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Rubén Blades siempre ha sido un iconoclasta. Obtuvo una maestría en derecho internacional en Harvard, pero alcanzó reconocimiento global y un éxito comercial inesperado como músico de salsa, conocido por complejas canciones que narraban historias urbanas sobre las personas normales y corrientes, el diario vivir y la desigualdad económica.
Como músico, ha sido aclamado a nivel global, pero también se lanzó como candidato presidencial de su natal Panamá en un momento cumbre de su carrera musical. Se convirtió en una figura destacada en Hollywood con papeles importantes como actor, pero nunca dudó en criticar de manera vocal lo que percibía como injusticias sociales.
Aunque Blades comenzó como músico en Panamá, forjó su camino en Nueva York, cuna de la salsa. Su primer contrato discográfico fue con el sello Alegre del empresario Morris Levy, donde lanzó su álbum debut de 1970, De Panamá a Nueva York. Levy eventualmente vendió Alegre y otro sello suyo, Tico, al cofundador de Fania Records, Jerry Masucci, en 1975. Durante casi una década, Blades lanzó su música con ese legendario sello independiente de música tropical, incluyendo muchos álbumes junto al director de orquesta y trombonista Willie Colón.
Décadas después, Blades se convirtió en uno de los primeros artistas latinos en demandar a un sello discográfico — en su caso, Fania — por regalías impagas e infracción de derechos de autor. (El extraordinario catálogo de Fania, que incluye más de 20.000 grabaciones y composiciones, fue adquirido más recientemente por Concord).
Blades después pasó un tiempo en Sony, pero eventualmente tomó control total de su producción musical — desde la concepción y grabación hasta la distribución y el marketing. En 2004, lanzó su propio sello discográfico, Rubén Blades Productions, y desde entonces ha publicado 11 álbumes bajo su firma, por los cuales ha ganado 11 premios Grammy y 11 Latin Grammys (de un total de 13 y 12 galardones, respectivamente). Veintitrés de sus proyectos han alcanzado el listado Top Tropical Albums de Billboard — el quinto mayor número en la historia de la lista — y ha colocado canciones en el chart Hot Latin Songs en tres décadas diferentes.
Es un récord impresionante para un artista que jamás ha comprometido sus valores musicales. Ahora, a sus 77 años, Blades no para. Después de enfrentarse a zombis en la exitosa serie Fear the Walking Dead, recientemente protagonizó la película Campeón Gabacho, dirigida por Jonás Cuarón (y producida por su famoso padre, Alfonso), y pronto comenzará a filmar Armadillo Untied junto a Antonio Banderas. Y, como siempre, hay nueva música en camino: Blades lanzará pronto un álbum que mezcla big band y salsa de los años 70, inspirado en parte por el característico sonido de dos trombones de Colón y Eddie Palmieri, y hará una gira por Europa y América Latina a partir de este verano.
Mientras tanto, continúa publicando sus opiniones sin filtros en su blog, Apuntes desde la Esquina, que comparte en su página web y en sus cuentas de redes sociales. Además, Penguin Random House publicará sus memorias, Life’s Little Surprises, el próximo año.
“El hecho de ser artista no me excluye de las consecuencias de los actos políticos, o de los efectos del diario acontecer social”, dice Blades. “Aspiro a brindar una perspectiva objetiva, un análisis independiente, que no se vea afectado por intereses económicos o ideológicos, ni por la maldad de los que solo desean acabar con la sociedad y negar la posibilidad de la razón y de la justicia”.
Blades es el Icono Independiente de Billboard de 2026.
Haz sacado música con tu propio sello por mucho tiempo y ahora tienes un acuerdo de distribución con Virgin. ¿Por qué decidiste tomar ese camino?
