¿Por qué Donald Trump cesa a su embajadora en Grecia, Kimberly Guilfoyle?

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Una destitución tras días de presión y polémica. La Casa Blanca anunció este martes 13 de octubre que pidió la dimisión de Kimberly Guilfoyle, embajadora de Estados Unidos en Grecia, después de que una serie de informaciones periodísticas sobre su conducta provocaran críticas políticas y cuestionamientos sobre el ejercicio de sus funciones diplomáticas. La decisión se produjo después de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, expresara públicamente su descontento con la diplomática y reconociera que estudiaba apartarla del cargo.

“Hemos pedido a la embajadora Guilfoyle que dimita”, declaró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Katie Zacharia, durante una rueda de prensa. La portavoz añadió que Guilfoyle había sido “un activo valioso para el equipo” y le deseó lo mejor, sin detallar los motivos concretos de la decisión.

Un día antes, Trump había dejado clara su insatisfacción ante las preguntas de la prensa sobre las informaciones publicadas. “Lo estamos analizando. No estamos contentos”, respondió al ser preguntado por la posibilidad de destituirla. Pero en las últimas horas, Trump confirmó que la petición de dimisión a Guilfoyle sí estuvo relacionada con los escándalos de las últimas semanas. "Ella estaba haciendo un buen trabajo, pero no nos gustaba lo que leíamos, así que vamos a hacer un cambio", sostuvo el mandatario.

Según fuentes citadas por la agencia de noticias AP, el presidente y el secretario de Estado, Marco Rubio, estaban “extremadamente molestos” por las conductas atribuidas a la embajadora. La decisión llegó después de varias semanas de revelaciones y en un momento especialmente delicado para la diplomacia estadounidense en Atenas.

Las acusaciones: dinero, acceso político y viajes de lujo

Las principales revelaciones proceden de una serie de informaciones publicadas desde finales de septiembre por ‘The Wall Street Journal’, que describió distintos episodios de presunta conducta impropia antes y después de la llegada de Guilfoyle a la Embajada de Estados Unidos en Grecia.

Uno de los casos más delicados se refiere a una supuesta petición de dinero a un donante republicano. Según el periódico, la diplomática habría solicitado a un empresario y simpatizante de Trump que pagara una factura de tarjeta de crédito de 100.000 dólares antes de su audiencia de confirmación en el Senado, celebrada en julio de 2025. A cambio, según la información basada en mensajes de texto, habría ofrecido facilitarle acceso a funcionarios de la Administración estadounidense.

Otra de las informaciones apunta a presuntos viajes de lujo y servicios pagados por empresarios griegos. Audios publicados por ‘The Wall Street Journal’ recogerían comentarios de Guilfoyle en los que habría presumido de que empresarios del país anfitrión financiaban desplazamientos de ese tipo. Las informaciones también han suscitado dudas sobre la aceptación de regalos y otras prestaciones, así como sobre la utilización de aviones privados.

Con relación a los viajes, los abogados de la embajadora, David Schwartz y Jesse Binnall, rechazaron que hubiera irregularidades. Afirmaron que, antes de cada desplazamiento en avión privado, Guilfoyle había solicitado y obtenido orientación del Departamento de Estado y cumplido las normas de viaje de ese organismo.

Los letrados también negaron que hubiera actuado indebidamente al reclamar el pago de dinero a un donante de Trump. Según su versión, la cantidad correspondía a servicios profesionales anteriores a su nominación, entre ellos apariciones públicas y conferencias que no habían sido abonadas.

Presuntas amenazas al Gobierno griego

Las acusaciones no se limitan a posibles conflictos de interés económicos. También afectan a la manera en que Guilfoyle habría utilizado o descrito la influencia de Washington sobre sus aliados.

En una de las primeras informaciones del ‘Wall Street Journal’, el periódico sostuvo que la embajadora había dicho durante una recepción que Estados Unidos podía debilitar al Gobierno griego si así lo decidía. El diario también informó que habría promovido los intereses comerciales de una empresa griega del sector de la construcción y la energía, y permitido que un representante de sus intereses asistiera a reuniones diplomáticas privadas.

