Ejercicio e ibuprofeno: la nueva fórmula para combatir la "neblina mental" de la quimioterapia

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NUEVA YORK,EE.UU./ SALUD DIGITAL.- La confusión mental, la falta de atención y los problemas de memoria , fenómenos conocidos "cerebro quimioterápico", afectan hasta al 80% de los pacientes con tratamiento contra el cáncer. Ahora, una investigación del Instituto Oncológico Wilmot, publicada en la revista Cancer, sugiere que un aliado inesperado podría ayudar a disipar esa neblina: el ibuprofeno.

El estudio, un ensayo clínico de fase 2 dirigido por Michelle Janelsins, doctora en filosofía y máster en salud pública, profesora de Cirugía y Control del Cáncer en la Facultad de Medicina de la Universidad de Rochester, es el primero en analizar el uso de este antiinflamatorio de venta libre específicamente para mitigar el deterioro cognitivo en humanos bajo tratamiento de quimioterapia.

La investigación ha evaluado a 86 pacientes divididos en cuatro grupos. Los resultados mostraron que una dosis baja de ibuprofeno (200 mg, dos veces al día) fue suficiente para generar mejoras perceptibles en la función cognitiva de los participantes.

Sin embargo, los datos más robustos se obtuvieron de aquellos que realizaron ejercicio. El programa utilizado, denominado EXCAP, consiste en una rutina progresiva de intensidad leve a moderada (caminatas y bandas de resistencia) diseñada para realizarse en casa.

HALLAZGOS CLAVE

El ejercicio físico ha demostrado resultados más pronunciados y constantes. Incluso en pacientes que solían ser sedentarios se sentían mal, realizar "lo que pudieran" ha marcado la diferencia. “Es mejor que los pacientes hagan todo lo que puedan, a que no hagan nada”, subraya la Dra. Janelsins, destacando que el ejercicio aporta beneficios integrales que van más allá de lo cognitivo, alcanzando la fatiga y el insomnio.

Además, el ibuprofeno ha logrado mejorar la atención y la memoria, aunque en menor medida y de forma menos constante que la actividad física.

Una de las fortalezas del estudio fue que las mejoras no solo fueron reportadas por los pacientes o pruebas objetivas, sino que también fueron notadas por familiares y amigos.

A pesar de que no se registraron efectos adversos durante las seis semanas que duró el ensayo, el equipo de Wilmot lanza una advertencia importante: los pacientes no deben automedicarse. El ibuprofeno, aunque común, puede interactuar con otros fármacos oncológicos o afectar la función renal en ciertos contextos. "Deben hablar con su equipo de oncología sobre cualquier intervención que planeen utilizar", insiste Janelsins.

El equipo ya está planificando ensayos de fase 3 a nivel nacional para determinar si dosis diferentes o duraciones más prolongadas de ibuprofeno podrían maximizar estos beneficios. Por ahora, la receta parece clara: el movimiento sigue siendo la medicina más eficaz para recuperar la claridad mental tras el cáncer.