Tres niños muertos, una escopeta robada, un padre "héroe": ¿qué se sabe del tiroteo en Oregon?

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Este viernes 16 de octubre, la pequeña ciudad de Bend (Oregon), en el noroeste de Estados Unidos, todavía intenta asimilar el tiroteo en el que, el día anterior, un adolescente de 16 años se cobró la vida de una docente y de tres niños de cinco, ocho y once años, antes de ser abatido. Se trata del hecho más reciente de violencia armada que, con demasiada frecuencia, azota las escuelas del país.

En esa zona, conocida por su belleza natural, con senderos para caminatas y pistas de esquí que atraen a decenas de miles de visitantes cada año, las calles permanecieron en silencio y su población, en estado de shock, como afirmó a la agencia AFP Kristen Vanetsky, abuela de un alumno de la escuela primaria Silver Rail, donde ocurrió el ataque. 

"Mi nieto debería estar en su aula, con todos sus amigos. Todos deberían estar allí aprendiendo, divirtiéndose, esperando con ilusión el fin de semana; pero ahora todo está vacío. No hay nada. Ni siquiera se ven pájaros", detalló la residente local, de 52 años.

Unos niños depositan flores en un memorial improvisado frente a la escuela primaria Silver Rail en Bend, Oregón, el 16 de octubre de 2026, un día después de un tiroteo mortal.
Unos niños depositan flores en un memorial improvisado frente a la escuela primaria Silver Rail en Bend, Oregón, el 16 de octubre de 2026, un día después de un tiroteo mortal. © Joe Kline / AP

En los alrededores del colegio —situado en un vecindario densamente poblado y repleto de viviendas de reciente construcción— surgieron ​​altares improvisados con flores, globos y peluches.

En medio de la conmoción, las autoridades y los medios locales han reunido detalles que permiten reconstruir lo sucedido –y lo que se logró evitar–.

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El atacante usó una escopeta robada a su madre

El jefe de la Policía de Bend, Mike Krantz, identificó al atacante como Griffin J. John II, quien abrió fuego en un aula para estudiantes con necesidades educativas especiales, de la que él también era alumno.

Según las autoridades, el joven de 16 años portaba una escopeta calibre 12 de acción de bombeo que había sido comprada por su madre y efectuó cerca de 15 disparos dentro del aula, a la vez que llevaba consigo otros 44 cartuchos.

Conforme a la legislación de Oregón, un menor puede poseer una escopeta si esta le es proporcionada por uno de sus padres o por otra persona con el consentimiento de estos. La Policía indicó que, por el momento, se desconocen los motivos del atacante.

Los vecinos de Griffin contaron a AFP que, el jueves por la tarde, vieron cómo la madre de este era retirada de la vivienda que compartía con el sospechoso en un vehículo policial.

Esa mujer, Shauntai May Nickerson, fue vista el viernes fumando un cigarrillo en el porche de su apartamento, mientras lloraba. "Si hubiera podido evitar esto, lo habría hecho", aseguró entre lágrimas, según informó 'The New York Times'.

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Una docente y un padre ayudaron a evitar una tragedia mayor

De acuerdo con la policía, todos los disparos se efectuaron en la misma aula y Griffin mató a tres niños y a la docente Megan Lambert, profesora de educación física de 25 años. De los tres menores, por decisión de sus familias, solo se ha identificado públicamente a uno, Rhoam Summer, de 5 años. Las otras víctimas tenían 8 y 11 años.

Otro menor de 7 años y una maestra de 54 años –identificada por su familia como Becky Drury– resultaron heridas y fueron trasladados al hospital.

Krantz señaló, asimismo, que otra docente le lanzó su teléfono celular al atacante, se abalanzó sobre él y luchó para arrebatarle la escopeta. "Ella no resultó herida en el incidente, pero casi con seguridad ayudó a evitar una mayor tragedia", afirmó Krantz.

