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POR MARCELINO LARA
Es el más dañino de los impuestos, porque de manera silenciosa va erosionado los bolsillos de la clase media y de los pobres, casi de forma imperceptible.
La inflación es un fenómeno monetario según lo explica muy bien la escuela económica austriaca (Ludwig Von Mises) porque tiene su origen en una expansión exhorbitante del crédito, producida cuando los bancos centrales ejecutan una fuerte emisión monetaria que no está respaldada por un incremento sostenido de la producción.
El exceso de dinero hace bajar los tipos de interés y el dinero barato contribuye nuevamente a aumentar la cantidad de dinero en circulación, a través del aumento del crédito. Y así sucesivamente, hasta que el dinero vuelve a escasear y es necesario una nueva emisión que lo vuelva hacer más barato.
Por esa razón es que una de las primeras medidas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en sus programas de ajustes económicos, es que el Banco Central debe subir los tipos de interés para encarecer el dinero, y a través de ese encarecimiento, reducir la inflación.

Paradójicamente, la clase media también deberá pagar las consecuencias del ajuste económico para reducir la inflación, porque al subir los tipos de interés también sube la cuota a pagar por los préstamos hipotecarios, de consumo, vehículos, etc. así como también todos los precios de la economía porque el precio del dinero es un precio líder que afecta a toda la estructura económica.
Este año 2026, la inflación se ha mostrado resistente a bajar, a pesar de las diferentes acciones tomadas por las autoridades para tumbarle el pulso. De enero a agosto, la inflación inter anual ha sido superior al 4.0% en cada mes, y se proyecta que al cerrar diciembre será mayor del 5.0%.
De hecho, desde el mes de abril ha estado por encima de ese tope del 5.0%. Hace rato que el rango meta establecido por el BC se quedó muy atrás.
Lo más preocupante de todo es que la inflación de los alimentos permanece por encima de la inflación general, y los alimentos tienen un peso específico de casi el 25.0% en la canasta familiar que consume el pueblo dominicano.
La subida del precio del petróleo en los mercados mundiales ha empeorado la situación, pero el verdadero origen ha estado en el aumento desmedido del gasto público corriente financiado con dinero no generado por la economía (préstamos internos y externos), y la baja tasa de interés de politica monetaria, que en alguna ocasión llegó a colocarse por debajo de la establecida por la Reserva Federal (FED).
Ahora ha llegado el momento de pagar la cuenta, y como siempre, la factura del ajuste será entregada a la indefensa clase media dominicana para que continúe apretándose el cinturón.
Oh, y ahora, quién podrá ayudarnos?
jpm-am
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