Para el biólogo y especialista en biodiversidad Matías Arrigazzi, quien participó en noviembre de 2025 en una misión exploratoria de la organización Greenpeace en el territorio, llegar a Lomas de Olmedo fue en sí mismo un desafío. “Llegamos por un contacto desesperado de uno de los pobladores, uno de los pocos que sigue ahí, aunque ya no debería [por su seguridad]”, cuenta.
Entre los materiales que los pobladores compartieron al equipo de Greenpeace, y a los cuales Mongabay Latam tuvo acceso, se encuentra un video de una vaca muerta por asfixia, cuyo vómito se prendió fuego al acercarse a un encendedor. Se presume que esto ocurrió por el consumo de agua contaminada, aunque no es posible confirmarlo porque no se hizo una autopsia al animal.
“Primero vimos una nube lejana, una nube extraña. Si uno bajaba la ventanilla del auto, se empezaban a sentir los olores y a escuchar como un ruido blanco, como si la tele se quedara sin señal o si alguna catarata estuviera cerca”, relata Arrigazzi al recordar su acercamiento a la zona afectada. “Luego encontramos animales muertos al costado del camino. Íbamos avanzando con la camioneta y vimos a un animal muerto, luego otro, después cada vez más seguidos, pilas de animales y después hileras de animales muertos tirados al costado del camino”.
Cuenta además que, al acercarse al pozo, la única señalización del lugar resultaba inútil: “Hay un cartel que creo que dice ‘prohibido el ingreso’, pero no se lee bien porque está tapado por los mismos gases que cuando salen del pozo se precipitan en forma de lluvia aceitosa. Entonces, no hay nada que impida el paso ni que advierta sobre el peligro real. Estamos hablando de un lugar donde uno pisa y salen hidrocarburos”, resume Arrigazzi.
Habla de un territorio que, además de estar identificado provincialmente como Ecosistema Prioritario para la Conservación, es reconocido internacionalmente como Área Importante para la Conservación de las Aves, una categoría que, explica Arrigazzi, indica que allí deberían existir “especies que están muy amenazadas, siendo una zona clave para intervenir en cuanto a la conservación”.
Según comenta el biólogo, en Lomas de Olmedo deberían convivir el ocelote (Leopardus pardalis), el oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), el pecarí labiado (Tayassu pecari), la tortuga acuática chaqueña (Acanthochelys pallidipectoris), además del águila coronada (Buteogallus coronatus), de la que quedan menos de 1000 ejemplares en todo el país.
Un pozo sin sellar
El pozo LO X-10 fue perforado inicialmente en 1983 por YPF. Ocho años más tarde, en 1991, mediante un decreto nacional, el área fue adjudicada como CNO-8 “Puesto Guardián” a un consorcio de tres empresas privadas.
A partir de 1991, la concesión del área cambió de manos seis veces en 24 años, hasta que en 2015 la empresa President Petroleum S.A. quedó como única dueña.


