
Un puente de reciente construcción, de 136 metros de altura, que une Teherán y Karaj, quedó partido en dos luego de que un ataque lo alcanzara, dejando varios muertos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reivindicó la autoría del ataque y, una vez más, intentó presionar a Irán para que llegara a un acuerdo; sin embargo, la República Islámica rechazó las amenazas.
