
En cuanto ven a un policía, los conductores en Afganistán apagan su radio y equipos de sonido por temor a ser detenidos. Desde 2021, Kabul tuvo que apagar sus melodías debido a las estrictas restricciones impuestas por el Gobierno talibán. Solo se permite que en el espacio público se escuchen cantos religiosos o patrióticos autorizados por las autoridades. En 2025, cuatro músicos afganos fueron condenados a 15 meses de cárcel por los talibanes por organizar un toque nocturno.
