El presidente libanés, Joseph Aoun, se reunirá este martes en Washington con su homólogo estadounidense, Donald Trump, mientras aumenta la presión sobre Beirut para que desarme al grupo chiita Hezbolá, principal condición impuesta por Israel antes de retirar sus tropas del sur del Líbano.
Aoun es el primer presidente libanés invitado a Washington desde 2009.
La reunión tendrá lugar un día después de que Estados Unidos, mediador en las negociaciones entre el Líbano e Israel, anunciara el inicio de la aplicación de un acuerdo que concede al ejército libanés el control de unas "zonas piloto" en el sur del país.
Estas zonas se encuentran principalmente junto a los territorios ocupados por Israel después de que Hezbolá involucrara al Líbano en la guerra de Medio Oriente en marzo, tras la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en una operación estadounidense-israelí.
Aoun, quien ha criticado firmemente la decisión de Hezbolá de involucrar al Líbano en la guerra, espera ahora que Trump ejerza más presión sobre Israel para que se retire de los territorios libaneses ocupados.
Israel, sin embargo, se ha negado sistemáticamente a retirarse mientras Hezbolá continúe armado, una exigencia respaldada por Washington.
“Mientras ese problema exista, el Líbano nunca alcanzará realmente la paz”, afirmó el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, después de reunirse con Aoun el domingo.
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En una declaración anterior, Rubio “elogió la valentía del Gobierno del Líbano […] por su firme esfuerzo para recuperar la soberanía del país, desarmar a Hezbolá y desmantelar su infraestructura terrorista”.
Maha Yahya, directora del Carnegie Middle East Center, afirmó que, aunque la reunión “demuestra el interés continuado de Estados Unidos en el Líbano”, también “genera una gran preocupación sobre qué más se le podría pedir al país”.
Un funcionario libanés señaló que Aoun considera que Trump es el único que dispone de la influencia necesaria para presionar a Israel a retirar sus tropas y ayudar al Líbano a recuperar su soberanía.
Según el funcionario, además de pedir al presidente estadounidense que presione a Israel para que se retire, Aoun le presentará una propuesta escrita para desmantelar el amplio arsenal de Hezbolá.
"Una idea peligrosa"
Aoun, quien anteriormente fue comandante del ejército libanés, respaldado por Estados Unidos, se ha comprometido a desarmar a Hezbolá desde que fue elegido presidente a comienzos de 2025 con apoyo occidental, en lo que supuso un importante cambio político en el Líbano.
Sin embargo, Hezbolá ha rechazado reiteradamente entregar sus armas.
Los ataques israelíes han matado a más de 4.300 personas en el Líbano desde el inicio de los combates en marzo, según las autoridades. Cientos de miles de personas continúan desplazadas tras la invasión israelí del sur del país.
La violencia disminuyó considerablemente después de que Estados Unidos e Irán firmaran el mes pasado un acuerdo marco y mientras el Líbano continúa sus negociaciones con Israel.
Según el acuerdo, el ejército israelí debe retirarse del sur del Líbano y las Fuerzas Armadas libanesas deben desplegarse en la zona, comenzando por dos “zonas piloto”.
No obstante, el acuerdo está condicionado al desarme de Hezbolá, que ha rechazado rotundamente tanto el pacto como las negociaciones entre Israel y el Líbano que lo sustentan.
Yahya considera que el acuerdo es “profundamente desfavorable” para el Líbano.
Irán, que insistió en incluir al Líbano en el alto el fuego alcanzado con Washington en abril, reanudó su intercambio de ataques con Estados Unidos el 7 de julio.
También se espera que Aoun solicite más ayuda para el Ejército libanés, ante la difícil tarea de desarmar a Hezbolá.
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A cambio, Trump “sin duda querrá conocer nuevas pruebas de la determinación de Aoun” para desarmar al grupo, escribió Robert Satloff, director ejecutivo del Washington Institute.
Según Satloff, Trump también buscará garantías de que Aoun apartará del ejército a los oficiales considerados cómplices de Hezbolá y de que, con el tiempo, alcanzará la paz con Israel.
Añadió que la visita también permitirá a Aoun “acabar definitivamente con una idea peligrosa que parece haber cautivado a Trump: permitir que Siria envíe tropas al Líbano para supuestamente aplastar a Hezbolá”.
El presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, había señalado anteriormente que su país no tiene intención de intervenir en el Líbano, pese a las reiteradas peticiones de Trump para que lo haga.
Aoun es cristiano maronita, como exige el sistema confesional de reparto del poder en el Líbano, que establece que el primer ministro debe ser musulmán sunita y el presidente del Parlamento, musulmán chiita. Militar de carrera, Aoun resultó herido en dos ocasiones y todavía conserva metralla en el cuerpo.
Su ascenso reflejó un importante cambio en el equilibrio de poder en el Líbano, después de la devastadora ofensiva israelí contra Hezbolá en 2024 y del derrocamiento del presidente sirio Bashar al-Assad, aliado del grupo. Estos acontecimientos debilitaron a Hezbolá y redujeron su influencia sobre el dividido Estado libanés.
Durante su ceremonia de investidura, Aoun prometió reafirmar “el derecho del Estado a ejercer el monopolio de las armas”.
Este artículo es una adaptación de su original en inglés
