Asocian las infecciones hospitalarias con un mayor riesgo de sufrir demencia

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NUEVA YORK,EE.UU./ SALUD DIGITAL.- Un nuevo metaanálisis a gran escala muestra que los adultos hospitalizados por una infección tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar demencia

Estos hallazgos, destacan los dos principales autores de la investigación, son especialmente importantes a medida que la población mundial envejece y aumentan las hospitalizaciones por todo tipo de infecciones. 

También pone de relieve un posible nuevo enfoque para la prevención de la demencia.

Han sido Wei Yu Chua, de la Universidad Nacional de Singapur, y Eng-King Tan, del Instituto Nacional de Neurociencias y la Facultad de Medicina Duke-NUS, los encargados de llevar a cabo la investigación, que, dividida en 16 estudios, es la revisión más completa llevada a cabo hasta la fecha sobre la asociación entre hospitalización por distintos tipos de infecciones y salud cerebral a largo plazo. 

En concreto, los resultados indican que la hospitalización por una infección aumenta el riesgo de demencia por cualquier causa hasta en un 83%.

Entre los tipos de infecciones estudiadas, la sepsis fue la que presentó un mayor riesgo, seguida de la neumonía, las infecciones del tracto urinario y las infecciones de la piel o los tejidos blandos. Además, informan los investigadores, el riesgo de desarrollar demencia vascular fue “notablemente mayor” que el de la enfermedad de Alzhéimer.

Una posible explicación que dan a la asociación entre infecciones y demencia es que estas desencadenan una inflamación sistemática que puede llegar al cerebro. Y es que las moléculas inflamatorias pueden atravesar la barrera hematoencefálica, provocando la acumulación de proteínas dañinas y la muerte de las células cerebrales. Este proceso suele ser más grave en adultos mayores, cuyo sistema inmunitario tarda más en responder y recuperarse.

CONSECUENCIAS DIRECTAS EN LA SALUD

Otro de los aspectos que destaca el estudio es que el riesgo de demencia fue mayor durante el primer año tras una infección, pero se mantuvo elevado durante muchos años. De hecho, estudios con seguimientos superiores a una década mostraron asociaciones aún más solidas. El estudio también sugiere que incluso una sola hospitalización relacionada con una infección puede acelerar el deterioro cognitivo, especialmente en personas que presentan mayor riesgo.

Sus hallazgos, aseguran los científicos, tienen importantes implicaciones para los sistemas de salud, sobre todo para aquellos que atienden a poblaciones mayores, y subrayan el impacto duradero que las infecciones pueden tener en el cerebro. Por eso, subrayan la necesidad de una monitorización cognitiva temprana tras el alta hospitalaria, más aún en mayores.

En todo el mundo hay más de 50 millones de personas que sufren demencia, y solo en Estados Unidos, los costes anuales por atención superan los 30.000 millones de dólares. “Es fundamental identificar factores de riesgo nuevos y prevenibles. 

Esta investigación destaca la importancia de considerar otros aspectos más allá de la genética y el estilo de vida para las estrategias de prevención. Reducir las infecciones, mejorar la atención hospitalaria y monitorizar la salud cerebral tras una enfermedad pueden ofrecer formas prometedoras de proteger la función cognitiva en las poblaciones mayores”, sentencia los científicos.