Entre vítores y abucheos fue recibida la líder de la ultraderecha francesa, Marine Le Pen, este miércoles 8 de julio al lanzar su campaña presidencial en el oeste de Francia. La dirigente del partido Agrupación Nacional dio inicio a su cruzada electoral, un día después de que el Tribunal de Apelación de París le permitiera presentarse a las elecciones de 2027, pese a que confirmó su condena por malversación de millones de euros de fondos públicos de la Unión Europea.
Mientras estrechaba manos en el mercado callejero de La Flèche, en el Valle del Loira, algunos abucheaban "¡Devuelve el dinero!" y "¡A la cárcel!", mientras que otros coreaban "¡Marine, presidenta!", un presagio de las tensiones que podrían avecinarse.
“Hay que arriesgarse para ganar"
Condenada nuevamente en apelación el martes 7 de julio por una estafa de empleos falsos en el Parlamento Europeo, fue absuelta de la posibilidad de no presentarse a las elecciones, pero anunció que llevaría el caso ante el Tribunal Supremo francés, lo que le permitiría evitar llevar un dispositivo electrónico de localización durante la campaña.
El tribunal de apelaciones le había ordenado llevar un dispositivo electrónico de localización durante un año, lo que la habría obligado a regresar a casa todas las noches.
"El tribunal ha restituido mi elegibilidad. Soy inocente y presentaré una apelación ante el Tribunal de Casación para demostrar mi inocencia (…) Hay que arriesgarse para ganar", declaró Le Pen.
La política de 57 años se postulará a la Presidencia por cuarta vez en las elecciones del próximo año, que su partido antiinmigrante considera su mejor oportunidad hasta la fecha para llegar al poder.
Le Pen se mostró confiada ante el riesgo de que el Tribunal de Casación rechace su nueva apelación antes de las elecciones, programadas para abril de 2027, y ante las críticas a su candidatura, centrando su discurso en las políticas que espera le permitan llegar al Elíseo.
“No voy a pasarme la campaña presidencial dándoles análisis legales”
La líder de la extrema derecha emprendió la campaña junto a su aliado y líder de su partido, de 30 años, Jordan Bardella, quien había estado esperando su oportunidad en caso de que Le Pen fuera inhabilitada para presentarse. Se le considera su posible primer ministro si ella gana.
“No voy a pasarme la campaña presidencial dándoles análisis legales”, afirmó.
Bardella aseguró que no siente “ni alivio ni decepción” por no ser el candidato de su bancada política.
Asimismo, señaló que se encuentra “encantado” de que Le Pen se presente a los comicios y que ambos “seguirían trabajando codo con codo”.
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Con Reuters y AFP
Este artículo ha sido adaptado de su versión original en inglés

