El asedio a Sarajevo: el caso sin resolver de los 'safaris humanos' reabre las heridas impunes en Bosnia

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Fikret Grabovica recuerda que el 20 de marzo de 1993 fue un día de pocos bombardeos. Por eso su esposa y él dejaron salir a su hija, de once años, a jugar con otros niños delante de casa. Una granada la alcanzó allí mismo. Los vecinos intentaron socorrerla y la llevaron deprisa al hospital, pero murió enseguida.

Grabovica preside hoy la Asociación de Padres de Niños Muertos en el Sarajevo Sitiado 1992-1995. Más de treinta años después, sigue luchando para que se sienten en el banquillo todos los que entonces disparaban a civiles en su ciudad, especialmente contra menores.

Desde el año pasado, el nombre de Sarajevo vuelve a ocupar titulares por otra razón. La causa: la decisión de la Fiscalía de Milán, en Italia, de abrir una investigación sobre los llamados "safaris humanos": presuntos turistas ricos que habrían pagado por disparar contra civiles durante el asedio. El caso, que sigue abierto, ha alcanzado una repercusión enorme en todo el mundo y se han abierto también pesquisas en otros países. Pero todavía no existen pruebas sólidas que avalen la denuncia y varios investigadores han cuestionado que los hechos fueran ciertos.

Archivo.Sarajevo, 11/06/1995.- Una mujer corre a refugiarse del intenso fuego de francotiradores serbios. Los radicales serbios apostados en las montañas y los serbiobosnios impidiendo la llegada de ayuda de la ONU, están convirtiendo Sarajevo en una ciudad sitiada y con grandes problemas de abastecimiento.
Archivo.Sarajevo, 11/06/1995.- Una mujer corre a refugiarse del intenso fuego de francotiradores serbios. Los radicales serbios apostados en las montañas y los serbiobosnios impidiendo la llegada de ayuda de la ONU, están convirtiendo Sarajevo en una ciudad sitiada y con grandes problemas de abastecimiento. © EFE

El revuelo, sin embargo, ha abierto en Bosnia una herida mucho más antigua: la de los francotiradores autóctonos cuya participación en el asedio está documentada y que nunca fueron juzgados por los tribunales locales, encargados de hacerlo.

Como dice Dževad Mahmutović, profesor de Derecho Penal en la Facultad de Derecho de la Universidad de Tuzla: "Sí, el caso de los 'safaris humanos' ha reabierto heridas, heridas que nunca cicatrizaron. Solo las cubría el silencio de las instituciones". Para Mahmutović, en efecto, no es una cuestión abstracta: también su padre murió en la guerra de Bosnia y Herzegovina.

La guerra de 1992-1995, desencadenada por las tensiones étnicas y los proyectos nacionalistas contrapuestos tras la violenta desintegración de Yugoslavia, estuvo marcada por el ataque sistemático contra civiles y culminó con el genocidio de Srebrenica en 1995, la peor atrocidad perpetrada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

El uso de francotiradores durante la guerra de Bosnia y específicamente durante el asedio de Sarajevo, fue una de las tácticas de terror más devastadoras contra la población civil.

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Una campaña probada

Jovana Kolarić, investigadora del Fondo para el Derecho Humanitario de Belgrado y una de las mayores expertas en crímenes de guerra de la región, también ordena los hechos con precisión.

En el asedio de Sarajevo, la campaña de francotiradores, explica, consistió en disparar a individuos contra distancia, con distintas armas de infantería, desde posiciones ocultas o semiocultas. "Cuatro sentencias del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) establecieron que esa campaña existió. Por ella fueron condenados dos comandantes del Cuerpo de Sarajevo-Romanija del ejército de la República Srpska, además de Radovan Karadžić, presidente de la República Srpska, y Ratko Mladić, comandante de su Estado Mayor", afirma.

