Probamos los Nothing Ear (3a): estos audífonos asequibles son tan buenos que no necesitan reinventarse

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Uno de los productos estrella de Nothing fueron sus audífonos asequibles Ear (a). La propuesta de entrada de la marca destacó por una visión divertida, buena autonomía, bajo costo y, en general, porque funcionaba para cualquier ocasión. Dos años después, la firma eleva su estándar sin aumentar el precio ni cambiar su identidad visual. Los nuevos Ear (3a) presentan mejor audio, más oportunidades de ecualización y cancelación de ruido a la altura de la gama. No son perfectos, pero los Ear (3a) son, probablemente, los únicos que necesitas llevar en el día a día, si te gusta su estilo.

Diferencias con la generación anterior

Técnicamente hablando, los Nothing Ear (3a) llegan con un driver de 12 mm. La generación anterior tenía uno de 11 mm. Un driver más grande puede desplazar más aire y, entre otras cosas, ofrecer una mayor presencia en las frecuencias bajas. Además, la batería por audífono aumentó de 46 a 55 mAh. Los cambios de hardware también vienen acompañados de un ligero aumento de tamaño. Los 3a son más grandes, aunque no lo suficiente como para que un usuario note la diferencia. Paradójicamente, su estuche tiene menor tamaño, así que pueden ir en el bolsillo de un pantalón sin que se noten.

Dos modelos de Nothing Ear

Dos modelos de Nothing Ear (3a)

CHRIS HASLAM/WIRED

¿Cómo se escuchan?

Los usé durante varias semanas como mis audífonos principales. Confirmo que se escuchan bien para todos los géneros de música. Puedes diferenciar con claridad los distintos instrumentos de una canción. Aunque el incremento del driver es mínimo, sí es palpable en la presencia de los graves. El volumen es justo. Casi siempre los traerás en el 90% de su capacidad. Lo más importante es que durante el tiempo que los usé jamás tuve la sensación de necesitar otro par de mayor presupuesto para disfrutar mejor de la música.

Por supuesto, hay limitaciones, pero son detalles propios de la gama y del formato. Los graves no te harán vibrar el cuerpo, aunque los busques con audio especializado y modificación de ecualización. El volumen jamás te dará ese “plus” que a veces necesitas para levantar el ánimo. Los audiófilos quizá deberían mantenerse al margen. Sin embargo, la mayoría de los usuarios se la pasará estupendo con ellos. Brillan por su versatilidad, estilo y practicidad, más que por su finura.

Por forma y comodidad, la experiencia recuerda a unos AirPods. Tienen un tamaño promedio, así que se ajustan bien a la mayoría de las orejas. Yo los usé para correr, viajar y jugar. No tuve que acomodármelos por movimiento. Tampoco se hicieron incómodos al acumularse las horas. Estos pequeños detalles agregan valor a unos audífonos que rondan los 2,000 pesos mexicanos (99 dólares).



Otros detalles

Tomaría distancia con los micrófonos. Funcionan para notas de voz y llamadas casuales. Para una conferencia o junta importante quizá no tanto. También hay que reconocer su cancelación de ruido. Considerando la gama a la que pertenecen los audífonos, te vienen bien para aislarte mejor en el transporte público o en lugares con bastante gente. No es mágica, pero la cancelación se siente mejor que en la generación pasada.

La batería es indiscutiblemente buena. Contando el estuche y la carga de los propios audífonos, a ritmo moderado y sin modificar nada de mi rutina actual, me rindieron una semana antes de pedirme una recarga. La cifra es consistente con las 40 horas que promete Nothing. Además, debido a que se cargan bastante rápido, los escenarios trágicos en los que te quedas sin batería son extremadamente escasos. Por ejemplo, en unos 10 minutos tienes carga suficiente para lo que sea que vayas a hacer durante las siguientes dos horas.