Dos buques cisterna que transportaban productos químicos y petróleo se incendiaron durante la noche del miércoles frente a la costa de Rumanía, en el mar Negro, tras ser alcanzados por drones. Siete tripulantes de uno de los barcos permanecían desaparecidos este jueves, mientras los equipos de rescate intentaban localizarlos en una zona afectada por el mal tiempo. El presidente rumano, Nicușor Dan, atribuyó los ataques a una estrategia rusa para desestabilizar el flanco oriental de la OTAN y debilitar el apoyo a Ucrania, aunque las autoridades todavía no confirmaron quién lanzó los drones.
Los incidentes se produjeron cerca de la desembocadura del canal de Sulina, una vía que conecta el Danubio con el mar Negro y que adquirió una importancia creciente para el comercio ucraniano desde que Rusia intensificó los ataques contra los puertos de ese país. Uno de los buques estaba dentro de las aguas territoriales rumanas y el otro, a poca distancia de sus límites.
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La autoridad naval rumana recibió una llamada de emergencia del Wine Trader, un petrolero con bandera de San Marino. Cinco de sus 12 tripulantes fueron rescatados, mientras que los otros siete seguían desaparecidos. Las autoridades desplegaron helicópteros Black Hawk y embarcaciones con personal médico, pero advirtieron que el fuerte oleaje dificultaba las operaciones.
El segundo barco, el Yara J, con bandera de las Comoras, se incendió dentro de las aguas rumanas. Toda su tripulación se encontraba a salvo. La OTAN informó además que otros dos buques fueron objeto de ataques durante la misma noche: el carguero Sea Destiny, dentro de aguas rumanas, y el petrolero Dania J, amarrado en el puerto ucraniano de Izmail, sobre el Danubio.
Bucarest apunta a Rusia, pero la autoría sigue bajo investigación
Tras reunirse en Bruselas con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, Dan sostuvo que los ataques contra la navegación comercial forman parte de los intentos de Rusia de desestabilizar la región. El mandatario evitó, sin embargo, atribuir directamente a Moscú el lanzamiento de los drones que alcanzaron a los dos buques incendiados.
"Habrá una respuesta del Estado rumano", afirmó Dan ante la prensa, sin precisar qué medidas contempla su Gobierno. Rumania informó durante la misma noche de nuevas incursiones de drones en las proximidades de su espacio aéreo y movilizó aviones de combate después de detectar aparatos cerca de Sulina y de la isla de las Serpientes, en aguas ucranianas.
El ministro de Defensa rumano confirmó que uno de los drones fue detectado dentro del espacio aéreo nacional antes de desaparecer de los radares sobre aguas territoriales del país. Bucarest lleva años denunciando incursiones de aparatos rusos desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania.
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La situación también genera preocupación en Bulgaria, otro miembro de la OTAN afectado por los ataques contra buques mercantes en el mar Negro. El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, reconoció que su país todavía no dispone de pruebas concluyentes que permitan atribuir a Rusia los ataques del martes contra los cargueros Chelsea-3 y HS Dignity, cerca de la costa búlgara.
Los 15 tripulantes del Chelsea-3 fueron evacuados y ocho necesitaron atención hospitalaria. El HS Dignity se hundió frente a la costa norte de Bulgaria: cinco marineros fueron rescatados y otros 11 permanecían desaparecidos. Radev anunció que el buque superviviente sería remolcado a un puerto búlgaro para buscar restos de drones y reunir pruebas antes de señalar a posibles responsables.
La seguridad de las rutas comerciales, en el centro de la preocupación europea
La sucesión de ataques llevó a Rutte a reunirse este jueves con los dirigentes de Rumanía y Bulgaria para analizar la seguridad en el mar Negro. El secretario general de la OTAN aseguró que la Alianza seguirá trabajando con sus miembros de la región y adaptará sus medidas de disuasión y defensa cuando sea necesario.
Los ataques afectan a una zona estratégica para el transporte de cereales y otras mercancías. Desde que Rusia intensificó los bombardeos contra los puertos ucranianos del mar Negro, Kiev depende en mayor medida de las rutas fluviales del Danubio, próximas a las costas de Rumania y Bulgaria. Ambos países también son importantes exportadores de cereales, por lo que una interrupción prolongada de la navegación podría tener consecuencias para los mercados internacionales.
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La ministra de Exteriores rumana, Oana Țoiu, advirtió esta semana que el mar Negro se convirtió en una ruta especialmente peligrosa para los marineros y reclamó mayores inversiones en defensa y disuasión. En paralelo, Radev señaló que los dirigentes europeos debatirán una propuesta para establecer una moratoria sobre los ataques contra buques civiles.
La escalada se produce mientras Rusia continúa atacando infraestructuras portuarias y energéticas de Ucrania, que también golpeó embarcaciones rusas en el mar de Azov. Por ahora, las investigaciones de Rumania y Bulgaria deberán determinar quién está detrás de los últimos incidentes. La falta de pruebas concluyentes sobre la autoría mantiene abierta una cuestión central: si los ataques forman parte de una campaña coordinada contra las rutas comerciales que sostienen la economía ucraniana.
Con información de Reuters y EFE.