Otro episodio habría ocurrido durante una cena celebrada en marzo con funcionarios griegos y estadounidenses. La agencia de noticias EFE destaca que Guilfoyle habría atribuido la caída del Gobierno rumano a la presión de la Administración Trump y sugerido que Washington podía propiciar cambios similares en otros países, incluida Grecia.

Archivo: Kimberly Guilfoyle, nominada por el presidente Trump para el cargo de embajadora de EE. UU. en Grecia, habla junto al presidente estadounidense Donald Trump durante una celebración del Día de la Independencia de Grecia en la Casa Blanca, el 24 de marzo de 2025, en Washington, DC. Trump reconoció a los miembros griegos de su equipo y de su gabinete, y agradeció al grupo "Greeks For Trump" al tiempo que conmemoraba el Día de la Independencia de Grecia.
Archivo: Kimberly Guilfoyle, nominada por el presidente Trump para el cargo de embajadora de EE. UU. en Grecia, habla junto al presidente estadounidense Donald Trump durante una celebración del Día de la Independencia de Grecia en la Casa Blanca, el 24 de marzo de 2025, en Washington, DC. Trump reconoció a los miembros griegos de su equipo y de su gabinete, y agradeció al grupo "Greeks For Trump" al tiempo que conmemoraba el Día de la Independencia de Grecia. © Win McNamee/Getty Images/AFP

Estas afirmaciones alimentaron la preocupación de legisladores estadounidenses por la posibilidad de que la embajadora hubiera amenazado con utilizar la influencia política de Estados Unidos para debilitar a un Gobierno aliado.

También se publicaron informaciones sobre su reacción al no ser invitada a un acto relacionado con Grecia en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, a principios de año. Según ‘The Wall Street Journal’, Guilfoyle habría mostrado su enfado por la exclusión y alardeado de viajes de lujo a Francia con ejecutivos de empresas energéticas.

Por su parte, el tabloide británico ‘The Daily Mail’ informó sobre un supuesto deterioro de las relaciones entre Guilfoyle y el personal de la embajada en Atenas, así como de comportamientos que, según sus fuentes, habrían sobrepasado los límites esperables de la máxima representante diplomática estadounidense en el país.

Hasta el anuncio de su salida, no se había hecho pública una resolución oficial que confirmara las presuntas irregularidades.

Guilfoyle niega las acusaciones y promete defenderse

La diplomática respondió a las informaciones mediante una publicación en la red social X, en la que rechazó las acusaciones y aseguró que defendería su nombre, su reputación y su integridad.

“Estas acusaciones son falsas y tengo la intención de defender enérgicamente mi nombre, mi reputación y mi integridad”, escribió. También sostuvo que había dedicado su trayectoria profesional a defender la Justicia y los valores estadounidenses, y que no permitiría que lo que considera acusaciones falsas definiera décadas de servicio público.

Sus abogados reiteraron esa posición en un comunicado difundido el domingo por la noche. Además de rechazar las sospechas relacionadas con la factura de la tarjeta de crédito y los viajes privados, defendieron que las cantidades reclamadas al donante republicano correspondían a trabajos realizados antes de su nombramiento.

El Departamento de Estado, por su parte, declinó comentar las informaciones sobre una posible intervención de su inspector general. Un funcionario estadounidense indicó a AP, bajo condición de anonimato, que el organismo estaba examinando las acusaciones, aunque no pudo precisar si se había abierto una investigación formal.

Los inspectores generales pueden realizar evaluaciones preliminares de las denuncias contra empleados públicos antes de decidir si procede una investigación exhaustiva. En función de los resultados, estos procedimientos pueden derivar en medidas disciplinarias, aunque también pueden cerrarse sin sanciones.

Demócratas reclaman una investigación

La polémica también ha llegado al Congreso estadounidense. Los demócratas Gregory Meeks, de Nueva York, y Jeanne Shaheen, de Nuevo Hampshire, principales representantes de la oposición en los comités de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y de Relaciones Exteriores del Senado, respectivamente, han solicitado una investigación sobre la conducta de Guilfoyle. A ellos se sumó Robert García, miembro de mayor rango demócrata del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara Baja.

En Grecia, las informaciones generaron críticas de la oposición, que pidió al Ministerio de Asuntos Exteriores que convocara a la embajadora para que respondiera a las acusaciones. La exviceministra de Asuntos Exteriores Sia Anagnostopoulou afirmó en el Parlamento que el caso es, ante todo, “una cuestión de dignidad nacional”.

