Bajo la Tierra se extiende una extraordinaria red subterránea de hongos de proporciones casi inimaginables. Este descubrimiento fue realizado por un equipo de investigación internacional que ha elaborado un mapa global de esta inmensa red micorrícica: el sistema de filamentos fúngicos que interactúan mediante intercambio recíproco con las plantas que cubren nuestro planeta.
Estiman que alcanza una longitud total de aproximadamente 110 billones de kilómetros, lo que equivale a casi mil millones de veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Los detalles del nuevo estudio se publicaron en la revista Science.
Bajo nuestros pies
Los hongos micorrícicos arbusculares, conocidos como HMA, forman redes subterráneas que sustentan la vida vegetal y ayudan a regular el clima de la Tierra. Específicamente, mediante filamentos extremadamente delgados llamados hifas, los hongos establecen una relación simbiótica con las raíces de las plantas: les proporcionan agua y nutrientes a cambio del carbono producido por la fotosíntesis vegetal. Este fenómeno es de enorme importancia: se estima que aproximadamente el 70% de las especies vegetales de nuestro planeta dependen de esta simbiosis micorrícica para su supervivencia.
Aunque un estudio publicado en Nature el año pasado examinó los patrones de diversidad de las comunidades de hongos micorrícicos subterráneos, hasta ahora no hay una idea clara de la densidad y distribución global de esta red subterránea de hongos.
Para crear el primer mapa global de esta inmensa red oculta, los autores del nuevo estudio recopilaron datos de 322 estudios, así como 16,000 muestras de suelo tomadas de diferentes ecosistemas terrestres. Utilizando técnicas de aprendizaje automático y sistemas de imágenes avanzados, el equipo estimó tanto la extensión como la biomasa de las redes subterráneas.
"Con la llegada de nuevas tecnologías en imágenes de alta resolución, aprendizaje automático y robótica, estamos empezando a desentrañar lo que durante mucho tiempo ha estado oculto bajo nuestros pies. Estamos descubriendo cómo las complejas estructuras de hongos que forman redes transportan nutrientes y ayudan a regular el clima", comentó el coautor Corentin Bisot.
Una inmensa red subterránea
Los resultados revelaron que esta red subterránea de hongos tiene una longitud total de aproximadamente 110 billones de kilómetros. Además, su biomasa equivale a 300 megatones de carbono, o entre cuatro y seis veces la masa de todos los seres humanos vivos. Se estima que transporta aproximadamente 4 mil millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente al suelo cada año, lo que representa el 11% de todas las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono . "Es difícil subestimar la importancia y la extensión de estos hongos. En tan solo un pedacito de tierra, se pueden encontrar hasta 10 metros de red micorrícica", afirmó el autor principal, Justin Stewart, de la Sociedad para la Protección de Redes Subterráneas.
Según el estudio, la densidad de la red fúngica subterránea en suelos cultivados es aproximadamente la mitad de la que se encuentra en los ecosistemas naturales. Aun así, aunque los pastizales contienen el 40% de la biomasa mundial de micorrizas arbusculares, se encuentran entre los ecosistemas menos protegidos del planeta, y se están convirtiendo en tierras agrícolas a un ritmo cuatro veces mayor que los bosques.
Por lo tanto, los científicos temen que las redes menos densas reduzcan la capacidad del suelo para almacenar carbono y reciclar nutrientes. "Los hongos micorrícicos han moldeado la vida en la Tierra durante cientos de millones de años, pero aún sabemos muy poco sobre cómo se distribuye la infraestructura de estos sistemas de transporte vivientes en el planeta", refiere el coautor Merlin Sheldrake.
Este estudio representa un paso importante para comprender cómo funciona este sistema circulatorio planetario y sugiere maneras en que podemos colaborar mejor con los hongos para abordar muchos de los desafíos emergentes de nuestro tiempo, desde la seguridad alimentaria hasta el cambio climático.
Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Alondra Flores.

