Marruecos vota entre una baja participación, el descontento de los jóvenes y la sombra de Ceuta

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Cerca de 41.000 colegios electorales cerraron sus puertas en Marruecos tras una jornada de elecciones legislativas marcada por la baja participación y un fuerte dispositivo de seguridad en las fronteras con Ceuta y Melilla, ante el temor a nuevos intentos de cruces masivos hacia esos territorios españoles.

Dos horas antes del cierre de las urnas, la participación era de 28,05%, según el Ministerio del Interior, casi ocho puntos porcentuales por debajo del 36% registrado a la misma hora en las elecciones de 2021.

Los comicios renovarán los 395 escaños de la Cámara de Representantes por los próximos cinco años y determinarán qué partido encabezará el próximo Gobierno. Sin embargo, más allá del resultado, la baja participación expone otra vez la desconfianza hacia la política en un país donde apenas 15,8 millones de personas están inscritas para votar, frente a una población con derecho a voto estimada en 28 millones.

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Imagen de portada: © France 24

La jornada transcurrió con normalidad, bajo una fuerte vigilancia en el norte del país. Marruecos reforzó la seguridad en las fronteras con Ceuta y Melilla luego de que circularan en redes sociales nuevos llamamientos a intentar ingresar de forma masiva a territorio español.

A ese escenario se suma lo ocurrido durante la crisis de finales de julio, cuando al menos 70.000 personas entraron en Ceuta, según el Gobierno español, en un episodio que dejó al menos 141 muertos de acuerdo con organizaciones civiles.

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Miles de migrantes permanecen en Ceuta a la espera de una solución para su situación, mientras organizaciones y extranjeros denuncian abusos, amenazas y violencia. España prepara su reubicación en albergues, en medio de una creciente tensión migratoria. Collage realizado por France 24.
Imagen de portada: Miles de migrantes permanecen en Ceuta a la espera de una solución para su situación, mientras organizaciones y extranjeros denuncian abusos, amenazas y violencia. España prepara su reubicación en albergues, en medio de una creciente tensión migratoria. Collage realizado por France 24. © France 24

¿Qué eligen los marroquíes?

Marruecos es una monarquía constitucional en la que el rey Mohamed VI tiene amplias atribuciones políticas y religiosas.

Los ciudadanos eligen este miércoles a los 395 diputados de la Cámara de Representantes mediante un sistema proporcional de listas. De esos escaños, 305 corresponden a circunscripciones locales y otros 90 a regionales.

Una vez conocidos los resultados, el monarca deberá nombrar al jefe de Gobierno entre los miembros del partido que haya quedado en primer lugar. No es necesario que la persona elegida haya sido candidata en las elecciones.

Muchos votantes han expresado su desencanto con la política en Marruecos.
Muchos votantes han expresado su desencanto con la política en Marruecos. © Abdel Majid BZIOUAT / AFP

El Palacio mantiene además una influencia directa sobre áreas estratégicas del Ejecutivo, entre ellas Interior, Defensa, Relaciones Exteriores y Asuntos Religiosos.

La fragmentación forma parte del propio sistema político marroquí y obliga a negociar coaliciones para gobernar. Desde 2021, el Ejecutivo está integrado por la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), del actual jefe de Gobierno, Aziz Ajanuch; Autenticidad y Modernidad (PAM); e Istiqlal. La principal fuerza opositora es el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que gobernó durante una década, entre 2011 y 2021.

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Una economía que crece, pero no crea suficiente empleo

Las elecciones llegan en un momento de expansión económica. El PIB marroquí creció un 4,9% en 2025 y el Banco Mundial proyecta un avance del 4,2% para este año.

En las últimas dos décadas, el país se consolidó como uno de los principales polos industriales y logísticos del norte de África. El puerto de Tánger Med, las industrias automotriz y aeronáutica y las grandes obras previstas de cara al Mundial de fútbol de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal, son algunos de los ejes de esa transformación.

Sin embargo, los buenos números macroeconómicos no se trasladan de igual manera al mercado laboral.

Foto de archivo que muestra a jóvenes gritando consignas contra el Gobierno durante protestas contra la corrupción y a favor de reformas sanitarias y de educación. Casablanca, 2 de octubre de 2025.
Foto de archivo que muestra a jóvenes gritando consignas contra el Gobierno durante protestas contra la corrupción y a favor de reformas sanitarias y de educación. Casablanca, 2 de octubre de 2025. AP Photo/STR – STR

El desempleo alcanzó el 13% en 2025 y la situación es mucho más grave entre los jóvenes. La tasa llega al 37,2% entre quienes tienen entre 15 y 24 años. El salario mínimo, por su parte, ronda los 340 euros mensuales (387 dólares).

Asimismo, el malestar excede al empleo. Casi el 40% de los hogares se endeuda para afrontar sus gastos y tres de cada cuatro consideran que su nivel de vida empeoró, según datos del Alto Comisionado de Planificación (HCP).

Esa distancia entre el crecimiento del país y la situación diaria de una parte de la población estuvo detrás de las demandas del movimiento juvenil GENZ212, que irrumpió hace un año con reclamos por la situación de la sanidad, la educación y la falta de oportunidades.

El desencanto también se ve en los jóvenes. Distintos estudios muestran una elevada predisposición a emigrar entre los jóvenes marroquíes, con el desempleo y la precariedad laboral entre los principales motivos.

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Ceuta, la otra imagen de la jornada

A ese escenario social se suma la crisis migratoria que sacudió este verano boreal la frontera con España.

Los días 30 y 31 de julio, decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta, muchas de ellas a nado, en una llegada que desbordó a la ciudad española y abrió una nueva crisis entre Madrid y Rabat. Miles permanecen todavía en el enclave español.

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Un nuevo intento de cruce, alentado a través de las redes sociales, fue frustrado el 15 de agosto. En los últimos días volvieron a circular convocatorias para intentar ingresar a Ceuta coincidiendo con las elecciones de este miércoles.

La respuesta esta vez fue preventiva. Marruecos desplegó fuerzas de seguridad en Fnideq, la ciudad situada frente a Ceuta, así cómo también en las carreteras que llegan desde Tánger y Tetuán. El dispositivo incluye camiones con cañones de agua.

Del lado español, la Guardia Civil y la Policía Nacional también reforzaron la frontera. Durante la madrugada se produjeron algunos incidentes entre migrantes subsaharianos y las fuerzas marroquíes que terminaron con cuatro detenidos.

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La crisis colocó nuevamente bajo presión la relación entre España y Marruecos. Rabat mantiene su reivindicación sobre Ceuta y Melilla, mientras ambos países sostienen una estrecha cooperación económica, migratoria y de seguridad.

El desafío de recuperar la confianza

La baja participación es otro termómetro del descontento.

La falta de interés se hace visible entre los jóvenes, precisamente el sector más golpeado por el desempleo y que protagonizó las protestas sociales y buena parte de los movimientos migratorios de los últimos meses.

En Rabat, Adam, un estudiante universitario de 18 años, resumió a EFE en dos palabras lo que espera su generación: “Trabajo y libertad”.

A pocos metros, Amina, de 52 años, explicó por qué había decidido no acercarse a las urnas.

“Nada va a cambiar. Nadie me va a asegurar que llegue a final de mes”.

Con EFE