Las compañías disqueras no me convencen. No protegen los derechos de los artistas como debieran. Nunca pagan a tiempo, no es posible entender su contabilidad, demasiadas excusas, pocos beneficios, demasiadas trampas. Las disqueras se presentan como defensoras del arte, y no lo son. El artista que ellas firman crea el material y al final las disqueras se quedan con su producto, aunque hayan descontado al artista de sus regalías, pagos que nunca realizan a tiempo, ni en su totalidad, digo si es que pagan. Si tratas de calcular regalías domesticas o extranjeras te arriesgas a un aneurisma cerebral.
Fania me pagó solamente 1.000 dólares por Siembra y después incluso alegó que no habían recobrado su inversión. Los demandé dos veces, hasta que por fin pude recobrar mis composiciones, pero no mis masters. ¿Y las regalías? ¡Adiós!
Después de haber sido explotado por las disqueras, para mí solo quedaba la ruta independiente y no me arrepiento, en lo absoluto.
Craft/Concord ahora compró el catálogo de Fania y ha sacado versiones remasterizadas de algunas de tus grabaciones anteriores. ¿Qué derechos has conservado o recuperado de tus antiguos lanzamientos?
Estoy esperando a que se cumpla el plazo que permita que algunas de las grabaciones que hice, con los sellos Fania, Elektra/Asylum y Sony, reviertan a mi control. Hice algunas de las solicitudes en el tiempo indicado y he recobrado varias grabaciones, como “Buscando América”, pero solo para los Estados Unidos. El resto del mundo sigue siendo controlado por la disquera, algo que me parece injusto y absurdo.
Sobre Fania, el tema de recobrar mis masters es mas difícil porque, excepto por Maestra Vida, todos los discos que hice con Willie Colón se consideran colaboraciones y por lo tanto, sería necesario que la solicitud para recobrar nuestras grabaciones sea hecha de parte de ambos: de mí y de los herederos de Willie, y eso complica las cosas. Decidí [volver a] grabar Siembra completo y ahora poseo ese máster. Lo que prefiero hacer es grabar los temas por mi cuenta y no depender de terceros para recobrar mis master recordings.
No entiendo a Craft/Concord. Están en posesión de la historia de la música afrocubana en Nueva York. ¿Por qué no hacen algo efectivo con tal riqueza?
¿Cuáles fueron los aspectos positivos y negativos de estar en un sello como Fania?
Lo bueno: [los fundadores] Jerry Masucci y Johnny Pacheco revivieron a la música afrocubana, le dieron a la salsa una audiencia internacional y oportunidad a muchos talentos, desde cantantes y arreglistas, a compositores y diseñadores gráficos. La Fania llevó mucha alegría a millones de personas, creó un movimiento musical mundial de enorme importancia y efectos que aún permanecen vigentes. Sin el trabajo de Masucci y de Pacheco no estuviera yo aquí hablando de esto. Fueron dos titanes y visionarios que amaban la música y que la defendieron siempre.
Lo malo: la compañía explotó a sus artistas. No correspondió equitativamente a lo que recibía de nosotros. Nos convertimos en su propiedad, y nuestros derechos y contribuciones no fueron respetados ni remunerados correctamente y eso eventualmente llevó a la desaparición del sello, a mi molestia con Masucci y a mis demandas judiciales contra la Fania.
Más tarde, te fuiste a Sony. ¿Qué aprendiste de ambas experiencias y sobre la diferencia entre los sellos independientes y las grandes discográficas?
Ambas, Fania y Sony, utilizaron el mismo paradigma: todo para la compañía, lo mínimo para los artistas, arreglistas, compositores, diseñadores gráficos e ingenieros de sonido. Mis experiencias con ambos sellos fueron agridulces. Me dieron oportunidades para presentar mis talentos, pero económicamente no me trataron justamente, ni se me brindaron informes oportunos y adecuados de mis ventas.
¿Hay alguna diferencia hoy en día entre ser un artista independiente y estar firmado con una gran discográfica?
