Ningún miembro de la familia de Jair Bolsonaro salió descontento en las elecciones de este 4 de octubre en Brasil.
El primogénito Flávio aventajó por casi dos puntos al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y avanzó a segunda vuelta con un nada despreciable capital de 2,2 millones de votos de ventaja. Michelle, la esposa, fue electa al Senado federal. Carlos, el segundo hijo, integrará la Cámara Alta federal por Santa Catarina, y Renan, el cuarto, es diputado federal por el mismo estado.
Mientras tanto, figuras emblemáticas del progresismo, como la ministra de Ambiente y Cambio Climático de Lula, Marina Silva, o el delfín al que el presidente impulsó en 2018 frente a Jair Bolsonaro, Fernando Haddad, se quedaron cortos en sus apuestas, ella derrotada en la lucha por un escaño al Senado por Sao Paulo y él superado por el exministro de Infraestructura del bolsonarismo Tarcísio de Freitas en la gobernación del mismo estado.
Al tiempo que Flávio Bolsonaro se declaraba “muy feliz” por el desenlace de la primera vuelta y lo interpretaba como una reafirmación de que “Brasil quiere un cambio”, Lula acusaba el golpe, reconocía que los resultados eran “inesperados” y prometía que “a partir de mañana, comienza una nueva campaña”.
En un ambiente en el que se repitieron las cifras tradicionales de abstención, Bolsonaro pasó de estar perdiendo por tres puntos en las encuestas, a ganar por casi dos cuando cerraron los escrutinios, con 56,1 millones de votos, 2,2 más que su rival, para un 47,03%, mientras Lula se quedaba con 45,16% y 53,8 millones de boletas a su favor.
“No creo que lo que estamos viendo refleje un cambio de último momento, sino que las encuestas a lo largo de esta campaña volvieron a subestimar a los votantes de Flávio Bolsonaro”, estima Michael Lopez Stewart, experto en Ciencias Políticas y socio de la firma Arko Advice, especializada en análisis y estrategia política, que conversó con France 24 en Español.
“Hubo dificultad de los institutos de encuestas para captar el verdadero sentimiento del electorado brasileño, y eso le dio a la campaña de Lula una ilusión de favoritismo que no existía, como lo apreciamos en los datos que llegan de los estados, donde los candidatos de la derecha y los aliados de Bolsonaro, tanto en las gobernaciones como en el Congreso, están obteniendo mejores resultados de lo esperado”, agrega el analista.
Mónica Bruckmann, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad Federal de Río de Janeiro, coincide en señalar los errores de los sondeos de opinión para leer de forma eficiente las tendencias a favor de Bolsonaro, pero agrega un factor para explicar el cambio en la inclinación de los electores: el voto útil.
“Vimos cómo las tendencias a favor de candidatos como Augusto Cury, que llegó a rondar un 10% de favoritismo, se fueron desestructurando y ese voto migró a una opción que vio con mejores posibilidades, como Bolsonaro”, explica la experta.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
Así lo confirmaban testimonios de votantes. "No creo que Flavio sea el mejor candidato, pero puede que decida votar por él en los próximos minutos", le dijo a la agencia Reuters Thaise Lima, una abogada de 41 años, añadiendo que desearía que el psiquiatra y escritor Augusto Cury tuviera más posibilidades.
Michael Lopez Stewart también observa la reedición de un fenómeno que ya se vio en las elecciones de Estados Unidos en 2024: el rechazo como motivación para salir a las urnas, por lo que la abstención se mantuvo dentro de los índices habituales, en lugar de aumentar.
En total, 33 millones de personas desatendieron el llamado al sufragio, según cifras del Tribunal Supremo Electoral.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
El tema social: un acento necesario para la segunda vuelta
Lopez Stewart apunta que el presidente Lula tiene un “problema estratégico” de cara al balotaje del 25 de octubre: el hecho de que “no hay alianzas viables que puedan darle un impulso”.
“Bolsonaro, en cambio, debería sumar votos provenientes de los electores de derecha que apoyaron a candidatos como Renan Santos, Romeu Zema, Ronaldo Caiado o Augusto Cury, que tienen una línea más cercana a la suya que a la de Lula”, agrega el especialista.
“Lula tendrá que buscar otro camino”, apunta. “Sus opciones son las que ya planteó en la recta final de la campaña de primera vuelta: centrarse en el tema de la jornada laboral 6×1, y confiar en que tenga un impacto importante el programa (social) de Bolsa Família, cuyos fondos deberían llegar a las cuentas de los beneficiarios antes de la segunda vuelta, el 19 de octubre”.
