A las 6:36 de la tarde, hora de Cabo Cañaveral, Florida, el cohete SLS de la NASA despegó sin contratiempos con los cuatro integrantes de Artemis II a bordo. Durante las primeras horas, Orion completará su inserción en órbita terrestre y, a lo largo del primer día, realizará pruebas críticas de navegación y sistemas. Hacia el tercer o cuarto día, la nave entrará en su trayectoria hacia la Luna y cruzará su esfera de influencia gravitacional. En total, la misión tendrá una duración aproximada de 10 días.
Figuran por primera vez una mujer y una persona afroamericana en una misión tripulada a la órbita lunar. El despegue ocurre 53 años después de la misión Apolo 17, la última tripulada hacia el satélite.
La tripulación de Artemis II no descenderá en la Luna (eso ocurrirá hasta Artemis IV). En cambio, su cápsula sobrevolará a alturas de entre 6 000 y 9 000 kilómetros sobre la superficie del lado oculto del satélite, lo rodeará y arrancará el viaje de vuelta a la Tierra. El principal objetivo de la misión es demostrar que la agencia espacial cuenta con la capacidad tecnológica para enviar personas a la Luna a salvo y sin contratiempos.
Una vez que lo consigan, la NASA iniciará los preparativos para los nuevos alunizajes durante los siguientes años, que tendrán como objetivo la consolidación de las primeras bases lunares en la historia y con ello, la permanencia sostenida y sustentable de los seres humanos en el satélite.
El despegue fue un éxito y ocurrió a tiempo. La ventana de lanzamiento se abrió el miércoles 1 de abril a las 6:24 p.m. hora del este (EDT) y se habría extendido por dos horas, de ser necesario. La NASA hubiera contado con cinco días más para intentarlo de nuevo.
Detalles de la misión
Los astronautas despegaron en un cohete SLS de la NASA y viajan dentro de la cápsula Orion, descrita como un habitáculo del tamaño de una camioneta grande. Pasaran en órbita uno o dos días y luego se alinearán para iniciar la trayectoria hacia la Luna. Cuando la nave pase por “detrás” de la Luna comenzará la fase más peligrosa. La tripulación permanecerá incomunicada con la Tierra durante unos 50 minutos debido a la interferencia del propio satélite. En ese momento único, la tripulación deberá registrar imágenes y datos del satélite aprovechando que llevan consigo tecnología mucho más avanzada que la disponible en la era Apolo.
Tras completar la vuelta, la cápsula iniciará su regreso a casa, aprovechando el campo gravitatorio Tierra‑Luna para ahorrar combustible. Según los cálculos de la NASA, para el décimo día de vuelo la tripulación estará a punto de llegar al planeta.
En detalle, Artemis II tiene cinco prioridades: debe sostener a la tripulación a salvo durante todo el vuelo; operar con los sistemas esenciales para una campaña lunar tripulada, desde la infraestructura terrestre hasta el hardware espacial; recuperar los datos de vuelo y utilizarlos en misiones futuras; activar un sistema de emergencias eficaz en caso de un escenario crítico; y verificar subsistemas y validar datos emergentes.
Objetivo secundario: superar a China
Al igual que en la era Apolo, Estados Unidos libra una competencia espacial con otra potencia tecnológica. Sin embargo, en lugar de Rusia, el rival ahora es China, que avanza rápidamente en su programa para poner a sus propios taikonautas en la superficie de la Luna. A modo de contexto, solo en los siguientes dos años, la agencia espacial china planea enviar dos robots Chang’e más y un alunizaje antes de 2030.
Para la administración actual de la NASA, mantener el liderazgo espacial es un objetivo declarado. Aunque la agencia opera con un presupuesto muy inferior al de la Guerra Fría, la presión geopolítica ha empujado a sus socios , incluidas las compañías SpaceX y Blue Origin, a priorizar tecnologías que aceleren el regreso estadounidense a la superficie lunar.
El primer asentamiento lunar es clave para el futuro de la geopolítica espacial. Si bien el territorio de la Luna “no es de nadie” y se rige bajo las reglas del Tratado del Espacio Exterior, los primeros en llegar establecerán zonas de seguridad operativa, o perímetros donde nadie más puede acercarse. Las primeras bases lunares tendrán las mejores posiciones sobre los posibles yacimientos de recursos vitales, localizados en los cráteres permanentemente oscuros del polo sur, y nadie más podrá arrebatarles la posición.


