
Pero eso es una tontería, ¿verdad? Es una locura que el acto de medir cambie el resultado. ¿Significa esto que los experimentos de física pueden cambiar la realidad? Quizás.
¿Y qué hay de ese gato zombi?
Antes mencioné a Erwin Schrödinger. Fue uno de los pioneros de la teoría cuántica, pero no se atrevía a aceptar esta idea de la superposición. Basándose en su sentido común del mundo macroscópico, insistía en que debía haber un fallo en el modelo y que una teoría completa de la mecánica cuántica acabaría siendo determinista, como la física clásica.
Cuando a los científicos no les gusta algo, inventan escenarios absurdos para invitar a que se ridiculice a sus defensores. Así que Schrödinger creó un famoso experimento mental del que quizá hayas oído hablar. Se llama "el gato de Schrödinger" y es así:
Hay un gato en una caja. Esta caja también contiene un átomo radiactivo, un detector y un frasco de veneno. Si el átomo se desintegra y produce radiación, el detector abrirá el frasco y el gato morirá. Pero si la caja está cerrada, el átomo se encuentra en un estado de superposición, estando a la vez desintegrado y sin desintegrarse (lo que significa que el gato está a la vez vivo y muerto). Solo cuando se abre la caja y se observa al gato, su función de onda colapsará en uno de los dos estados: vivo o muerto.
Buen intento, pero el escenario de Schrödinger fue fácilmente refutado. En primer lugar, nadie afirmaba que la superposición se aplicara a objetos grandes como los gatos. En segundo lugar, ya se había realizado una medición antes de abrir la caja: el dispositivo que libera el veneno estaba monitoreando el estado del átomo.
De hecho, Schrödinger se equivocaba (al igual que Einstein, que estaba de acuerdo con él). Desde entonces, numerosos experimentos han demostrado que la superposición es real y que la incertidumbre es fundamental para el universo. Y menos mal que lo es, aunque no tenga sentido. La superposición es lo que confiere a las computadoras cuánticas su inmensa capacidad de procesamiento paralelo.
Cara o cruz
Es importante comprender que la superposición de estados no equivale a decir que no lo sabemos. Si lanzas una moneda al aire y la tapas cuando cae, la moneda ya es cara o cruz; simplemente aún no sabes cuál de las dos. En el experimento de la doble rendija, lo sabemos: pasa por una sola rendija y pasa por ambas rendijas.
Los sistemas cuánticos tienen otras propiedades que te dejarán la cabeza a mil si intentas comprenderlas, como el entrelazamiento, en el que medir el estado de una partícula determina el estado de otra por muy lejos que esté. Esto ocurre al instante, sin que haya tiempo para que una señal viaje entre ellas.
Pero a estas alturas se trata de fenómenos bien establecidos, así que, ¿es justo calificarlos de extraños? ¿Acaso solo estamos poniendo de manifiesto las limitaciones de nuestras mentes humanas? Está claro que el nivel de realidad en el que vivimos es solo una parte de la historia, por lo que deberíamos ser escépticos con respecto a nuestra intuición. Como mínimo, la mecánica cuántica nos enseña humildad. Seguimos haciendo ciencia y, al parecer, cuanto más avanzamos, mayor es el misterio.
Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Andrea Baranenko.
