
Dos exmiembros del autodenominado Estado Islámico fueron condenados en Alemania: un tribunal de Múnich sentenció al hombre a cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad, mientras que su esposa recibió nueve años y medio de prisión bajo legislación juvenil. Ambos fueron hallados culpables de esclavizar y abusar de dos niñas yazidíes en Irak y Siria.

