
Los habitantes de Alberta deciden sobre la independencia de la provincia. Para los separatistas, la región es poco valorada por el Gobierno de Canadá y aseguran que las medidas medio ambientales y fiscales afectan a la provincia, rica en petróleo y gas. Según las encuestas, solo una cuarta parte de los cinco millones de residentes está a favor de la secesión, pero el primer ministro, Mark Carney, ha llamado a los simpatizantes de la unidad a votar.

