Desde hace años, los hospitales libran una batalla contra un hongo particularmente resistente, que encuentra en los hospitales y otros centros de atención médica condiciones favorables para propagarse. Su presencia puede representar un peligro mortal para los pacientes inmunodeprimidos. Su nombre es Candida auris.
Fue aislado en 2009, en Japón, y desde entonces el microorganismo ha sido detectado en numerosos países de todo el mundo. Incluso en 2023 Estados Unidos lanzó una alerta ante el crecimiento de las infecciones. Puede propagarse por contacto con personas o superficies contaminadas y permanecer en la piel sin causar síntomas. En condiciones normales, no es una amenaza grave para las personas, pero en pacientes vulnerables puede provocar infecciones de heridas, del torrente sanguíneo y de otros órganos, algunas de ellas potencialmente mortíferas.
Existen distintos linajes y cepas de la C. auris, algunos de ellos incluso han desarrollado mecanismos para resistir los tratamientos médicos. Por ello, se ha ganado el apodo del “hongo superresistente”. Ahora, un reciente estudio acaba de encender de nuevo las alertas. Una de esas cepas, proveniente de Kenia, presentó resistencia a cuatro de los principales grupos de medicamentos antifúngicos. Hasta ahora solo había otro caso documentado de resistencia simultánea a estas cuatro familias.
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, documenta hasta dónde puede llegar la resistencia de este microorganismo. La cepa identificada en una paciente de 28 años en Kenia mostró resistencia a los azoles, las equinocandinas y los polienos, tres de las principales familias de medicamentos que integran el ya limitado arsenal antifúngico de la medicina. Cada una ataca al hongo a través de mecanismos distintos, pero esta variante presenta características que le permiten resistir sus efectos.
Esta cepa de la Candida auris también mostró resistencia a la flucitosina, un antifúngico que actúa interfiriendo con la producción de material genético del microorganismo.
La resistencia a los antifúngicos es un proceso evolutivo similar al que ocurre con las bacterias resistentes a los antibióticos. Los hongos pueden desarrollar mutaciones que les permiten sobrevivir a determinados medicamentos. Cuando son expuestos a estos tratamientos, los microorganismos susceptibles pueden desaparecer, mientras que los resistentes sobreviven y se reproducen, extendiendo estas características a nuevas generaciones.
En el caso de Candida auris, los investigadores identificaron alteraciones genéticas asociadas con distintos mecanismos de resistencia. Algunas modifican las estructuras celulares que atacan los medicamentos, mientras que otras pueden facilitar su expulsión del organismo. La combinación de estos mecanismos podría explicar cómo una misma cepa consigue resistir tratamientos que actúan de maneras diferentes.
Por ahora, el caso de Kenia no implica que las cepas de C. auris resistentes a todos estos medicamentos estén propagándose por el mundo. Sin embargo, el hongo, en sus distintas varientes, continúa expandiéndose. Según los datos del Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), solo en Estados Unidos los casos clínicos reportados pasaron de 2,915 en 2022 a 6,304 en 2024.


