Supermercados de tres países europeos han visto afectada su operación como consecuencia de ciberataques de distinta naturaleza. La autoría sigue sin determinarse y, por lo tanto, no ha sido posible establecer relaciones entre los hackeos simultáneos.
Las francesas Intermarché, Carrefour, Monoprix, Netto, Cooperative U y Leclerc y las cadenas Delhaize y Albert Heijn, que pertenecen ambas al mismo grupo empresarial (Ahold Delhaize) y funcionan en Bélgica y Países Bajos, fueron los negocios afectados por lo que inicialmente se describió como un “incidente informático” y ahora se está tratando como un caso de vulneración de ciberseguridad.
Todo empezó el domingo 11 de octubre en las tiendas Delhaize y Albert Heijn, que comenzaron a mostrar discrepancias entre los precios que marcaban los productos en las etiquetas electrónicas de los anaqueles y los que finalmente debían pagar los clientes en la caja, con las primeras mostrando promociones ya expiradas.
Además, los servicios para pedidos en línea quedaron afectados, así como las plataformas de servicio al cliente, lo que obligó a deshabilitar temporalmente tanto la aplicación como la página web. Los sistemas de ahorro y las tarjetas de bonificación tampoco estaban operativos, al quedar suspendida la conexión digital con los usuarios.
Este lunes se seguían despachando entregas de pedidos en línea hechos antes del ataque, pero esa modalidad no ha podido ser restablecida y quedó suspendida para el resto de la semana.
Al mismo tiempo, fueron atacados los sistemas logísticos de los dos supermercados, ocasionando que al menos la cadena Albert Heijn quede desconectada de su centro de distribución en Tilburg, Países Bajos, que también fue hackeado.
Un portavoz de ese supermercado informó que es probable que “ciertos productos no estén disponibles en ciertas tiendas" durante los próximos días, ya que la reposición de inventarios ha quedado interrumpida como consecuencia del acto de piratería informática.
El centro de distribución de Delhaize se mantiene operativo, pero la cadena sigue teniendo dificultades para hacer llegar suministros a operadores independientes “en circunstancias complejas”, como indicaron voceros de la empresa.
Leer tambiénIsaac Martínez: "Ciberataque en Europa muestra la dependencia y fragilidad de la tecnología"
Incendios y comida en mal estado
El ciberataque en Francia fue más complejo y se reveló recién este lunes, cuando más de 200 tiendas de todo el país amanecieron con sus productos frescos y congelados en mal estado y en algunos casos registrando incendios en sus frigoríficos.
Los piratas elevaron de forma remota la temperatura de los sistemas de refrigeración, llevándola hasta 50º Celsius para detonar el programa de deshielo rápido y hacer que la comida se descompusiera.
Carrefour registró 80 establecimientos afectados, Monoprix unos 24 (el 5% de las 490 tiendas que maneja a nivel nacional, según voceros de la empresa) y el mayor impacto lo sufrió Intermarché, que ha tasado sus pérdidas en decenas de millones de euros luego de que la falla alcanzara a 150 de sus supermercados.
También hubo manipulación del sistema de refrigeración en las cadenas Cooperative U, Netto y Leclerc.
La fiscalía de París dijo este 12 de octubre que el ataque "a gran escala" había provocado pérdidas de alimentos e incendios.
El primer ministro Sébastien Lecornu ordenó a la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANSSI) que investigue el origen del ataque, de acuerdo con un vocero de su despacho.
Hasta el momento, se considera que una vulnerabilidad en el software proporcionado por la empresa danesa Danfoss podría haber hecho posibles los actos de piratería en Francia, según una fuente de ANSSI.
Danfoss, por su parte, respondió que las unidades afectadas "estaban ejecutando firmware obsoleto" y añadió que "desde hace tiempo aconsejaba a los clientes mantener actualizados los sistemas compatibles con el firmware más reciente y migrar sistemas heredados a soluciones de la generación actual".
Al mismo tiempo, París inició coordinaciones con otros países de Europa para determinar si más empresas francesas se encuentran en riesgo.
Felix Aime, analista senior de inteligencia de amenazas cibernéticas en la empresa europea de ciberseguridad Sekoia, dijo que España, Portugal, Polonia y Alemania también habían registrado episodios similares.
Un portavoz del conglomerado Ahold Delhaize afirmó que no había evidencias de que hubiera una relación entre el hackeo perpetrado en Francia y los ciberataques de distinta naturaleza en Bélgica y Países Bajos.
¿Qué hay detrás de los ataques?
Thierry Cotillard, presidente del grupo Les Mousquetaires (conglomerado que posee las tiendas Netto e Intermarché), especuló que podría haber un móvil económico detrás de los ataques, con piratas exigiendo dinero a modo de rescate a las empresas afectadas, pero no descartó que una acción como esta "puede ser un medio de desestabilización política".
"Si Francia no está aprovisionada por sus supermercados, el pueblo tendría hambre y un pueblo con hambre va a la revolución. Sería una catástrofe", dijo Cotillard.
Por su parte, el director ejecutivo de Cooperative U, Dominique Schelcher, escribió en X que "atacar equipos esenciales para la conservación de productos frescos y para el suministro de alimentos del pueblo francés es de extrema gravedad y sin precedentes”.
El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, condenó los ciberataques en una publicación en X, pidió incrementar la vigilancia y alertó de que "la instrumentalización de la alimentación se ha convertido en una realidad".
Con Reuters, EFE y medios locales