Flores lucen apoyadas junto a un letrero en la escuela primaria Silver Rail en Bend, Oregon, el 16 de octubre de 2026, un día después de un tiroteo mortal.
Flores lucen apoyadas junto a un letrero en la escuela primaria Silver Rail en Bend, Oregon, el 16 de octubre de 2026, un día después de un tiroteo mortal. © Haven Daley / AP

Mientras ambos forcejeaban, un padre –cuyos dos hijos son alumnos del establecimiento y que siguió al agresor hasta el interior de la escuela tras haberlo visto disparar una escopeta desde las inmediaciones– entró al aula, abrió fuego y mató al atacante, minutos antes de que la Policía llegara al lugar.

Aunque la Policía no lo identificó, sus familias señalaron que el hombre se llama Kaylub Giamanco, de 36 años, y que se dirigía a su casa durante su pausa para almorzar cuando vio a Griffin entrando en la escuela.

Según contó su hermano a la cadena 'NBC', él posee un permiso para portar un arma oculta y explicó que le está costando asimilar lo ocurrido, además de sentir culpa por no haber podido salvar a más personas.

En una declaración a la prensa, su madre Kenda Freeman señaló que "él no busca reconocimiento; al contrario, desea expresar su gratitud a los equipos de emergencia, al personal escolar y a la comunidad por la oleada de cariño y apoyo recibida", a la vez que solicitó privacidad "durante este momento tan difícil".

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Sin mencionar su nombre y antes de que la Policía revelara nuevos detalles., el presidente Donald Trump elogió como un "gran héroe" a Giamanco que, en sus palabras, "se hizo cargo de la situación". "Es algo terrible, pero gracias a Dios por ese hombre que tenía un arma y sabía cómo usarla", aseguró el mandatario, quien añadió que, de no ser por Giamanco, la tragedia probablemente habría sido mucho peor.

Krantz también se refirió al "heroísmo" tanto del hombre como de la maestra que se lanzó sobre el sospechoso: "No creo que debamos subestimar o restar valor a tal valentía. Cuando alguien está dispuesto a arriesgar su propia vida por los demás, es algo que debemos reconocer".

El tiroteo subraya una vez más el flagelo de la violencia armada en EE. UU.

Este tipo de tiroteos escolares se han vuelto tristemente frecuentes en Estados Unidos. Entre los más mortíferos figuran los ocurridos en la escuela secundaria Columbine (13 víctimas en 1999), la primaria Sandy Hook de Newtown, Connecticut (20 niños y 6 adultos asesinados en 2012), la secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland, Florida (17 muertos en 2018) y la primaria Robb en Uvalde, Texas (21 víctimas en 2022).

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Cada uno de ellos reaviva los debates sobre las leyes de armas en un país donde el derecho a "poseer y portar armas" está protegido por la Segunda Enmienda de la Constitución. Y el del jueves no es la excepción.

La poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) –que ha invertido millones de dólares en campañas a favor del derecho a portar armas y en apoyar a políticos que respaldan esa medida– elogió la intervención Kaylub Giamanco que "ejemplifica el heroísmo de ciudadanos comunes que están preparados y listos para responder cuando hay vidas inocentes en peligro".

"El terrible acto de violencia ocurrido en Oregón sirve como un recordatorio más de la importancia de contar con una ciudadanía armada que respeta la ley", señaló la NRA en una publicación en X.

Del otro lado, los defensores del control de armas lamentaron, una vez más, la facilidad con la que se puede acceder a armamento en un país en el que el número de muertes relacionadas con armas de fuego supera, con creces, al de la mayor parte del mundo desarrollado.

"La crisis de violencia armada en Estados Unidos está matando a nuestros niños. ¡Ya basta!", declaró en X la organización GIFFORDS.

En lo que va de 2026 se han registrado más de 360 ​​tiroteos masivos en Estados Unidos, según el Gun Violence Archive, que define estos sucesos como incidentes en los que al menos cuatro personas resultan heridas de bala, sin contar al autor de los disparos.

Por su parte, un recuento gestionado por The Associated Press, USA Today y la Universidad de Northeastern subrayó que se trató de la vigesimoctava matanza ocurrida en Estados Unidos este año.

Con Reuters, AP y AFP