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POR MARCELINO LARA
El consumo privado forma parte importante del PIB de un país. Es una variable económica muy asociada al ingreso disponible de las personas, y por tanto, muy relacionada con el salario real.
El nivel de capacidad de consumo de los ciudadanos nos permite inferir como están las ventas y los niveles de inventarios de los negocios de una economía.
En USA el consumo de las personas se mide constantemente para saber que tan robusta está la economía y para prever cualquier sobrecalentamiento que pueda generar presiones inflacionarias, que requieran tomar medidas inmediatas de estabilización macroeconómica. O en caso contrario, para dinamizarla cuando el consumo se ha debilitado.
El consumo privado es el motor de la economía dominicana porque prácticamente representa el 80% del PIB. Es decir, casi 4 pesos de cada 5 pesos que produce nuestro país, son gastados por las familias.
Es por esa razón que cuando el consumo privado cae, también se cae el crecimiento del PIB. Y así ha estado sucediendo en RD en estos últimos años.
En 2025, fue cuando esto se hizo más evidente porque el consumo a penas creció en 1.7%. Por suerte que en el periodo enero-agosto 2026 se ha recuperado un poco al crecer en 3.5% gracias al turismo, las remesas y el crédito.
Prolongada

No obstante, la debilidad del consumo privado ha sido muy prolongada en últimos cuatro años.
Una investigación realizada por una economista del CREES lo ha confirmado recientemente, al concluir que “tras la desaceleración iniciada en 2022, el consumo privado ingresó a una fase de aplanamiento prolongado, manteniéndose cerca del terreno neutro durante los últimos tres años, sin señales claras de recuperación sostenida.” (Mercedes Carrasco)
Que precisamente el consumo privado se haya debilitado tanto es porque el grupo social que más consume, o sea la clase media, ha sido sometida a un proceso de desaparición y debilitamiento, debido a que la actual política económica ha estado provocando una redistribución del ingreso que privilegia a los sectores sociales de clase media alta, y a las grandes empresas corporativas en desmedro de las MIPYMES.
Esa pérdida de capacidad de compra de la clase media dominicana ha debido incidir en el cierre de más de 20 mil negocios, y seguirá el conteo, porque es el consumo de la clase media el que dinamiza a la economía y hace prosperar a los negocios, a través del aumento de las ventas de bienes y servicios.
Si las autoridades no entienden eso, deberían estar preparados para recibir sorpresas muy desagradables para el buen desempeño de la economía dominicana, en el corto y en el mediano plazo.
jpm-am
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