Una tragedia cuyas consecuencias se desconocen en su totalidad. Las víctimas mortales ascendieron este miércoles 2 de septiembre a al menos 1.114, según cifras oficiales, después de que China confirmara, por su parte, 21 personas fallecidas.
Las destructivas riadas y posterior avalancha del pasado miércoles 26 de agosto tuvo lugar en los valles fronterizos entre Nepal y el Tíbet, una región autónoma de China, dejan también más de 4.000 personas desaparecidas, 541 de ellas confirmadas por Beijing.
Algunos turistas previamente reportados como desaparecidos en Nepal se han puesto en contacto con las autoridades, confirmaron funcionarios locales este miércoles, pero la historia para miles de familias es distinta.
Entre las personas sin localizar también se encuentran múltiples personas de 39 países, incluidos Reino Unido, India, Malasia, Australia y España, entre otros.
Se cree que el desastre ocurrió cuando el derrumbe de un glaciar en el Himalaya arrojó rocas, hielo y agua de deshielo a los valles inferiores, provocando fuertes inundaciones río abajo. La crecida llegó a los ríos que atraviesan el Tíbet y Nepal, causando que crecieran rápidamente. Las aguas arrasaron casas, edificios, carreteras y puentes, arrastrando lodo y rocas río abajo de la región montañosa, donde se encontraban miles de personas entre trabajadores de hidroeléctricas, turistas y residentes locales.
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Funerales simbólicos para miles de desaparecidos
Algunas familias en Nuwakot, uno de los distritos más afectados de Nepal, han organizado funerales simbólicos para sus familiares aún desaparecidos, con la esperanza de liberar sus almas tras haber sido dados por muertos.
En la tradición hindú, la cremación es un importante rito final y, para algunas familias, realizar la ceremonia incluso sin los cuerpos de sus seres queridos proporciona una sensación de liberación espiritual.
Mukunda Rijal declaró que sus primos y sus hijas no habían sido encontrados, lo que motivó a la familia a realizar un funeral simbólico en su honor.
A orillas del río Trishuli, un sacerdote ubicó efigies de paja que representaban a los familiares desaparecidos y las cubrió con pequeños montones de leña antes de prenderles fuego. Las piras funerarias simbólicas estaban rodeadas de ofrendas a deidades hindúes mientras los familiares se reunían para realizar los ritos funerarios.
Las autoridades de Nepal también han estado enterrando los cuerpos recuperados en tumbas provisionales hasta que puedan ser identificados. Están conservando muestras de ADN, fotografiando rasgos faciales distintivos y registrando otros detalles de identificación para ayudar a cotejar los restos con las personas desaparecidas y, finalmente, devolverlos a sus familias.
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Con Reuters y AP
