Todos usan IA en Hollywood, pero nadie lo admite: la advertencia de Matthew Belloni

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Hollywood ya no es el mismo que conocieron las primeras generaciones del cine, y la IA tiene mucho que ver con esta transformación. Algunos guionistas, directores y actores se comprometen a no emplear nunca esta tecnología en su trabajo ni a colaborar con quienes sí lo hacen. Otros, sin embargo, creen en el potencial de los grandes modelos de lenguaje (LLM) para desempeñar toda clase de funciones, desde el desarrollo de ideas creativas hasta la reducción de costos. Y unos cuantos, como Ben Affleck, ya encontraron la manera de convertir ese potencial en un negocio.

Matt Belloni lleva décadas cubriendo la industria del entretenimiento. Actualmente escribe el boletín informativo What I’m Hearing… y conduce el pódcast The Town. También fue abogado, lo que lo convierte en una de las personas indicadas para hablar de ciertos temas desde una perspectiva jurídica, como el uso de la IA, los derechos de autor y la inmersión de las celebridades en el proceso. Katie Drummond, directora editorial global de WIRED, conversó con Belloni para entender por qué Hollywood busca estar cada vez más cerca de las gigantes de la IA.

¿Es válido usar la IA en el cine?

En marzo, Netflix anunció la adquisición de InterPositive, la empresa de tecnología cinematográfica fundada por Ben Affleck, por 587 millones de dólares. La compañía desarrolla herramientas de IA para resolver problemas como iluminación, corrección de color, efectos visuales y continuidad entre tomas. Según el boletín oficial de Netflix, la misión de "mayor libertad creativa mediante herramientas generativas para posproducción" se acopla con el proyecto que llevan aterrizando desde hace décadas. "Estamos invirtiendo en innovación liderada por los creadores, que mantiene a los cineastas en el centro del proceso", se lee a la par del anuncio de Affleck como asesor sénior.

Para Belloni, la estrategia va más allá de añadir herramientas capaces de automatizar partes de una producción. Netflix también compró el prestigio de Affleck como director y ganador del Óscar para hacer más aceptable el uso de IA en sus próximas producciones. Incluso se preguntó si la operación había sido "un comunicado de prensa de 600 millones de dólares". La presencia de Affleck le concede a Netflix mayor margen de maniobra porque es él quien dará la cara públicamente por esta tecnología.

Belloni menciona que Affleck ha sabido explicar claramente qué hace y qué no hace InterPositive. La compañía presenta su tecnología como una herramienta por y para los cineastas, capaz de evitar costosas repeticiones de rodaje o generar tomas que no se obtuvieron durante la filmación, y no como un sistema destinado a sustituirlos.

En el proceso creativo, la IA tiene al menos dos caras. Puede utilizarse como una herramienta auxiliar para sugerir escenas o descripciones que los guionistas deciden si incorporan o no. En el otro extremo está la generación de imágenes, secuencias y obras completas. "Al Sindicato de Guionistas no le parece mal el uso de estas herramientas, siempre que haya un guionista acreditado en cada guion y que este proceso no afecte los puestos de trabajo", argumenta.

Belloni también señala que algunos estudios intentan producir películas, cortometrajes y episodios piloto generados completamente con IA, pero estos proyectos tienen cualidades artificiales que dificultan que el público empatice con ellos. "Estoy ansioso por descubrir cómo será la versión 'históricamente fiel' de La Odisea prometida por Elon Musk".

Para Belloni, esa es precisamente la ventaja que Hollywood todavía conserva frente al contenido generado por IA que circula en redes sociales: "la sensación de que detrás de una obra existe una visión humana". Christopher Nolan representa el caso más evidente. Sus películas pueden costar millones de dólares porque cuenta con una visión creativa y un prestigio que ningún otro cineasta posee.


Christopher Nolan y Emma Thomas hablan en el escenario durante el estreno de La Odisea.

A pesar de toda la polémica en torno al reparto woke y a las decisiones ahistóricas, la épica película de Christopher Nolan va camino de recaudar 200 millones de dólares en todo el mundo durante su primer fin de semana en cartelera.


La IA también es una cuestión de dinero

En el futuro, anticipa Belloni, podría surgir "una división entre las películas realizadas con personas y escenarios reales y aquellas creadas parcial o completamente con IA". Las primeras se presentarían como acontecimientos especiales, mientras que las segundas podrían convertirse en productos que el espectador consume de manera pasiva, como los clips compartidos en redes sociales. El riesgo real para los estudios sería difuminar su sello distintivo por querer gastar menos.

Los costos de producción siguen aumentando, mientras que la recaudación en taquilla no siempre alcanza para cubrirlos. Belloni pone como ejemplo a Pixar, cuyos largometrajes originales difícilmente pueden producirse por menos de 200 millones de dólares debido a sus procesos intensivos en mano de obra. "Las películas simplemente ya no van a recaudar tanto como antes; hay que buscar la manera de reducir los costos", afirma. Ante ese escenario, los ejecutivos temen quedarse atrás y ven en la IA una forma de automatizar tareas y reducir los presupuestos.

Así, la discusión ya no se reduce a si Hollywood utilizará o no IA. La tecnología ya forma parte de sus procesos cotidianos. El verdadero debate será determinar quién puede utilizarla, bajo qué condiciones y hasta qué punto la reducción de costos justifica poner en riesgo miles de empleos y la dimensión humana que todavía distingue al cine del contenido producido en masa.