Bruckmann anticipa una segunda vuelta “muy compleja”, pero, a diferencia de Lopez Stewart, percibe “un margen de acción para Lula y el Partido de los Trabajadores”, que vendrá dado por “la capacidad para llevar a cabo negociaciones políticas con sectores de centro y de centroderecha”.
Leer tambiénBrasil: cómo la crisis del Tribunal Supremo remece las elecciones a la Presidencia
Según Bruckmann, mejorar los números de Lula también pasará por la conexión con “las preocupaciones más básicas e inmediatas de la población” y porque se produzcan desarrollos concretos en la crisis institucional que caracterizó la recta final de la campaña, que estuvo centrada en cuestionamientos al Supremo Tribunal Federal.
“Si hay nuevos hallazgos que puedan salir de esos casos, podemos estar frente a algún nivel de impacto en las tendencias”, prevé la analista.
El buen desempeño del bolsonarismo en la primera vuelta podría marcar, de acuerdo con Lopez Stewart, el desarrollo de la segunda, que estará influida “por un clima de optimismo en la derecha en torno a la campaña de Flávio Bolsonaro, animada también por los resultados regionales, tanto de gobernadores como legislativos”.
Religión e influencia externa: dos factores a favor de Bolsonaro
El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés, en Argentina, Federico Merke, relató en conversación con el portal de análisis político ‘Cenital’ un episodio repetido a la largo de la jornada electoral.
“La gente decía: ‘Gracias, Lula (por las políticas sociales), pero voto a Bolsonaro porque mi pastor me lo está pidiendo’”, señaló Merke, para ejemplificar la poderosa influencia de la iglesia evangélica sobre el apoyo al candidato de ultraderecha.
Leer tambiénElecciones en Brasil: la pugna por el poderoso voto de los evangélicos
Es un fenómeno que se ha visto en Estados Unidos y en buena parte de los procesos electorales que han conducido al retorno de gobiernos de derecha o extrema derecha en América Latina.
“La iglesia evangélica y los sectores más conservadores de la ésta hoy en día actúan con la eficiencia de un partido político, apoyan declaradamente a candidatos y tienen un discurso que apela a la fe de las personas y a la doctrina para influir en la votación a favor de la familia Bolsonaro”, observa Mónica Bruckmann.
El apoyo abierto del Gobierno estadounidense, que no necesitó un endoso explícito para obrar a favor de Bolsonaro de cara a las elecciones, también pudo haber ejercido una influencia en el buen desempeño de la ultraderecha y el descalabro de los socialistas, que solo expresaron un dominio claro en el noreste, la tierra natal de Lula.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
“Se vio desde el año pasado con la imposición de aranceles a partir del lobby de Eduardo Bolsonaro o el intento de interferir en las decisiones del Supremo”, recuerda Bruckmann.
El diario inglés ‘The Guardian’ publicó en la semana previa a las elecciones un artículo en el que afirmaba que la Administración Trump había invertido un millón de dólares a través de distintas agencias en el financiamiento de una campaña para minar la credibilidad del Supremo Tribunal Federal.
Al mismo tiempo, un grupo de representantes y senadores demócratas publicó una carta abierta dirigida al secretario de Estado, Marco Rubio, en la que le pedían explicaciones sobre una supuesta “campaña de interferencia y desestabilización en Brasil”.
“Puede que Trump no haya sentado posición en relación a preferencias, pero eso es irrelevante frente a las acciones que se han tomado a favor de Bolsonaro y la interferencia directa con medidas en el área económica, comercial o en las instituciones del estado”, señala Bruckmann.
Lopez Stewart, por su parte, no cree que Trump haya tenido un papel relevante en los resultados electorales: “Las amenazas de sanciones o de medidas contra el Supremo o el Gobierno de Lula tuvieron un efecto insignificante porque los electores brasileños no suelen considerar temas de política exterior a la hora de decidir su voto”.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
Para Lula, sacudirse el polvo del descalabro de esta primera ronda pasa por superar también el escrutinio en materia de seguridad y desempeño económico.
En ambos terrenos, tendrá que generar un discurso eficaz para hacer frente al ‘leit motiv’ de mano dura al estilo militar del sello Bolsonaro y la promesa de desarrollo basada en la reducción del gasto público.
"Voté para que Brasil volviera a crecer", le dijo a Reuters Marciano de Souza e Silva, un funcionario público de 52 años en Brasilia que se inclinó por Bolsonaro.
Con Reuters, AP y medios locales


