La capital de Turquía se ha convertido por dos días en la sede del poder militar de Occidente con la cumbre de la OTAN que se desarrolla ente este 7 y 8 de julio, centrada en temas como la invasión rusa a Ucrania y el aumento del gasto en defensa por parte de los aliados europeos.
La jornada de este martes comenzó con un foro paralelo sobre la industria de defensa en el que, al ritmo de música electrónica y videos de alta calidad, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, invitó a representantes de los países miembros a subir al escenario.
Los anuncios de millonarios acuerdos para la adquisición de armas se revelaron unos tras otros, mientras en una pantalla gigante se sumaban los valores de los contratos.
"No podemos darnos el lujo del tiempo. Necesitamos capacidades ahora para asegurarnos de estar preparados"
En paralelo, el mandatario estadounidense, Donald Trump, aterrizaba en Ankara para participar del evento, en el que sus aliados europeos y Canadá intentarán demostrar que están cumpliendo la promesa de incrementar el gasto en defensa hasta el 5 % del PIB, tal como ha exigido Washington desde 2025.
A la tensión acumulada por la petición de la Casa Blanca para el rearme en Europa, se suman las diferencias entre Trump y la OTAN por la negativa de la alianza a unirse en la guerra contra Irán, que el republicano inició junto con Israel sin consultarles, el pasado 28 de febrero, ahora bajo una frágil tregua.
Rutte, que ha fungido como mediador entre Washington y los Estados europeos, hizo un llamado este martes a una "revolución" de la industria de defensa en toda la alianza, advirtiendo sobre el enorme gasto militar de Rusia, China, Corea del Norte e Irán.
"No podemos darnos el lujo del tiempo. Necesitamos capacidades ahora para asegurarnos de estar preparados. La situación de seguridad lo exige", apuntó el secretario general de la OTAN, quien aseguró que los miembros europeos y Canadá gastaron 90.000 millones de dólares más en defensa en 2025, alcanzando un total de más de 570.000 millones de dólares.
Leer tambiénOTAN 3.0: ¿por qué la alianza llega a Ankara ante su mayor redefinición en décadas?
Europa proclama su rearme con múltiples acuerdos
El inicio de la cumbre de la OTAN estuvo marcado por el anuncio de una serie de adquisiciones militares por valor de miles de millones de dólares, en un intento por demostrar al presidente Donald Trump que la alianza está materializando su compromiso de rearmarse.
Algunas compras se financiarán con fondos procedentes de un sistema de préstamos baratos para fines de defensa establecido por la Unión Europea, que comprende hasta 170.000 millones de dólares recaudados en los mercados de capitales.
"Es dinero bien invertido", manifestó el martes el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante el foro sobre la industria de defensa, presentado como la "gran revelación" de la OTAN en Ankara.
Una de las transacciones más relevantes es la adquisición de 10 nuevos aviones de vigilancia GlobalEye a un consorcio de 10 naciones, según anunció el primer ministro sueco, Ulf Kristersson.
Las aeronaves, del fabricante sueco SAAB, servirán para renovar la flota de 14 aviones de vigilancia por radar de alerta temprana AWACS, con unos 50 años de antigüedad.
Asimismo, la OTAN pondrá en marcha una flota estratégica de transporte aéreo compuesta por aviones Airbus A400M y añadirá un avión a su flota actual de aviones cisterna A330 MRTT. "Se trata del poder aéreo, que es esencial para reforzar nuestra disuasión y defensa", resaltó Rutte.
Otras empresas de armamento también se frotan las manos ante las inversiones anunciadas, como la estadounidense Lockheed Martin y la alemana Rheinmetall, quienes firmaron el martes un memorando de entendimiento para producir conjuntamente misiles ATACMS en Alemania, una medida que marcaría la primera fabricación de este misil balístico de corto alcance fuera de Estados Unidos.
Canadá se sumó a los anuncios al revelar el mayor proyecto de adquisición de su historia: la construcción de 12 submarinos de propulsión no nuclear, adjudicada a la empresa alemana Thyssenkrupp.
Paralelamente, Rutte anunció una iniciativa conjunta de Noruega, Finlandia, Alemania y Dinamarca para adquirir hasta cinco nuevos drones de vigilancia Triton, del fabricante estadounidense Northrop Grumman.
Además, estimó que los aliados invertirán más de 40.000 millones de dólares en sus capacidades antidrones en los próximos cinco años.
"Debemos asegurarnos de que estamos transformando nuestro poder económico en capacidades militares, destinando el dinero a proyectos que van desde planes de defensa hasta drones, desde financiación hasta misiles e interceptores", destacó el secretario general de la OTAN, quien anticipó "contratos por valor de decenas de miles de millones" durante la cumbre, sin precisar una cifra.
Rutte exigió el lunes a los miembros de la alianza militar que presentaran en la cumbre "planes claros, concretos y creíbles" para alcanzar los objetivos de gasto en defensa.
El año pasado, las 32 naciones acordaron invertir el 5 % de su producto interno bruto en defensa: el 3,5 % en sus presupuestos de defensa y el 1,5 % en carreteras, puentes y puertos para que las tropas y el equipo puedan desplazarse más rápidamente en tiempos de conflicto.
El subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Michael Duffy, manifestó en el foro del martes la intención de su país de servir como proveedor del equipamiento bélico pretendido por la OTAN. "Buscaremos aumentar nuestras exportaciones a aquellos que estén interesados en comprar nuestros equipos", aseguró.
Algunos gobiernos, como el español, se han mostrado críticos con el rearme, dado que el aumento del gasto en defensa implica incrementar los impuestos o desviar recursos de otras prioridades.
Leer tambiénLa OTAN acelera millonarios contratos de armamento para cumplir la meta de gasto impuesta por EE. UU.
Los ojos del Kremlin, clavados en la cumbre
"Sin lugar a dudas, es un suceso que despierta gran interés, incluyendo el interés de nuestra parte. Naturalmente estaremos al tanto de todas las noticias y toda la información procedente de Ankara", señaló el martes Dmitri Peskov, portavoz de la Presidencia rusa, cuyo ejército ha convertido la antesala de la cumbre de la OTAN en un derramamiento de sangre en Ucrania.
En la última semana, Moscú ha lanzado dos bombardeos masivos contra Kiev en los que han muerto más de 50 personas. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha alertado de la incapacidad de repeler los misiles balísticos rusos debido a la escasez de interceptores Patriot, de fabricación estadounidense.
"Es fundamental que el mundo —en primer lugar, Estados Unidos y nuestros socios europeos— salga de la cumbre de la OTAN en Ankara con decisiones firmes en apoyo de nuestra defensa aérea", manifestó Zelenski en la previa del encuentro, al que asistió para, entre otras cosas, reunirse con Donald Trump.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
El consorcio armamentístico alemán Rheinmetall confirmó este martes un pedido por parte de un Estado miembro de la OTAN —sin revelar de quién se trata— de miles de proyectiles de artillería del calibre 155 milímetros y cargas propulsoras para la defensa de Ucrania por valor de varios millones de euros.
La presión de Zelenski a sus socios para acelerar el envío de material bélico Kiev fue comentada por Peskov, quien señaló que estos requerimientos "no impedirán en modo alguno que la operación militar especial continúe hasta lograr sus objetivos", en alusión a la invasión del país vecino.
El portavoz de Putin lamentó que las primeras declaraciones de los reunidos en Ankara "no trataron sobre una interacción constructiva y diálogo, sino más bien de confrontación".
Con Reuters, AP, EFE y medios locales

