
Un concesionario de automóviles de Moscú enfrenta dificultades para satisfacer la creciente demanda de vehículos eléctricos. Los conductores buscan sortear la crisis de combustible, que ha provocado largas filas y un fuerte aumento de los precios en varias regiones de Rusia. La intensificación de los ataques ucranianos contra la infraestructura energética rusa ha reducido el suministro de gasolina y diésel en las últimas semanas, lo que ha llevado a imponer restricciones en su distribución.

