El Kennedy Center, uno de los principales centros culturales de Estados Unidos, cerró sus puertas este miércoles 16 de septiembre luego de que su junta directiva aprobara una clausura que podría extenderse hasta dos años para realizar obras de renovación. La decisión llegó pocas horas después de que un juez federal bloqueara nuevamente un intento de incorporar el nombre del presidente Donald Trump al emblemático edificio de Washington.
El complejo, ubicado a orillas del río Potomac, fue vallado para impedir el acceso. La junta, presidida por Trump e integrada mayoritariamente por sus aliados, dijo que la medida se debe a razones de seguridad y por la necesidad de realizar reparaciones que considera urgentes.
El proyecto de renovación está valuado en 257 millones de dólares. Sin embargo, Trump condicionó su realización al desenlace de la batalla judicial sobre el uso de su nombre.
"La Junta Directiva del Kennedy Center ha acordado hoy, casi por unanimidad, cerrar el edificio por motivos de seguridad y para que pueda comenzar el proceso de reformas", escribió el mandatario el martes en Truth Social.
Pero las obras, según advirtió, no comenzarán hasta que un tribunal de apelaciones se pronuncie sobre la decisión judicial.
"Si la sentencia es negativa —lo cual no debería ser el caso— y no es revocada por la Corte Suprema de Estados Unidos, la reconstrucción y la renovación del Kennedy Center no se llevarán a cabo".
La dirección del centro respaldó la decisión y aseguró que refleja "un buen criterio y una clara prioridad de la seguridad por encima de todo lo demás".
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Un nuevo revés judicial
El cierre fue aprobado menos de dos horas después de que el juez federal Christopher Cooper rechazara por segunda vez en cinco meses el pedido de Trump para que su nombre sea incorporado al complejo.
"En pocas palabras, los acusados no pueden instalar memoriales para el presidente Trump ni para nadie ni nada más en el Kennedy Center sin la aprobación del Congreso", escribió Cooper.
El magistrado también impidió que la junta avance con su intención de rebautizar como "President Donald J. Trump Plaza" el predio donde se ubica el edificio.
El conflicto por el nombre se remonta al regreso de Trump a la Casa Blanca. El mandatario renovó la junta directiva del Kennedy Center, asumió personalmente su presidencia y anunció una transformación de su programación, a la que había criticado por considerarla demasiado "woke" o progresista.
La institución llegó a modificar su fachada para presentarse como "The Donald J. Trump and John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts". Sin embargo, Cooper ordenó en mayo retirar el nombre de Trump al considerar que una modificación de ese tipo requiere autorización del Congreso.
Los trabajadores retiraron las letras en junio, aunque los andamios y las lonas permanecieron instalados en el exterior.
La junta buscó entonces otra alternativa. El 13 de agosto aprobó un plan que contemplaba colocar una inscripción en reconocimiento a Trump y cambiar el nombre de la plaza. Entre las fórmulas consideradas figuraban "Renovado y restaurado por el presidente Donald J. Trump" y otras referencias a su papel en la recuperación del centro.
Cooper concluyó el martes que ese mecanismo también vulneraba su decisión anterior.
La junta considera que reconocer el papel del mandatario es necesario para garantizar su participación en el futuro de la institución. En un borrador de resolución previo a la reunión del martes, afirmó que, sin ese reconocimiento, era poco probable que Trump continuara supervisando la renovación del edificio y liderando el rescate financiero del centro.
El Departamento de Justicia, que representa al Kennedy Center en el litigio, apelará la decisión, según anunció Trump.
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Cancelaciones y una situación financiera delicada
La disputa se produce en medio de dificultades financieras y fuertes cambios en la actividad del Kennedy Center.
Desde que Trump tomó el control de la institución, distintos artistas cancelaron sus presentaciones en protesta por la nueva conducción. La Washington National Opera y la National Symphony Orchestra también tuvieron que buscar otras sedes, mientras los ingresos por entradas registraron una fuerte caída.
La junta ha advertido que la situación financiera es tan delicada que el centro podría llegar a tener dificultades para cumplir con sus obligaciones salariales y contratos de mantenimiento.
Joyce Beatty, representante demócrata por Ohio e integrante de la junta por su cargo en el Congreso, cuestionó la decisión. Beatty mantiene además una demanda para impedir que el nombre de Trump sea incorporado al edificio, bajo el argumento de que únicamente el Congreso tiene facultades para autorizarlo.
Sus abogados atribuyeron la pérdida de público y artistas al intento de rebautizar la institución y acusaron a la actual dirección de utilizar el cierre para ocultar lo que calificaron como una mala gestión.
La junta, en cambio, insiste en que el edificio se encuentra en un estado de deterioro que exige reparaciones inmediatas.
Un monumento a John F. Kennedy
Inaugurado en 1971, el John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts lleva el nombre del presidente asesinado en 1963 y fue establecido como monumento en su memoria mediante una ley firmada por su sucesor, Lyndon B. Johnson.
Su apertura estuvo marcada por el estreno mundial de la misa Réquiem de Leonard Bernstein dedicada a Kennedy. Desde entonces, el complejo se convirtió en una de las principales instituciones culturales de Estados Unidos y en sede de la Washington National Opera y la National Symphony Orchestra.
Por sus escenarios pasaron figuras como el bailarín Mikhail Baryshnikov y el músico Wynton Marsalis. El recinto también alberga tradicionalmente los Kennedy Center Honors, una ceremonia anual que reconoce la trayectoria de destacados artistas.
La disputa por el centro forma parte de una serie de intervenciones impulsadas por Trump sobre edificios y espacios emblemáticos de Washington desde su regreso al poder, entre ellas proyectos en la Casa Blanca y el Lincoln Memorial, así como la propuesta de construir un gran arco monumental cerca del Cementerio Nacional de Arlington.
Con Reuters, EFE y AFP
