
En medio de las medidas de seguridad destinadas a frenar la propagación del virus del ébola, los ciudadanos de la República Democrática del Congo expresan su preocupación por la situación económica. Aún no existe una vacuna disponible contra la cepa Bundibugyo, por lo que contener su propagación es una prioridad para las autoridades. Las restricciones de viaje impuestas durante el actual brote han sumido en la incertidumbre a muchas personas que dependen del comercio transfronterizo con la vecina Ruanda, así como a quienes mantienen sus ahorros al otro lado de la frontera. Las crisis económicas derivadas de brotes anteriores alimentan el temor de que las repercusiones en esta ocasión puedan ser aún más graves.
