El cirujano traumatólogo Lorenzo José Brea / Foto: El Nuevo Diario
SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Cuando un paciente sufre daños por una negligencia médica demostrada, tiene derecho a reclamar justicia. En eso no hay discusión, según el cirujano traumatólogo Lorenzo Brea.
Sin embargo, el especialista considera que existe otra cara del debate que suele recibir menos atención: las consecuencias que pueden generar las demandas médicas consideradas abusivas o impulsadas antes de que concluyan las investigaciones correspondientes.
“Eso es correcto, eso es necesario y eso protege vidas. Pero también existe otra realidad de la que poco se habla: las demandas médicas abusivas y el daño silencioso que pueden causar”, afirmó Brea durante una intervención en el programa Hablando de Salud, transmitido por la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
Según el médico, los procesos judiciales motivados por una negligencia comprobada cumplen una función esencial para garantizar la seguridad de los pacientes y promover la responsabilidad profesional. No obstante, sostiene que cuando las acusaciones se producen sin una evaluación adecuada de los hechos, pueden generar efectos que trascienden al profesional involucrado.
Uno de esos efectos, explica, es el aumento de la llamada “medicina defensiva”, una práctica mediante la cual algunos médicos solicitan pruebas diagnósticas, estudios o procedimientos adicionales no necesariamente porque los consideren indispensables, sino para reducir posibles riesgos legales futuros.
De acuerdo con Brea, este fenómeno también puede repercutir en el sistema sanitario en su conjunto.
“Recursos que podrían invertirse en equipos, medicamentos o personal terminan desviándose hacia litigios y coberturas legales”, señaló.
El especialista argumenta que el incremento de procesos judiciales también puede traducirse en mayores costos operativos para hospitales y centros de salud, así como en el encarecimiento de pólizas de seguros profesionales.
El impacto emocional
Brea también llamó la atención sobre el efecto psicológico que estas situaciones pueden tener sobre médicos jóvenes y residentes en formación.
“Un médico que trabaja con miedo no trabaja igual”, afirmó.
Según el traumatólogo, la presión inherente al ejercicio de la medicina puede verse agravada cuando existe temor constante a enfrentar acciones legales por complicaciones que, en ocasiones, forman parte de los riesgos propios de determinados tratamientos o procedimientos.
El especialista advirtió además que este escenario podría desincentivar el ejercicio de especialidades consideradas de alto riesgo, entre ellas la neurocirugía, la traumatología, la obstetricia y la medicina de emergencias.
¿Complicación o negligencia?
Uno de los principales puntos planteados por Brea es la necesidad de distinguir entre una complicación médica y una negligencia profesional.
“La negligencia debe investigarse y sancionarse. Pero una cosa es justicia y otra muy distinta es convertir cada complicación médica en un espectáculo mediático o en una condena pública automática antes de investigar”, sostuvo.
El médico recordó que la medicina no es una ciencia exacta y que incluso los procedimientos realizados bajo estándares adecuados pueden presentar complicaciones o resultados adversos.
Por ello, considera que el análisis de cada caso debe basarse en evidencia técnica y pericial antes de emitir conclusiones definitivas sobre la actuación de los profesionales involucrados.
Fuente original: Declaraciones del cirujano traumatólogo Lorenzo Brea durante el programa Hablando de Salud, transmitido por El Nuevo Diario TV.
