Cómo el Riyadh Air Metropolitano de Madrid se prepara para su verano más ambicioso, con la residencia de 10 conciertos de Bad Bunny

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Cuando termine la temporada de fútbol en mayo, el Riyadh Air Metropolitano de Madrid iniciará una extensa programación de conciertos de gran formato, incluyendo la histórica residencia de 10 fechas de Bad Bunny, la más extensa del artista en España y su segunda más grande fuera de Puerto Rico.

Para el Atlético de Madrid, no se trata solo de programación musical. La división de eventos ya representa entre el 6% y el 7% de los ingresos totales del club. “Es un ingreso adicional que nos permite aprovechar el estadio los 365 días del año”, asegura Óscar Mayo, director de Ingresos y Operaciones del Atlético de Madrid, en entrevista con Billboard Español. En la práctica, el recinto no es únicamente un estadio de fútbol sino un venue de entretenimiento que ya planifica eventos hasta 2028.

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El crecimiento es tangible. Tras acoger conciertos de luminarias como Ed Sheeran (30 y 31 de mayo) y AC/DC (12 y 16 de junio) en 2025, el estadio prepara una temporada de conciertos más ambiciosa para este año. La agenda incluye a The Weeknd, con tres conciertos; Bruno Mars, con dos fechas; BTS, con dos shows únicos en España; así como la gira conjunta de Romeo Santos y Prince Royce; Alejandro Sanz; y el regreso de El Último de la Fila.

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Para el club, la selección de artistas es parte central del modelo. “No cedemos el estadio sin saber para quién”, dice Mayo. “Nos importa quién viene. Queremos que los mejores artistas nacionales e internacionales estén aquí”. Esa selección forma parte de la estrategia del recinto para consolidarse como una parada relevante dentro del circuito global de giras.

En el centro de esa expansión está la residencia de Bad Bunny, que se perfila como el mayor desafío logístico del verano: 10 conciertos programados entre el 30 de mayo y el 15 de junio que concentrarán una asistencia estimada superior a 550.000 personas.

“Los 10 de Bad Bunny lo cambian todo”, explica Mayo, no solo por el volumen de público, sino por la complejidad operativa de sostener una residencia de notoriedad mundial. La planificación comenzó de forma intensiva tras la pasada Navidad y hoy involucra equipos transversales de operaciones, seguridad, hospitalidad, marketing y producción trabajando de manera coordinada en todo el recinto.

La magnitud se mide en detalles que rara vez aparecen en el cartel. Desde puntos específicos de recarga de hielo para abastecer de forma continua a operadores y restaurantes durante 10 jornadas consecutivas, hasta el refuerzo integral de equipos humanos en todas las áreas del estadio. “Un verano como este, solo en F&B (Food and Beverage), es muchísimo dinero el que se mueve y muchísima demanda”, añade Mayo, subrayando que la experiencia del fan también se construye desde una base invisible.

Para operar a esa escala, la infraestructura es determinante. En los últimos 18 meses, el club ha invertido más de 25 millones de euros en mejoras de accesos, movilidad y conectividad, tanto para eventos deportivos como para grandes conciertos. Esa inversión permite que hasta 90 camiones de producción accedan simultáneamente desde la autopista M-40 sin afectar el tráfico local, una capacidad crítica cuando los montajes deben ejecutarse en tiempos récord y sin interferir con la operativa del recinto.

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Este verano también marcará el estreno en conciertos del Sky Ribbon, un anillo LED de 360º integrado en la cubierta con 404 metros (1.325 pies) de perímetro y más de 2.000 metros cuadrados (más de 21.500 pies cuadrados) de superficie. El sistema debutó durante la temporada deportiva y ahora se incorpora plenamente a las grandes giras internacionales. “Es un ejemplo de la mejora continua que buscamos para mantener un venue competitivo a nivel internacional”, señala Mayo.

Aun con la organización de eventos y conciertos, el estadio mantiene su función principal como recinto deportivo. Según Mayo, más del 75% de las grandes actividades que alberga el estadio siguen siendo deportivas. Para compatibilizar ambos calendarios, el césped se retira completamente durante el verano y se sustituye por un suelo técnico que permite celebrar conciertos sin comprometer la superficie de juego de la siguiente temporada.

Con los preparativos para el verano de 2026 en su fase final, el Riyadh Air Metropolitano ya proyecta su actividad a largo plazo. El recinto, que albergará la final de la UEFA Champions League en 2027, mantiene una agenda avanzada con gran parte de sus fechas definidas para ese año, al tiempo que el equipo de eventos centra sus esfuerzos en atraer grandes giras internacionales con el horizonte puesto en 2028.

“Queremos que salga bien porque, al final, es marca Atleti”, dice Mayo.