El ministro griego de Asuntos Exteriores, Giorgos Gerapetritis, respondió que Guilfoyle había recibido el mismo trato que cualquier otro embajador y sostuvo que no había sido necesario convocarla oficialmente. Tras el anuncio de su salida, el Gobierno griego y los miembros de su gabinete no ofrecieron una reacción inmediata.

La controversia también coincidió con la visita de Rubio a Atenas la semana anterior. El secretario de Estado había defendido inicialmente el trabajo de la embajadora y afirmado que había desempeñado una labor sólida. Sin embargo, cuando los periodistas volvieron a preguntarle por las acusaciones, Rubio respondió que desconocía si eran ciertas y criticó que se diera por válidas cualquier información atribuida a una fuente.

¿Quién es Kimberly Guilfoyle?

Kimberly Guilfoyle es una abogada y exfiscal estadounidense que alcanzó notoriedad pública como comentarista y presentadora de ‘Fox News’. Antes de incorporarse al círculo político de Trump, desarrolló su carrera jurídica en California, donde trabajó en el ámbito de la Fiscalía.

Su trayectoria personal también la situó cerca de figuras destacadas de la política estadounidense. Estuvo casada con Gavin Newsom, actual gobernador demócrata de California, y posteriormente se comprometió con Donald Trump Jr., hijo del presidente republicano. Guilfoyle se convirtió así en una figura vinculada al entorno político y mediático del movimiento de Trump.

Archivo: Kimberly Guilfoyle, nominada por el presidente Trump para el cargo de embajadora de EE. UU. en Grecia, escucha durante una audiencia de confirmación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado en el Capitolio, el 9 de julio de 2025, en Washington, DC. El comité escuchará a varios candidatos propuestos para cargos de embajador de Estados Unidos y puestos en el servicio exterior.
Archivo: Kimberly Guilfoyle, nominada por el presidente Trump para el cargo de embajadora de EE. UU. en Grecia, escucha durante una audiencia de confirmación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado en el Capitolio, el 9 de julio de 2025, en Washington, DC. El comité escuchará a varios candidatos propuestos para cargos de embajador de Estados Unidos y puestos en el servicio exterior. © Anna Moneymaker/Getty Images/AFP

Su nombramiento como embajadora en Grecia la trasladó desde la política estadounidense a una de las representaciones diplomáticas relevantes de Washington en el Mediterráneo oriental. La confirmación en el Senado tuvo lugar en julio de 2025.

Ahora, su salida pone fin a una etapa marcada por la controversia y plantea interrogantes sobre los controles internos del Gobierno estadounidense, los posibles conflictos de interés de sus representantes y los límites entre las relaciones políticas, los intereses empresariales y el ejercicio de la diplomacia.

¿Por qué es relevante la salida de la embajadora en Grecia?

Grecia es un aliado estratégico de Estados Unidos dentro de la OTAN y proporciona instalaciones militares esenciales para las operaciones de Washington en el Mediterráneo oriental. Además, el país participa en los esfuerzos europeos para proteger el transporte comercial en el mar Rojo.

En ese contexto, las acusaciones contra la máxima representante estadounidense en Atenas tenían una dimensión que iba más allá de la reputación personal de Guilfoyle. La posibilidad de que una embajadora hubiera amenazado con ejercer presión sobre el Gobierno anfitrión o utilizado su posición para facilitar intereses privados podía afectar a la confianza entre ambos países.

La Casa Blanca no ha presentado públicamente un desglose de los motivos que condujeron a solicitar su dimisión. Sin embargo, la secuencia de las revelaciones, las críticas políticas y las declaraciones de Trump muestra que la acumulación de acusaciones se convirtió en un problema para la Administración.

Si bien la salida de Guilfoyle no demuestra por sí misma que las denuncias sean ciertas ni equivale a una conclusión formal sobre su responsabilidad, sí refleja que el coste político de la polémica llevó a la Casa Blanca a apartarla de un puesto diplomático sensible mientras persisten las preguntas sobre su conducta y las eventuales investigaciones.

Con Reuters, AP y EFE