OPINIÓN: Albert Pujols y el divorcio con la prensa de RD

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Albert Pujols no concedió una entrevista. Abrió un frente de guerra. Sentado con Héctor Torres “Playmaker”, el mismo analista boricua que ha hecho carrera llamando “tramposos” a los peloteros dominicanos, Pujols acusó a la prensa deportiva de su país de “falta de respeto” hacia las carreras y vidas personales de los atletas.

Dijo que la mayoría de los peloteros dominicanos se sienten incómodos con el trato que reciben. Hasta ahí, legítimo. Todo atleta tiene derecho a quejarse. El problema es el cómo y el dónde.

EL MICROFONO EQUIVOCADO 

Pujols eligió desahogarse con un extranjero que ha demeritado al talento quisqueyano para exaltar al boricua. Ir a casa ajena, de la mano de un detractor histórico del béisbol dominicano, a fusilar a los periodistas de tu país no es liderazgo. Es patear la escalera que te subió.

El autor es periodista, jefe de redacción de Almomento.net. Reside en Nueva York.

CONFUNDIR CRITICA CON ATAQUE 

El resentimiento de Pujols floreció cuando se puso el uniforme de mánager de los Leones del Escogido y de la Selección Nacional en el Clásico Mundial 2026. Ya no se le aplaudía un jonrón: se le cuestionaba una sustitución, un movimiento erróneo. Eso no es persecución. Es fiscalización. Y confundir el debate técnico con campaña en su contra muestra una piel más fina de lo que su leyenda permitía suponer.

Pujols asegura que siempre ha concedido entrevistas, incluso cuando ha existido desacuerdo con comunicadores. Pero ahora generaliza y mete a toda la crónica dominicana en el saco de “irrespetuosos”. Hay malos periodistas, claro. Pero el respeto que exige para los peloteros debe ser bidireccional.

LO QUE VIENE 

Pujols se equivocó de pitcheo y se ponchó feo. Abrió una brecha innecesaria con la prensa que narró sus 703 jonrones, que lloró su último turno en San Luis y que defendió su legado cuando lo llamaron “viejo”.

Un líder de su dimensión no puede manejarse con “ñoñería”. Si de verdad cree que la prensa dominicana es el problema, que dé nombres. Si no, que rectifique y ofrezca una disculpa pública a la crónica deportiva.

El ruido exterior no lo crearon los periodistas. Lo generó él mismo al irse a un foro extranjero a desproteger la casa.

La Máquina fue implacable en el plato. Fuera de él, acaba de tirar al medio.

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