La vacunación como arma de prevención contra la encefalitis: “Nos salva de secuelas graves”

Paylaş

Bu Yazıyı Paylaş

veya linki kopyala

Articulos 170545 1200x675

MADRID, ESPAÑA / SALUD DIGITAL.-  Este domingo, 22 de febrero, se conmemora el Día Mundial de la Encefalitis, una efeméride que se celebra desde 2014 para concienciar sobre una enfermedad todavía escasamente conocida por la población general.

Según la asociación Encephalitis International, el 77% de la población desconoce qué es la encefalitis, pese a su elevado riesgo de dejar secuelas neurológicas importantes y a su potencial mortalidad.

En España, la Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que se producen alrededor de 1.200 casos al año, lo que equivale a entre 2 y 4 casos por cada 100.000 habitantes. Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en adultos mayores, personas con problemas inmunitarios y también en población infantil y adolescente. La tasa de mortalidad en nuestro país oscila entre el 5% y el 20% y más del 20% de los supervivientes puede presentar secuelas.

Dificultades de aprendizaje o de desarrollo, problemas de memoria, cambios en la personalidad, alteraciones motoras o sensoriales, así como epilepsia, fatiga o cefaleas crónicas, forman parte de las consecuencias más habituales en quienes superan la enfermedad. A nivel mundial, se producen tres nuevos casos de encefalitis cada minuto y el impacto en años de vida perdidos y vividos con discapacidad se acerca a los cinco millones, debido a la alta carga de secuelas neurológicas.

“La encefalitis es la inflamación del encéfalo”, explica la Dra. Marta Guillán, miembro del Grupo de Estudio de Neurología Crítica e Intensivista de la SEN, en declaraciones a ConSalud.es

“La sociedad conoce más la palabra cerebro, pero el encéfalo incluye el cerebro, el cerebelo y el tronco del encéfalo; todas las estructuras que están dentro del cráneo”. Si se produce inflamación en estas estructuras, detalla, puede ser leve y reversible o, si es intensa y sostenida, dejar daños permanentes.

Al afectar directamente al cerebro, las consecuencias pueden comprometer funciones superiores como el lenguaje, la memoria, la atención o la orientación, y en algunos casos provocar también déficits motores o sensitivos. Así lo afirma la Dra. Guillán, quien además trabaja como neuróloga en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.

Entre las señales de alarma que deben motivar una consulta urgente destacan la fiebre alta acompañada de síntomas neurológicos. “Dolor de cabeza, fiebre y cambios bruscos de comportamiento, con alteración del nivel de conciencia o crisis epilépticas, son signos que obligan a acudir a urgencias”, subraya Guillán. En adultos estos cambios suelen ser más evidentes, mientras que en niños pequeños pueden confundirse con el decaimiento propio de un proceso febril.

LA VACUNACIÓN, CLAVE EN LA PREVENCIÓN DE ENCEFALITIS INFECCIOSA

En cuanto a las causas, la encefalitis infecciosa —provocada por virus, bacterias, hongos o parásitos— continúa siendo la más frecuente en todo el mundo, aunque los virus son los principales responsables. “La causa infecciosa siempre ha sido la más frecuente”, señala Guillán, quien apunta que en los países con mayores recursos su incidencia ha disminuido gracias a la vacunación y a las medidas de higiene.

“La vacunación es fundamental. No solo nos protege a nosotros, sino también a los que nos rodean. Nos salva de padecer secuelas graves”, insiste. Lavado de manos, uso de mascarilla en caso de infección y evitar el contacto con personas vulnerables cuando se presentan síntomas son medidas que, según la neuróloga, han contribuido a reducir casos en los últimos años.

En paralelo, las encefalitis de origen autoinmune han ido ganando peso en los países desarrollados. “Probablemente más que haber más casos, lo que ocurre es que ahora las diagnosticamos mejor y antes, porque disponemos de más medios para detectar los anticuerpos que están atacando por error al sistema nervioso”, explica Guillán. En estos casos, la prevención resulta más compleja y pasa, en gran medida, por mantener hábitos de vida saludables que refuercen el sistema inmunitario.