La segunda jornada de la cumbre del G7 sirvió de escenario a los líderes mundiales para coordinar una respuesta conjunta a los desafíos globales, desde el brote de ébola en la República Democrática del Congo hasta las guerras en Oriente Medio y Ucrania.
Los representantes europeos llegaron a la cumbre en la idílica Évian, en Francia, con el objetivo de convencer a un escéptico Donald Trump de aumentar el apoyo a la defensa de Ucrania, que repele una invasión rusa desde febrero de 2022.
El republicano pareció acoger esta invitación, tras anunciar en la antesala del evento un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio activa desde finales de febrero.
"Ahora que esto ha terminado, nos vamos a centrar en eso", expresó Trump en alusión a los acercamientos para poner fin a la guerra en Ucrania.
Como principal interlocutor entre Moscú y Kiev, el republicano ha jugado un rol activo en la validación de algunas concesiones solicitadas por el Kremlin, entre ellas la cesión de los territorios ocupados al este de Ucrania.
Al encuentro de tres días en la ciudad francesa de Évian, acudieron los líderes de los Estados del G7 —Francia, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Italia, Japón y el Reino Unido— y países invitados, entre ellos Brasil, Egipto, India, Kenia, Corea del Sur, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Ucrania.
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Zelenski, cara a cara con Trump
La presencia este martes del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en la cumbre del G7 fue un motivo adicional para que los líderes del selecto grupo centraran sus disertaciones en la guerra en el este de Europa.
Trump y Zelenski mantuvieron una conversación por separado, que el republicano calificó como "muy buena". Múltiples funcionarios con conocimiento del asunto que hablaron de forma anónima con AP y Reuters revelaron que Zelenski compartió con Trump algunas fotos de los daños en el milenario Monasterio de las Cuevas, uno de los templos más sagrados del cristianismo en Ucrania, golpeado este lunes durante un bombardeo ruso.
Zelenski insistió ante el republicano en la necesidad de obtener la licencia para que Ucrania pueda fabricar por sí misma los sistemas y los misiles antiaéreos de patente estadounidense, con el objetivo de repeler los ataques de Moscú.
Trump develó una perla guardada para sus aliados del G7 al anunciar que Estados Unidos podría reimponer pronto sanciones a los envíos de petróleo ruso, una de las principales fuentes de financiación de Moscú para la guerra en Ucrania.
El republicano condicionó la materialización de este escenario al aumento del volumen de petróleo que transita por el estrecho de Ormuz, cerrado por Irán tras el estallido de la guerra en Oriente Medio, pero cuya reapertura está prevista por la Casa Blanca para este viernes.
"Pronto podremos hacerlo porque el petróleo ya está fluyendo", aseguró Trump a los periodistas, tras sugerir que Rusia "debería llegar a un acuerdo" con Ucrania.
En marzo, Estados Unidos flexibilizó temporalmente algunas sanciones sobre ciertos envíos de petróleo ruso debido al fuerte aumento de los precios del crudo por la situación en Oriente Medio, una exención que se ha prorrogado al ritmo del conflicto con Irán.
Más allá de la posibilidad de la reactivación de sanciones al crudo ruso, Trump no anunció ninguna otra medida concreta para presionar a Rusia para negociar la paz. Funcionarios citados por Reuters bajo anonimato describieron una actitud evasiva del líder epublicano al plantearse la posibilidad de imponer más castigos a Moscú.
Otros líderes del G7 —como el primer ministro británico, Keir Starmer, o el presidente francés, Emmanuel Macron— también se reunieron por separado con Zelenski, quien concluyó al final de la jornada que "los siete países apoyan hoy a Ucrania por unanimidad".
El canciller alemán, Friedrich Merz, se mostró optimista al describir a un Trump "muy cooperativo" y "abierto", mientras que Reino Unido y Canadá anunciaron nuevas represalias contra Rusia.
Londres informó de setenta nuevas sanciones dirigidas a la flota clandestina del Kremlin utilizada para transportar petróleo y gas ruso, así como a las redes financieras empleadas para evadir las sanciones occidentales.
Ottawa apuntó no solo a la flota fantasma, sino también al sector de defensa y actores vinculados a campañas de desinformación.
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¿Alternativas al estrecho de Ormuz?
La guerra en Oriente Próximo también fue abordada por los participantes de la cumbre del G7 y los líderes de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, quienes fueron invitados por el presidente anfitrión, Emmanuel Macron.
Durante un almuerzo de trabajo, el grupo analizó posibles rutas marítimas que sirvan de alternativa al estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, hoy estrangulado por Teherán.
"Se debatió sobre cómo podemos depender menos del estrecho; esto tiene que cambiar en el futuro", detalló a AP el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, Pascal Confavreux.
A la espera de conocer el contenido del acuerdo provisional entre Washington y Teherán, los líderes europeos abogaron en el G7 por un pacto nuclear efectivo y una restricción al programa de misiles balísticos de Irán.
Macron abogó por garantizar un "acuerdo sólido y serio que se finalice", horas después de que Trump asegurara que el texto establecía "alto y claro" que Irán no desarrollaría un arma nuclear.
El acuerdo provisional prevé prorrogar por otros 60 días el frágil alto el fuego anunciado en abril y reabrir el estrecho de Ormuz, mientras se adelantan negociaciones para una segunda fase hacia un texto definitivo. Durante esa etapa, se abordará, entre otras cosas, el programa nuclear iraní.
Paralelamente, los líderes del G7 coincidieron en que Israel debe terminar su ofensiva en Líbano y retirarse de la parte que ocupa en el sur del país. Para ello, convergieron en la necesidad de una nueva fuerza multinacional que respalde al Ejército libanés para recuperar el territorio controlado por Hezbolá, que se niega a deponer las armas y a cualquier acuerdo con Israel.
Los tres países árabes invitados compartieron la necesidad de que Líbano recupere plenamente su soberanía territorial.
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Una respuesta "coordinada" ante el ébola
Los líderes del G7 abogaron por "una respuesta contundente y coordinada" al brote mortal de ébola decretado hace un mes en la República Democrática del Congo y reafirmaron su compromiso para cooperar en "procedimientos de viaje, cuarentena y aislamiento adecuados y eficaces" para las personas que hayan estado en las zonas afectadas.
"Millones de personas viajarán por trabajo o turismo o para asistir al Mundial de fútbol que acogerán EE. UU., Canadá y México en las próximas semanas. Debemos asegurarnos de que puedan hacerlo de forma segura", apuntaron en una declaración conjunta.
Un día, atrás, el gobierno congoleño reportó que los contagios por la infección habían aumentado hasta los 808 y las muertes a 192, una situación de la que han alertado organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Comité Internacional de la Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras y Oxfam.
Con Reuters, EFE y AP
