
A través de La Roche-Posay, estamos trabajando de la mano con gobiernos locales, autoridades federales y cerca de 50 ONG a nivel mundial para que el acceso a la detección temprana llegue a lugares donde la atención dermatológica es un lujo.
En Latinoamérica, hemos instaurado jornadas de revisión gratuita de lunares en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Perú, México y Uruguay, uniendo fuerzas con los sectores públicos para escalar el impacto. Save Your Skin no es solo prevención; es política de salud, es soporte y es fricción cero para el diagnóstico, un esfuerzo que tan solo en 2025 nos permitió beneficiar a más de 85,000 personas en toda Latinoamérica.
En 2021, la Roche-Posay realizó un estudio epidemiológico de los hábitos de protección solar
y que estos son suficientes. Sabemos que la protección solar es salud pública, ¿qué ha
cambiado con respecto a ese estudio?
Ha cambiado nuestra comprensión de la “disonancia cognitiva” del consumidor. Hoy la gente sabe que el sol causa cáncer, pero los datos prospectivos hacia 2026 muestran lo que llamamos la "brecha de las rutinas diarias". Las personas siguen tratando el protector solar como un producto de temporada, para la playa, ignorando que el 80% de los signos de envejecimiento prematuro y el daño celular acumulativo ocurren por la exposición incidental crónica. Desde la perspectiva de la salud pública, el reto ya no es informar, es modificar el comportamiento humano.
Si consideramos que la piel está 20 veces más expuesta a los rayos UVA que a los UVB en el día a día, nuestra responsabilidad como industria es eliminar las barreras de uso. Necesitamos texturas ligeras, imperceptibles e hidratantes que la gente quiera usar a diario, como por ejemplo la línea de Anthelios de La Roche-Posay. Si logramos integrar la fotoprotección como un hábito automático, como cepillarse los dientes, estaremos cerrando la brecha preventiva más importante del melanoma.
Cada vez son más populares las conversaciones sobre longevidad de la piel y prevención del
envejecimiento. ¿Cómo ha cambiado la investigación dermatológica al entender que el daño solar no es solamente un tema estético?
Ha sido un cambio de paradigma total, pasamos de la cosmética correctiva a la biología celular
preventiva. Durante décadas, la industria midió el daño solar solo en arrugas o manchas. Hoy, impulsados por una inversión de más de 1,300 millones de euros anuales en Investigación e Innovación (R&I), en L’Oréal Groupe medimos la senescencia celular, las alteraciones en el ADN y la inmunosupresión cutánea.
Para entender esta complejidad a un nivel más profundo, acabamos de firmar una alianza histórica con el Instituto Pasteur. Juntos, estamos descifrando los diálogos entre las células de la piel, el microbioma y nuestras defensas inmunitarias. Bajo el enfoque de la plataforma L’Oréal Longevity Integrative Science, estamos “hackeando” el envejecimiento biológico. Entendemos que cuando formulas un producto pensando en proteger este ecosistema celular frente al exposoma (radiación, contaminación, estrés), la consecuencia natural es una piel estéticamente más joven. Pero el objetivo principal ya no es la vanidad, es crear un órgano vital biológicamente invulnerable y resiliente a largo plazo.
