de otros países, no solo Colombia. En cambio, Bilbao es pure business. Es una ciudad muy industrial y eso está muy marcado en el ADN. Es una ciudad mucho más seria, respondiendo mucho más a las reglas del sector de Europa, que están más vertebradas. Eso es un reto maravilloso. Es muy complementario, pero es difícil mantenerlo cuando los equipos son globales.
La principal diferencia es la sensibilidad a la hora de hacer las cosas. Es decir, para mí el equipo de Colombia cuando se mete en un tema es muchísimo más sensible, le gusta trabajarlo con mucho más tiempo. Los equipos de Bilbao son mucho más “karatecas”.
¿Cuál es la importancia de un evento como BIME para la industria de la música en España?
BIME nació con la necesidad de generar un encuentro realmente internacional y nacional para que los distintos sectores de la industria musical pudieran hablar entre sí, porque la música ya en los códigos empresariales de tributos de las empresas está disgregada en distintas actividades económicas. En el CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas), por ejemplo, los editores tienen un código distinto al de los productores y los fonográficos un código muy distinto a los intérpretes, lo cual es negativo para la industria porque no tiene fuerza como sector, ni datos. Entonces pensamos que un encuentro de colaboración a nivel profesional para poder generar puentes entre los distintos grandes sectores y subsectores de la industria musical era muy necesario. Y fue tan necesario que ha crecido exponencialmente. Ahora es uno de los mercados de referencia, posiblemente el tercero más importante en Europa.
¿Cuál es el mayor aporte de BIME Bogotá para la región latinoamericana?
En Bogotá había otros mercados, pero mucho más de músicas tradicionales — lo mismo — mucho más sectoriales o más de nicho, y no había una mirada como internacional, y sobre todo de ese diálogo intercultural entre distintos continentes. De hecho, es el único mercado de industria musical intercontinental que existe. Entonces era una necesidad también. Por lo tanto, el significado es absoluto, pero respetando siempre la idiosincrasia de Colombia. O sea, no es “BIME España ha aterrizado en Colombia”. No tiene ninguna identidad española. Al revés, nació por su propia naturaleza y necesidad.
¿Qué podemos esperar de la edición de mayo en Colombia?
¡Muchísimo! Yo creo que se va a definir por esas grandes conversaciones globales de artistas, sellos globales. Para mí Colombia está cerca también y está muy influenciada por Estados Unidos, por el mercado de US Latin, y por eso está más cerca de esas grandes conversaciones globales.
¿Y de Bilbao 2027, que llega a su 15º aniversario?
Efectivamente, vamos a hacer algo tremendamente útil y tremendamente disruptivo para las industrias culturales.
¿Cómo ves a BIME de aquí a cinco años?
Me gustaría que fuera una comunidad, no una marca, no un evento. Una gran comunidad que hubiera conquistado el espacio y el discurso de los profesionales de la música a nivel global.
¿Algún consejo para la industria musical?
Para mí, una de las claves para la industria musical a nivel global es que tiene que perder el miedo a arriesgar, a investigar, sobre todo a invertir en experimentar. O sea, hay que encontrar soluciones y para eso hay que invertir. Hay que ser atrevido, hay que desarrollar tecnología musical. Yo creo que eso es muy importante y ahí queremos estar también.

