Los demócratas arrasan en una derrota histórica para Trump

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Los demócratas arrasaron en las elecciones intermedias de todo Estados Unidos en su lucha por tomar el control de la Cámara de Representantes y el Senado el martes por la noche, lo que supuso un rechazo rotundo a un segundo mandato del presidente Donald Trump.

La magnitud de la victoria de los demócratas significó una noche histórica que superó las expectativas más optimistas del partido. En algunas circunscripciones, recuperaron escaños que Trump había ganado por un margen de dos dígitos hace apenas dos años.

Los demócratas no ganaban Texas desde 1994

Los demócratas lograron la que podría considerarse la mayor sorpresa en Texas, donde James Talarico derrotó al fiscal general estatal republicano Ken Paxton, envuelto en escándalos, y donde Gina Hinojosa venció a Greg Abbott en la carrera por la gobernación. Esto a pesar de los millones y millones de dólares que Elon Musk gastó en apoyo a los republicanos. Ningún demócrata había ganado unas elecciones para un cargo estatal en Texas desde 1994.

Los demócratas también vencieron en otras contiendas clave por el Senado la noche de las elecciones, entre ellas las de Kansas, Carolina del Sur, Iowa y Carolina del Norte. A la vez, conservaron el control de los escaños en Georgia y Nuevo Hampshire, según Associated Press.

En la Casa Blanca, funcionarios de Trump, atónitos, declaran a WIRED que los elevados precios de la gasolina y el aumento del costo de la vida provocado por la guerra con Irán fueron las principales razones de las pérdidas generalizadas del Partido Republicano.

“Si algo bueno se puede sacar de esta noche para el Partido Republicano, es que ningún presidente republicano volverá a hacer caso jamás a imbéciles como Mark Levin y Marc Thiessen”, señaló una fuente cercana a la Casa Blanca. Hacía referencia a dos comentaristas que instaron a Trump a prolongar la guerra con Irán.

Las causas de la derrota republicana

Las encuestas a pie de urna, que revelan deserciones masivas de otros sectores de la coalición de Trump para 2024, indican que las derrotas tuvieron otras causas: los votantes latinos se decantaron por los demócratas mientras el Gobierno aplicaba políticas de inmigración brutales e impopulares.

Algunos funcionarios, a quienes se les concedió el anonimato para hablar con franqueza, culparon en privado al presidente por llevar al país al conflicto de Oriente Medio, que él supuso erróneamente que terminaría en cuestión de semanas. La guerra ha continuado sin un final claro a la vista.

“El presidente Trump no figuraba en las papeletas, y está demostrado que los votantes de Trump acuden a las urnas cuando él figura en ellas”, afirmó un funcionario de la Casa Blanca en un comunicado, a pesar de que Trump había implorado a su base durante la campaña que fingieran que él figuraba en las papeletas.

“Además, la calidad de los candidatos importa, y el presidente Trump hizo un mejor trabajo promocionando a muchos de los candidatos en la boleta electoral que los propios candidatos”, agregó el funcionario.

Muchos de los candidatos perdedores fueron elegidos personalmente por Trump, quien obligó a dimitir a titulares como el senador de Texas John Cornyn y bendijo a candidatas como Darline Graham (hermana del difunto senador Lindsey Graham), que llevó a cabo una campaña desastrosa en Carolina del Sur.

Sin embargo, otros funcionarios de Trump han buscado otros chivos expiatorios, culpando tanto a un fallido intento de redistribución de distritos como a la calidad de los candidatos.

A principios de este año, los republicanos pusieron en marcha una estrategia para rediseñar numerosos distritos electorales del Congreso, una maniobra que, según los asesores de la Casa Blanca, podría reportarles entre 10 y 15 cargos más en la Cámara de Representantes si los votantes de Trump acudían a las urnas. El inconveniente, como señalaron los politólogos, era que dificultaba la defensa de los curules, ya que, si bien había más distritos republicanos, cada uno era menos republicano.

Lo que viene

En la noche de las elecciones, la estrategia no dio resultado. Los demócratas ganaron al menos tres puestos en la Cámara de Representantes en Florida que los republicanos habían rediseñado, así como el escaño en Carolina del Norte.

Lo más parecido a un rayo de esperanza para los republicanos se dio en la contienda por el Senado en Florida, que se tornó repentinamente competitiva en los últimos días de la campaña para las elecciones de medio término. Al final, Ashley Moody logró imponerse por un estrecho margen a la candidata progresista, la demócrata Angie Nixon.

A medida que se hacía evidente el probable control de la Cámara de Representantes y el Senado, los principales demócratas de la Cámara terminaron la noche, por separado, entusiasmados ante la perspectiva de emprender una agresiva campaña de supervisión contra la administración Trump.

Robert Garcia, el nuevo presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, emitió una declaración de dos palabras : "Contraten abogados".

Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.