Pakistán, el mediador inesperado entre Irán y Estados Unidos

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Pakistán ha emergido como un intermediario clave entre Irán y Estados Unidos para lograr una tregua temporal y facilitar negociaciones que busquen poner fin al conflicto en la región.

El miércoles, Shehbaz Sharif aseguró que Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego “en todas partes” tras la mediación de su gobierno.

El mandatario indicó que la tregua de dos semanas —anunciada previamente por Donald Trump y Teherán— dará paso a negociaciones en la capital pakistaní.

“Pakistán logró una de sus mayores victorias diplomáticas en años”, afirmó el experto en Asia del Sur Michael Kugelman en la red social X.

“También desafió a muchos escépticos que dudaban de su capacidad para gestionar una operación tan compleja y de alto riesgo”, dijo. 

¿Qué vínculos tiene Pakistán con Irán?

"Pakistán cuenta con sólidas credenciales como el único país de la región que mantiene buenas relaciones tanto con Estados Unidos como con Irán”, afirmó el exembajador pakistaní en Teherán, Asif Durrani.

Pakistán comparte una frontera de 900 kilómetros en su suroeste con Irán, además de profundos vínculos históricos, culturales y religiosos. Además, alberga la segunda mayor población musulmana chií del mundo, después de Irán.

Irán fue el primer país en reconocer a Pakistán tras su independencia en 1947. Pakistán correspondió ese gesto tras la revolución islámica de 1979.

Pakistán también representa algunos intereses diplomáticos iraníes en Washington, donde Teherán no cuenta con embajada.

¿Y su relación con Estados Unidos?

El poderoso jefe del ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, ha desarrollado una relación personal cercana con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Munir —vestido con traje de negocios occidental en lugar de uniforme militar— visitó Washington junto a Sharif el año pasado, tras una escalada de tensiones entre Pakistán e India en la región disputada de Cachemira.

Sharif elogió la intervención “audaz y visionaria” de Trump, mientras que Munir afirmó que el mandatario estadounidense merecía el Premio Nobel de la Paz por evitar una escalada entre los dos vecinos con armas nucleares.

Sobre Irán, Trump dijo que Pakistán conoce al país “mejor que la mayoría”.

Las relaciones personales han contribuido durante mucho tiempo a fortalecer los vínculos bilaterales, moldeados por intereses estratégicos cambiantes que en ocasiones han generado tensiones.

Incluso como aliado no perteneciente a la OTAN en la “guerra contra el terrorismo” posterior al 11 de septiembre, Pakistán enfrentó acusaciones de Estados Unidos de albergar a militantes responsables de ataques contra tropas de la coalición en Afganistán.

Las relaciones se deterioraron aún más cuando fuerzas estadounidenses mataron al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, en territorio pakistaní en 2011 sin informar a Islamabad, lo que llevó a acusaciones de complicidad por haber dado refugio al fugitivo.

Un vendedor exhibe periódicos matutinos en su puesto callejero en Islamabad, después de que el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anunciara que la capital acogerá negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
Un vendedor exhibe periódicos matutinos en su puesto callejero en Islamabad, después de que el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anunciara que la capital acogerá negociaciones entre Estados Unidos e Irán. © Aamir Qureshi / AFP

¿Y otros actores regionales?

Pakistán y Arabia Saudita firmaron en 2025 un acuerdo estratégico de defensa mutua, lo que consolida sus vínculos históricos, pero también limita hasta qué punto Islamabad puede apoyar a Teherán.

Sharif y su gobierno han actuado con rapidez para mantener a Riad de su lado, y el primer ministro visitó recientemente el reino para mantener conversaciones con el príncipe heredero Mohammed bin Salman.

Pakistán también mantiene estrechas relaciones con Beijing, que, según Trump declaró a AFP, ayudó a llevar a Irán a la mesa de negociaciones.

El ministro de Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, organizó en marzo una reunión con sus homólogos de Arabia Saudita, Turquía y Egipto para abordar la desescalada del conflicto, y posteriormente viajó a Beijing para continuar las conversaciones.

China, principal socio comercial de Irán, se unió entonces a su histórico aliado del sur de Asia para pedir un plan que ponga fin a los combates en Medio Oriente, afirmando que apoya que “Pakistán desempeñe un papel único e importante para aliviar la situación”.

¿Qué gana Pakistán?

La neutralidad tiene sentido económico para Pakistán, que depende de las importaciones de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz y busca evitar verse arrastrado a un conflicto mayor en su entorno inmediato.

Una interrupción prolongada habría agravado el suministro de combustible, elevado los precios y obligado al gobierno, ya con dificultades financieras, a aplicar nuevas medidas de austeridad.

Un fin permanente de la guerra no solo reforzaría la estabilidad regional, sino también la posición internacional de Pakistán, en un momento en que mantiene un conflicto armado con el vecino Afganistán y menos de un año después de intercambiar ataques con su rival histórico, India.

¿Qué papel jugará ahora?

El primer ministro pakistaní afirmó que recibirá a delegaciones de Estados Unidos e Irán en la capital a partir del 10 de abril.

“Irán se sentirá más cómodo en Islamabad, por eso aceptó la mediación de Pakistán”, señaló Durrani, exembajador, quien añadió que el país podría ayudar a ambas partes a resolver sus diferencias pendientes.

Si las conversaciones fueran directas, “Pakistán podría ayudar a las partes a afinar el lenguaje en caso de estancamiento”, explicó, agregando que funcionarios pakistaníes también podrían actuar como intermediarios si las dos partes no se reunieran cara a cara.

Pakistán no reconoce formalmente a Israel, que indicó el miércoles que respalda la decisión de Trump de suspender los bombardeos, aunque subrayó que el alto el fuego de dos semanas no incluye al Líbano, donde ha llevado a cabo operaciones terrestres y aéreas contra el Hezbolá respaldado por Irán.

Esto contradice la declaración previa de Sharif, quien había afirmado que la tregua se aplicaba “en todas partes, incluido el Líbano”.

Este artículo es una adaptación de su original en inglés