El lado invisible del posparto: la deuda de América Latina con la salud mental materna

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Camargo cuestiona la forma en que casos como el de Clancy han marcado la conversación pública. “Me preocupó que se utilizara que hay como una especie de crisis de psicosis posparto en el mundo y eso no es cierto”, dice. Para ella, estas historias también chocan con la idea de cómo debe ser una madre, por lo que, cuando ocurre una situación así, esa expectativa puede hacer que se juzgue a la mujer antes de mirar qué estaba pasando con su salud mental. El problema, asegura, es otro: “Lo que sí tenemos es esta falta de conciencia de lo difícil que es maternar”.

Pero incluso cuando el problema es reconocido, está la dificultad de dónde atenderlo. “Si estás embarazada, difícilmente un hospital psiquiátrico va a atenderte porque no tiene los medios. Y si tienes un tema psiquiátrico, los hospitales obstétricos te van a mandar al psiquiátrico. […] Es tierra de nadie”, agrega Jiménez Aquino.

La responsabilidad del Estado

Cuando la depresión y la ansiedad durante el embarazo y el posparto no reciben atención, sus efectos pueden extenderse durante años. Un estudio realizado en Brasil estimó en 4,860 millones de dólares los costos a largo plazo asociados con estos trastornos para una generación de mujeres que dio a luz en 2017 y sus hijas e hijos. El cálculo tomó en cuenta pérdidas en calidad de vida y productividad, además de gastos de atención médica

Adicionalmente, un metaanálisis publicado en JAMA Pediatrics encontró que la depresión y la ansiedad durante el embarazo y el posparto se relacionan con más dificultades emocionales, sociales y cognitivas durante la infancia. Para Jiménez Aquino, atender estos problemas también importa por lo que ocurre después en las familias. “Si queremos una sociedad como mexicanos menos violenta, más empática”, afirma, hay que mirar las condiciones en las que comienzan la maternidad y la crianza.


Silueta de mujer sosteniendo un bebé con fondo rosa difuminado.

El juicio contra Lindsay Clancy, una mujer acusada del homicidio de sus tres hijos, ha expuesto la psicosis posparto, siempre malinterpretada con la depresión posparto.


En México ya existen normas y guías para detectar estos problemas, pero las especialistas consultadas para esta investigación coinciden en que falta aplicarlas. Todas proponen que preguntar por la salud mental sea tan habitual como tomar la presión y que ginecólogos, pediatras, médicos familiares, personal de enfermería y psicólogos reciban capacitación para reconocer señales de alerta.

En América Latina existen servicios y programas especializados en salud mental perinatal, pero siguen concentrados en algunas instituciones y grandes ciudades. La atención es desigual y en muchos lugares depende de que el personal de primer contacto reconozca el problema y sepa a dónde referir a la paciente.

Una encuesta publicada en 2025 a profesionales de 13 países de Hispanoamérica mostró que más de 60% señaló que sus países carecían de servicios públicos para atender problemas de salud mental perinatal, como programas de atención o acceso a profesionales. En el sector privado, en cambio, 70% reportó que sí había servicios disponibles, aunque muchos eran generales y no especializados.

La recuperación también se teje en comunidad

Cuando nació la hija de María Fernanda, su madre se convirtió en una de sus principales redes de apoyo. “No solo me ayuda a maternar, me ayuda a vivir”, dice. Los fines de semana recibe apoyo de su suegra y también su esposo participa en el cuidado. Esa red le permite repartir parte de la carga, aunque no elimina el cansancio ni la sensación de estar dividida entre distintos papeles. “No solo somos mamás”, agrega. “No dejamos de ser mujeres, estudiantes, personas que quieren salir a divertirse, leer y hacer ejercicio”.

En su historia, como en la de muchas otras, una parte del cuidado termina sostenida por otras mujeres: la madre, la suegra, una amiga. En el caso de Daniela Piñate, la primera persona que logró hacerle sentir que podía salir de la depresión estaba a miles de kilómetros y ni siquiera la conocía.