OpenAI ha comenzado a repartir el crédito por la solución propuesta a uno de los siete Problemas del Milenio. El documento central acaba de incorporar el trabajo de Diego Córdoba y Luis Martínez Zoroa, científicos españoles que desarrollaron algunas de las ideas matemáticas fundamentales sobre las que se apoya la demostración de las ecuaciones de Navier-Stokes.
La noticia de la resolución se viralizó en pocas horas. También cobró fuerza su principal controversia: ¿a quién corresponde el mérito por haber llegado a la solución de un problema del Milenio? Por ahora, existen dos puntos de tensión conocidos.
El principal surge de la posibilidad de que OpenAI se haya beneficiado indirectamente del trabajo de los matemáticos Tristan Buckmaster y Levent Alpöge, quienes realizaron pruebas con modelos de IA disponibles mientras desarrollaban una investigación privada e inédita. El segundo tiene que ver con los antecedentes matemáticos de la demostración: la primera versión publicada por OpenAI no citaba trabajos de Diego Córdoba y Luis Martínez Zoroa que resultaron fundamentales para el camino seguido por la prueba.
Una parte de esa controversia comienza a resolverse. En la versión pública más reciente del paper de OpenAI aparecen como referencias tres trabajos de los científicos españoles relacionados con la posible formación de singularidades en Navier-Stokes. El cambio ocurrió de manera discreta y sin declaraciones públicas de la compañía.
Córdoba y Martínez Zoroa no mantienen un conflicto directo con OpenAI. Aunque habían encontrado un mecanismo que podía conducir hacia la solución, reconocen que no saben si finalmente habrían conseguido completar la demostración. Los avances eran lentos, pero continuaban trabajando en ella. “Tal y como está la cosa, parece que ya no lo vamos a saber”, explicaron en una entrevista con El País.
De acuerdo con el reporte oficial de OpenAI, unos 10,000 agentes trabajaron de manera concurrente durante el proceso. La solución llegó unas 88 horas después del inicio del experimento. En ese periodo, los agentes intercambiaron 2.7 millones de mensajes y generaron aproximadamente 130,000 millones de tokens de salida. OpenAI no ha revelado cuánto costó el experimento, aunque estimaciones externas sitúan el gasto computacional en millones de dólares.
El problema de Navier-Stokes plantea si las ecuaciones utilizadas para describir el movimiento de fluidos, como el agua o el aire, mantienen siempre soluciones regulares o si pueden desarrollar singularidades, es decir, puntos en los que determinadas cantidades matemáticas se vuelven infinitas. La demostración presentada por OpenAI sostiene que esas singularidades pueden aparecer bajo ciertas condiciones.