Archivo. 8/03/1994.- Pasajeros de un autobús son escoltados por un soldado de las fuerzas de protección de Naciones Unidas para atravesar las calles de Sarajevo,
Archivo. 8/03/1994.- Pasajeros de un autobús son escoltados por un soldado de las fuerzas de protección de Naciones Unidas para atravesar las calles de Sarajevo, © EFE – Fehim Demir

Sin embargo, subraya Kolarić, los ejecutores directos de esa campaña han permanecido en una gran zona gris: en su mayoría eran reservistas, es decir, soldados corrientes, aunque probablemente hubo también voluntarios y mercenarios. Pero no se sabe con certeza absoluta cuántos fueron. "Sí se conoce una orden del [entonces] general Stanislav Galić, del 29 de octubre de 1993, que pedía intensificar la actividad de los francotiradores contra lo que describía como fuerzas musulmanas en Sarajevo. Galić mandó crear en cada brigada del cuerpo un pelotón de 31 soldados. Algunas listas de sus integrantes se conocen precisamente gracias a los procesos del TPIY", afirma esta experta.

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Ninguno a juicio

Pese a todo ello, dice Kolarić, "Ningún autor directo, es decir, ningún francotirador concreto, ha sido procesado hasta la fecha". En realidad, la Fiscalía bosnia sí abrió una investigación en mayo de 2021, cuando aparecieron en internet unas imágenes grabadas por el reportero de guerra francés Philippe Buffon. En ellas se veía a francotiradores serbios en el barrio sarajevita de Nedžarići. Se les distinguen los rostros y se les oye comentar un disparo a la cabeza. El caso está ahora en la Fiscalía del Cantón de Sarajevo. No obstante, cinco años después, no se conoce de ninguna acusación formal.

Kolarić no oculta que estos delitos figuran entre los más difíciles de probar, como saben los expertos que declararon ante el TPIY. Hay que fijar dónde estaba exactamente el tirador, dónde la víctima, la distancia, el clima y el tipo de fusil, entre otros datos. Demostrar que un día concreto un individuo concreto disparó contra alguien y lo mató es, resume, extremadamente complicado.

Archivo. 25-11-1993.- Varias personas corren a refugiarse de los disparos de francotiradores musulmanes en la ciudad de Mostar 25-11-1993.- Varias personas corren a refugiarse de los disparos de francotiradores musulmanes en la ciudad de Mostar.
Archivo. 25-11-1993.- Varias personas corren a refugiarse de los disparos de francotiradores musulmanes en la ciudad de Mostar 25-11-1993.- Varias personas corren a refugiarse de los disparos de francotiradores musulmanes en la ciudad de Mostar. © EFE – Luc Delahaye

Pero Murat Tahirović no se conforma con esa explicación. En su caso, preside la Asociación de Víctimas y Testigos del Genocidio en Sarajevo, fundada en 2010, y a cuestas tiene un pasado difícil: durante la guerra, fue capturado y recluido en campos de detención. Hace dos años y medio, cuenta, su asociación presentó una denuncia de gran alcance contra un grupo de francotiradores del batallón Romanija de Sarajevo. "Hasta hoy no ha habido ninguna acusación", dice. Asegura que escriben cartas y presentan solicitudes "a diario" a la Fiscalía General de Bosnia, sin resultado.

Las víctimas no se rinden

Según Tahirović, habría habido al menos 50 francotiradores de Sarajevo que fueron identificados, unos veinte de ellos de la unidad Romanija. "Muchos siguen vivos, pero están en Serbia, y eso es un problema, porque no los extraditan", explica. "Probablemente morirán antes de que se les juzgue, pero nosotros no dejaremos de luchar", dice. 

De ahí también la irritación de Tahirović con el caso abierto ante la Fiscalía de Milán. "No entendemos cómo es posible que se haya creado todo este lío mediático sobre un caso que no es sólido. No hay pruebas fiables, no hay ni una prueba sólida, y no se llevan adelante los casos documentados", afirma. Y añade: "Es frustrante." Su razonamiento es simple: "Si quieren saber si es verdad que hubo turistas en el asedio de Sarajevo, primero deberían procesar los casos documentados". 

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Imagen de portada: © France 24

Grabovica, en cambio, no se atreve a descartar el presunto caso de los 'safaris humanos' de Sarajevo ni a darlo por bueno. Pero insiste: "ningún francotirador local ha sido procesado jamás". "Presentamos denuncias penales, pero cero acusaciones, y todos los fiscales decían que iban a hacer algo", dice él también. Su asociación presentó esas denuncias junto con el Centro de Investigación y Documentación de Sarajevo contra el comandante del batallón, que según él huyó a Eslovenia y después a Novi Sad, en Serbia. 