Es más difícil para el artista independiente, pero él o ella será dueño de su trabajo. Con una gran discográfica, recibes un adelanto de dinero garantizado, pero buena suerte intentando obtener una contabilidad precisa de las regalías o más dinero después. Y pierdes el control de tu disco: ahora le pertenece a alguien más. Como [creador] independiente, no tengo el poder organizativo de una multinacional, pero al menos lo que hago me pertenece y puedo dejárselo a mi familia.
¿Qué significa para ti ser independiente?
Significa mantener el control de mi producción discográfica, y la garantía de que seré dueño de lo que mi talento produce. Una disquera a cargo de un presidente que no canta, no toca un instrumento, no compone, no arregla y probablemente no sabe bailar, termina siendo dueña de un disco que otro produjo con su talento artístico y su capacidad intelectual. Eso es absurdo.
¿Qué consejo le darías a un artista hoy en día que quiera tener una carrera larga como la tuya?
No usen drogas. Traten de ser originales y sinceros en su creación. Que escriban sus propias composiciones y las basen en el mundo en que viven; que no piensen solo en el momento sino en el futuro. Que ahorren. Que sean asesorados por buenos profesionales. Que paguen sus impuestos. Que hagan su propia publicadora y registren sus creaciones. Que hagan su plan de retiro. Que tengan seguro médico. Que traten a todo el mundo con respeto. Que paguen sus cuentas a tiempo. Que le paguen bien a los que los ayudan a tener éxito. Que siempre respeten al público y no lo subestimen. Y que desde el principio sean claros consigo mismos: ¿Por qué están en la música? ¿Qué buscan y procuran alcanzar? El que no está claro, se equivoca siempre.
¿Qué consejo te habría gustado recibir?
El crear una publicadora propia inmediatamente, tan pronto empecé a escribir canciones. Crear un plan de retiro desde el principio de mi carrera. Hubiese ahorrado más dinero temprano.
Eres un artista tan prolijo, y con tantas facetas. ¿Cuál es tu fuente de ingresos más importante?
En realidad siempre he vivido con un presupuesto de gastos anuales y por eso aprendí que se puede vivir bien sin necesariamente ser un millonario. Los ingresos siempre han dependido del monto de mis obligaciones. No me interesó nunca amasar fortuna. Tengo entradas fijas, como regalías por las composiciones musicales, y aunque las giras siempre producen liquidez, ya no dependo de ellas.
¿Qué conexión tiene tu activismo con ser un artista independiente? ¿Hubo algún momento en tu carrera en el que la industria te desalentó de expresar opiniones políticas?
Ningún sello discográfico o compañía quiere ser percibido como antagonista hacia el público al que intentan llegar. Cuando un artista expresa una opinión pública sobre cualquier tema, puede alienar inmediatamente a una parte del mercado consumidor. La razón por la que Fania originalmente permitió que mis canciones fueran grabadas fue por la participación de Willie Colón. Él era su artista más vendido en ese momento. Mis composiciones terminaron generándole millones de dólares a Fania, incluso después de ser calificadas por algunos como políticas o algo peor.
Pero mi posición no era solo política; era un comentario urbano, una reflexión basada en lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor, en nuestras ciudades y países, y en los efectos que las acciones políticas negativas producen en la sociedad.
Has trabajado con muchos artistas jóvenes, como Fonseca y Residente. ¿Qué tan importante es apoyar nuevas generaciones para ti?
No veo mis colaboraciones solo como un mentorship porque también aprendo de los artistas con los que comparto, no importa la edad que tengan. El proceso de educación es continuo, no termina. Me interesa tener reuniones, o conversatorios con gente más joven en escuelas o universidades, por ejemplo, para responder a sus preguntas. Cuando el conocimiento y la experiencia no se comparten, ¿entonces de qué sirven? Mi deseo es que otras personas no padezcan los mismos problemas, sufrimientos o dificultades que yo viví, que no repitan los errores que cometimos y que mejoren lo que sea que otros hagamos.
Esta entrevista ha sido editada para mayor brevedad y claridad.
