El mundo vuelve a los préstamos caros por la guerra en Irán, los aranceles y el auge de la IA

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Las presiones inflacionarias recientes han sido lo suficientemente intensas como para que la Reserva Federal elevara esta semana su tasa de interés por primera vez en tres años. Pero Estados Unidos no es el único país que vuelve a la senda de préstamos caros.

Con la designación de su aliado Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, buscaba allanar el camino para cumplir su deseo de tener tasas de interés más bajas. Pero una cosa es su intención y otra lo que la realidad económica demanda.

En su segunda reunión al frente del Comité del Banco Central más poderoso del mundo, Warsh coincidió con los demás gobernadores en que esta vez había razones suficientes, no solo para no bajar las tasas, sino para incrementarlas.

"¡Bajen las tasas de interés para los Estados Unidos de América, y rápido!", reaccionó, de inmediato, el mandatario republicano en lo que parece ser una crítica indirecta hacia Warsh, después de que los responsables de política monetaria acordaran por unanimidad elevar las tasas en 25 puntos básicos, situándolas en un rango del 3,75% al 4%.

Warsh describió la medida en una conferencia de prensa posterior como "una decisión sensata, seria y responsable", a lo que siguieron comentarios matizados de Trump, asegurando que sigue confiando en el funcionario y desviando la responsabilidad hacia los demás miembros de la Junta.

"Yo hablé con Kevin (…) y le dije que bien podría votar con la Junta, porque no iba a importar. La Junta es muy hostil. Son muy políticos. Están haciendo lo incorrecto", sostuvo.

El jefe de Estado reiteró su indignación en su cuenta de Truth Social: "Las tasas de interés en Estados Unidos deberían ser del 1% o menos, porque tenemos la mejor calificación crediticia del mundo… CON DIFERENCIA".

¿Un nuevo ciclo mundial de tasas altas?

La agencia Reuters lo resume así: "Se perfila un nuevo ciclo mundial de endurecimiento de los tipos de interés, a medida que algunos de los principales bancos centrales del mundo elevan las tasas y señalan que podrían ser necesarias más medidas para controlar la inflación alimentada por la guerra de Irán".

El de Japón se convirtió este viernes 18 de septiembre en el último gran banco central en endurecer su política monetaria, tras las subidas de tipos de la Reserva Federal hace dos días y del Banco Central Europeo la semana pasada.

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. © Francia Cuesta – France 24

El Banco de Inglaterra mantuvo los tipos sin cambios esta semana, pero advirtió que las presiones inflacionarias podrían exigir nuevas medidas.

El Banco de Brasil ha optado por lo contrario. Esta semana hizo su quinto recorte consecutivo, aunque la suya sigue siendo una de las tasas de interés reales más altas entre las principales economías del mundo.

“Cuando la Reserva Federal sube la tasa, todo el mundo tiembla. Pero eso depende de la situación en cada país (…) esta vez no necesariamente tienen que subir al unísono”, explicó a France 24 Gabriel Casillas, economista en jefe de Latinoamérica para la compañía de servicios financieros Barclays.

El déjà vu de la ola inflacionaria de 2022

Las medidas que están tomando los bancos centrales, aunque formalmente independientes entre sí, reflejan una preocupación compartida por los responsables de política económica: el aumento de los costos del petróleo y el gas hacen temer una nueva presión sobre el costo de vida, apenas unos años después de la oleada inflacionaria que siguió a la pandemia de Covid-19 y la invasión a Ucrania.

Entonces, los bancos centrales respondieron casi unánimemente con costos de endeudamiento más altos para enfriar los precios de la canasta familiar.

Analistas creen que, no obstante, el actual ciclo de endurecimiento monetario podría ser más moderado, principalmente porque la inflación no está aumentando de forma tan acelerada.

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. © Francia Cuesta – France 24

"Cuando estalló la guerra en Ucrania, no solo se impactó el petróleo y los fertilizantes. También el suministro de granos, y eso hace que la situación esta vez sea distinta", concluyó Gabriel Casillas.

Los tipos de interés, además, ya son mucho más altos que los mínimos registrados durante el anterior ciclo de subidas iniciado en 2022. El bolsillo ciudadano lo confirma: un préstamo hipotecario de tasa fija a 30 años en Estados Unidos pagaba intereses promedio del 3% anual en 2021. Hoy el costo se ha más que duplicado a 7% anual.  

Con Reuters y AP