Un exsoldado, perteneciente a las unidades bosníacas que defendían a Sarajevo del asedio y entrevistado bajo la condición de anonimato, tiene una visión similar. Dice que él también desconoce si esta historia es real o no. "Sólo recuerdo que en los fines de semana la actividad de los francotiradores era más intensa, porque eran más, como si llegaran de algún sitio", afirma, al añadir él también que no tiene muchas esperanzas de que el desenlace tenga una verdad judicial. 

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Una responsabilidad desigual

Junto a otros cuatro investigadores, Mahmutović, el criminólogo de la Universidad de Tuzla, incluso ha publicado a inicios de 2026 un largo informe sobre los crímenes de guerra en Bosnia y el estado de su rendición de cuentas. El informe insiste en que, desde 2003, la tarea de juzgar estos crímenes corresponde a las instituciones nacionales bosnias: el Tribunal de Bosnia y Herzegovina, los tribunales cantonales y de distrito y el de Brčko (una pequeña comunidad autónoma de Bosnia). 

Pero hasta el 24 de diciembre de 2024 se habían presentado ante el Tribunal estatal 443 casos, la mayoría por responsabilidad personal y no por responsabilidad de mando. Citando al Centro de Investigación y Documentación, el informe además señala que el 66% de las víctimas fueron bosníacos, y de ellos el 64% eran civiles. Entre las víctimas serbias y croatas, los militares representan el 83% y el 69%, respectivamente. Los autores han así subrayado que, en su opinión, la realidad es que no todos los bandos enfrentados tuvieran la misma responsabilidad en los crímenes. 

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Imagen de portada: © France 24

Mahmutović considera, en esta línea, que el caso de los francotiradores es "un ejemplo de manual" de la pasividad que ha habido en estas investigaciones. Según él, los procesos podrían haber empezado en 2005, cuando se creó la Sección de Crímenes de Guerra del Tribunal de Bosnia y Herzegovina, y "deberían haber empezado" después de 2006, cuando la sentencia definitiva contra Galić estableció que el Cuerpo de Sarajevo-Romanija llevó a cabo una campaña organizada de disparos y bombardeos contra civiles. "Y sin embargo, en dos décadas no se ha presentado ni una sola acusación, y la Fiscalía de Bosnia y Herzegovina nunca ha explicado públicamente por qué", sostiene.

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Una gran expectativa 

El profesor no minimiza las dificultades probatorias, más aún hoy, treinta años después. "Para condenar a un francotirador hay que demostrar que fue él quien disparó, contra esa víctima concreta, y que sabía que apuntaba a un civil. Treinta años después, eso suele ser casi imposible", admite. Su conclusión, en este sentido, es demoledora. "Mi valoración es que en Bosnia y Herzegovina nadie rendirá cuentas jamás, ni siquiera por crímenes mucho más fáciles de probar, y desde luego no por este", afirma. 

La analista Kolarić también cuestiona que el debate sobre los "safaris humanos" se volviese enseguida "sensacionalista", con decenas de artículos diarios en todo el mundo que no aportaban datos nuevos y repetían especulaciones sin verificar. Cree que es, sobre todo, una historia de periodismo poco ético ante un asunto extremadamente sensible, y que el tiempo lo dejará cada vez más claro. 

Archivo. Ciudadanos bosnios corren a refugiarse de los disparos en una peligrosa intersección de calles en Sarajevo, el 7 de junio de 1995.
Archivo. Ciudadanos bosnios corren a refugiarse de los disparos en una peligrosa intersección de calles en Sarajevo, el 7 de junio de 1995. EFE – Enric F.Martí

El problema es que "esa información irresponsable ha creado en las familias de las víctimas la expectativa de que es cuestión de tiempo que los autores directos [de esos crímenes] sean por fin procesados", afirma esta experta. En su opinión, sin embargo, el sufrimiento de las víctimas y sus allegados merecería abordarse "con hechos y no con insinuaciones" que además a menudo proceden de "personajes muy oscuros". Tanto ella como Mahmutović coinciden en que no existen listas oficiales definitivas sobre el número exacto de francotiradores, ni tampoco del de las víctimas, aunque algunas estimaciones hablan de varios centenares.

Todo ello cuando, además, el reverso casi surrealista del asunto es el de algunos guías turísticos que ofrecen ya recorridos por las colinas y otros lugares de Sarajevo desde los que, según la historia no probada de los "safaris humanos", disparaban los supuestos cazadores extranjeros.